7.8.15

Entre el cielo y la tierra: la crisis de las estructuras/culturas jerárquicas


Imagen Capilla Sixtina 
Los celestial v/s lo terrenal.

Cuando trabajamos con organizaciones nos encontramos, en particular en las empresas con estructuras matriciales, que el cielo (mundo celestial), es decir donde están los gerentes, directores o altos cargos y sus jefes de área, no conversan ni dialogan con los que están en la tierra (mundo terrenal), es decir con los empleados de bajos cargos y aquellas personas que se relacionan con los clientes finales.

La historia se repite una y otra vez: los que están en la tierra no entienden el porqué de muchas decisiones que les afectan directamente, como cambios en la logística de los lugares de trabajo, nuevas reglas de relación con los clientes para optimizar tiempos y costes, etc. Tampoco reciben razones en torno al porqué de dichas decisiones. Además existe la “queja” generalizada que los del cielo poco saben de la realidad de los clientes. Se agudizan las percepciones de que lo único que importa son los números y no las condiciones laborales ni humanas de los que están en la tierra: los trabajadores de la organización y los clientes.

Por otro lado, los del cielo, aún pensando que ellos son los únicos que tienen la responsabilidad y autoridad para decidir sobre la sostenibilidad de la organización, se fortalecen en competencias de cómo ser mejores líderes, como trabajar de forma más participativa, como relacionarse mejor con los pares, etc.

De igual forma los de abajo reciben formación de cómo optimizar y ser mejores trabajadores, como despertar el intraemprendimiento, el trabajo en equipo, etc.

Lo más usual es que entre los procesos de formación y fortalecimientos de competencias los del cielo y los de la tierra no se crucen. Es decir, es difícil encontrar juntos en una formación a los miembros del cielo en la la tierra y viceversa.

Los del cielo, después de un taller de competencias, proponen series infinitas de proyectos para coordinar e integrar a los de la tierra. Por otro lado, los de la tierra piden mayor coordinación entre jefes, áreas y planes de acción.

Los de la tierra a veces no llegan a reconocer a un solo jefe. Esto se debe en gran parte a los entramados poco claros de flujo de comunicaciones, donde varios mandos envían varias órdenes unidireccionales (a veces contradictorias) a un mismo nodo.


¿Dónde está el purgatorio?

Existe un submundo intermedio entre el cielo celestial y la tierra terrenal. Un mundo de seres humanos trabajadores y ángeles, de personas con autoridad que no están ni en el cielo ni en la tierra, sino en una posición intermedia, sin que tampoco aparezcan claramente en el sistema matricial de la organización.

Son personas que tienen acceso a los seres del cielo, sus conversaciones y hasta pueden afectar el desarrollo de decisiones estratégicas y operativas del cielo que se envían a la tierra. Y por otro lado, saben lo que pasa en la tierra, bajan como guardianes del cielo para escuchar y confesar a los fieles terrenales y darles ánimo de que sus peticiones serán consideradas por los de arriba.

Estas personas viven en el purgatorio, a mitad de camino entre lo celestial y terrenal. No pueden salir de su espacio de sobrevivencia, ya que nos los quieren muy arriba, pero tampoco muy abajo. Los del cielo prefieren dejarlos donde están, es decir entre la mitad de nada, ya que son seres que amortiguan el sistema y sus crisis, colocando bálsamo a quien lo necesite.

Tampoco arriesgan mucho más, ya que para eso están en el purgatorio, no les interesa subir a lo celestial y tampoco bajar a lo terrenal, su mundo es cómodo, no se queman por ningún lado, son felices y se aseguran en ese espacio de funciones.

¿Qué pasa con el infierno?

Hay otro tipo de persona, que son reconocidas como poco o nada funcionales por los de arriba y son poco aceptadas por los de la tierra. Estas personas son las que se van al infierno, es decir salen de la organización.

En general estas personas tienen historias de todo tipo, las sufridas y las victimarias, no hay punto medio. Son quienes que por una u otra razón dejan de ser importantes para la organización. A  veces porque cometieron graves errores y otras porque fueron el fusible o la parte mas delgada de la cuerda que se cortó. En el infierno viven personas que estuvieron en el cielo o la tierra. Los menos son los del purgatorio (que en su posición cómoda difícilmente se queman con alguien).

¿Podría existir algún cambio?

Ningún cambio puede ser a medias. ¿Qué significa esto? Muchas organizaciones prometen ser más colaborativas, escuchar a los del cielo y la tierra de manera conjunta, etc. pero la verdad es que los egos, el poder, etc. no dejan que los cambios emerjan o se desarrollen.

Algunos del cielo prefieren por convicciones no bajar a la tierra, otros si se atreven a ser semidioses en territorio terrenal, algunos se dignan a llamar a la puerta del purgatorio.

También a los de la tierra nos les interesa mucho que los de sus mismo bando o los del cielo los vengan a molestar, ya que se han adaptado y están en el confort de sus puestos de trabajo.

En el sentido más práctico necesitamos revoluciones innovadoras para cambiar el escenario anterior. Esa revolución abarca básicamente tres grandes ejes en torno a la colaboración:

  • El espacio (físico y virtual).
  • Los participantes o personas.
  • Las tecnologías sociales o metodologías (presenciales o virtuales). 


1 comentario:

robinmelina dijo...

Muy bueno!! Lo compartimos en nuestro Blog - con permiso?! La idea es llevar la gente a tu página después. Saludos, Robin

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