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12.2.16

¿Cómo podemos tejer nuestras #redes #colaborativas?



El otro día un buen amigo me contaba su experiencia desarrollando sus proyectos en red. Específicamente, se puso como meta personal escribir y publicar un libro de poesía.

Después de conocer el sector editorial y las experiencias de personas que publicaron sus primeros libros decidió autopublicar su propio libro (las editoriales tradicionales en general desarrollan un modelo muy jerárquico de negocio).

Lo anterior implicó asumir el desafío de desarrollar una red de personas que, de forma colaborativa, le ayudará con su propósito y desafío de publicar un libro. Esta experiencia nos llevó a pensar en los tipos de forma en que cualquier persona y equipo de personas teje su propia red.

Ya hemos hablado que tenemos tres tipos de redes: las centralizadas, descentralizadas y distribuidas. En general, también, hemos dicho que ninguna es absolutamente centralizada o distribuida, y esto se relaciona con las flexibilidad y las posibilidades que se dan para trabajar o desarrollar las actividades desde la colaboración.

Esta experiencia nos lleva a analizar que existen dos y hasta tres formas de desarrollar y tejer nuestras redes:

La primera, cuando desde un nodo o una persona decide tejer su red, buscando las colaboraciones necesarias para desarrollar un propósito.  A esta forma, le llamaremos “desarrollo de redes desde un nodo”.

La segunda, cuando diferentes nodos o un equipo de personas que comparten un propósito deciden trabajar colaborativamente. A esta forma, le llamaremos “desarrollo de redes desde múltiples nodos”.

Existe una tercera, que en realidad es la hibridez de la primera y segunda formas  
desarrollo de redes desde uno y múltiples nodos. A esta tercera opción le llamaremos “desarrollo de redes desde uno y múltiples nodos”.  

Hay que destacar que en los tres casos, es necesario una alta dosis de eros, o proceso de aceptación y confianza, entre las personas para tejer la colaboración y un gran enfoque sobre el propósito central.  

Desarrollo de redes desde un nodo

Esta forma de trabajo es la más clásica en red colaborativo y se da cuando una persona con un propósito muy claro y acotado es capaz de moverse y danzar con un conjunto de otros nodos o personas independientes, que al orquestarlos -en torno al propósito y metas- todos generan una circulación colaborativa.  

Esta forma ocurre, sobre todo, en personas que quieren emprender iniciativas de forma colaborativa. Necesitan de altos de grados de eros y seducción en torno a las personas que unen a la iniciativa.  

El peligro que tiene esta forma de tejer redes, es que si no se cierran o continúan abiertas -con la misma persona orquestándola- terminan centralizando y generando procesos endogámicos o, en su caso, si la persona desaparece, el proyecto lo más probable es que muera.

Este tipo de tejer redes se recomienda cuando se comienza un proyecto, pero teniendo claro la meta y el tiempo de cierre. En caso que se prolongue, es necesario que pase a un proceso de múltiples nodos y de colaboración en un equipo de trabajo.

Desarrollo de redes desde múltiples nodos.

Esta forma de trabajo en equipo necesita de mucha paciencia por parte de las personas. En la mayor de las veces, tiene un avance lento cuando un equipo trabaja colaborativamente en torno a un propósito o iniciativa común para desarrollar las metas que todos han compartido y acordado.
Este tipo de trabajo en red, si es colaborativo y se mantiene en el tiempo, tendrá mucha estabilidad para llevar adelante un gran propósito durante un tiempo muy largo.

Si bien no existe un nodo central que coordine la iniciativa (como ocurre en el desarrollo de redes desde un nodo), si necesita de diferentes roles. En este caso, debemos destacar a el/la articulador/a y los líderes.

Estos sistemas de múltiples personas colaborando necesitan grandes dosis de eros  y generación de confianza en torno a las acciones, con objeto de materializar tres tipos de metas: sociales (intensidad en las relaciones de las personas); de conocimiento (compartir saberes y experiencias o buenas prácticas); y de uso (económicas o de proyectos).

El peligro de esta forma de tejer redes, es que requieren mucho tiempo, capacidad de escucha y empatía entre las personas del equipo. Cualquier quiebre o desconocimiento del propósito, valores y metas puede generar el quiebre de la red. También, pueden sufrir cuando algunas personas centralizan el proceso. Este tipo de redes se recomienda cuando queremos darle estabilidad a un proceso o iniciativa de largo plazo.

Desarrollo de redes desde uno y múltiples nodos

Esta forma es una mezcla y paso natural entre una y otra. Requiere la humildad y capacidad de unir diferentes partes para que funcionen como un sólo equipo.

Además de mantener características que ya comentamos (como el eros, confianza, etc.) incluye, por cierto, la mutación y la transformación de un propósito. Éste será compartido y asumido por un equipo de personas que no estaban necesariamente desde el inicio y, que seguramente, han rotado.

Esta es la forma más natural en la que podemos esperar que muten los proyectos que nacen como iniciativa colaborativa, pero que necesitan de tiempo y acciones concretas para generar valor social, de conocimiento y de uso.

Su fragilidad radica en los mismos errores que los dos anteriores, pero con el aliciente de que la prueba y el error son parte del proceso de sobrevivencia (mientras el propósito no se pierda).

Este tipo de redes, se recomienda cuando un proyecto va más allá de la persona que creó la iniciativa, y por ende, involucra a terceros.


*** Gracias a Nahuel por inspirar este post

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