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21.2.17

Cómo generar reuniones efectivas sin perder la participación

tejeredes, reuniones, trabajo en equipo, colaboración

Escuchar sin perder el tiempo: esa es nuestra meta ¿Cómo lograrlo? Acá te lo contamos. 


Los sistemas de articulación colaborativos son muy exigentes: requieren que pongamos todos nuestros sentidos y capacidades al servicio de la comunidad. Implica que la información circule de un lado a otro y las decisiones se abran al escrutinio del colectivo.

El camino a esta construcción más horizontal tiene implicancias directas en nuestras tareas cotidianas. Colaborar requiere hablar, reunirse, debatir, argumentar y fundamentar propuestas. ¿Cómo podemos lograr esto sin perder la capacidad de operar?

Existe un falso mito de que, mientras más extensas y tediosas, sean las reuniones, se obtiene un mayor provecho. 

En tejeRedes te compartimos algunas claves para invertir tu tiempo y energías en reuniones de mayor impacto para el desarrollo de tu organización:

1. Fija un objetivo concreto para cada reunión. Si es posible, el “entregable” o producto deseado a partir del espacio de diálogo. 

Hay reuniones que son informativas; en otras ocasiones, necesitas que el equipo vuelque todas sus reflexiones y cuestionamientos, para dar vida a una idea o solucionar una preocupación que está rondando. En otros casos, nada más debes darle seguimiento a los puntos acordados para que no se pierda la continuidad de un proyecto. Tener claro por qué convocas y qué quieres obtener, te permitirá abordar mejor el espacio. Recuerda: el tiempo de tu equipo es tan valioso como el tuyo.

2. Cuida el espacio. Es importante que la colaboración no solo se enuncie, sino que se viva y se facilite dentro de la organización. Para esto, escoge un lugar que sea cómodo, que permita conversar sin tener que alzar la voz y donde todas las personas se sientan igual de importantes a la hora de expresar sus ideas. Las salas con espacios para rayar son ideales para reuniones de brainstorming, mientras que en otros casos nada más basta una mesa circular para discutir un punto de agenda.

3. Escoge y comparte las tecnologías sociales que ayudarán a encauzar la conversación. Procura que tú o alguien asuma el rol de Facilitador para acompañar la discusión y considera qué herramientas puede ser más útiles.

Valora la posibilidad de incluir tecnologías como el World Café o la conversación 4x4x4 para grupos más grandes u opta por incentivar prácticas consensuadas para tomar la palabra, mantener silencio o regular los tiempos de intervención en espacios más reducidos.

4. Garantiza la participación para que el espacio alcance su máximo potencial. Para esto no basta con que cada quien llene su asiento, sino que, desde la óptica de la colaboración, todos tenemos algo que aportar.

Existen tecnologías sociales, como el tótem de la palabra, que cede el turno a quien quiera hacer una intervención, para que cada persona pueda expresar su parecer. Así, las conversaciones no se monopolizan y pueden enriquecer los avances con las distintas perspectivas presentes en estos espacios colectivos. Promover la capacidad de escuchar con atención y hablar con intensión no es fácil, pero es indispensable para el éxito de tu reunión.

5. Procura que exista algún sistema de registro durante el desarrollo de la reunión. Desde el más clásico y atemporal papelógrafo, hasta sistemas más sofisticados como Trello o Google Drive pueden ser buenos aliados para que lo que resulte de la reunión se pueda materializar en acuerdos. Puedes revisar nuestras recomendaciones sobre tecnologías sociales en el entorno digital. 

6. Comparte los resultados y sé transparente con la información que se haya acordado una vez finalizada la reunión. El secretismo solo sirve para inflar egos y dividir al equipo, así que te recomendamos dejar siempre un registro y una hoja de ruta que se pueda consultar, rediscutir o seguir en otros espacios de chequeo periódico.


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Este y otros consejos están disponible en nuestro libro tejeRedes. Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

15.5.14

La #economíasocial y la #culturacolaborativa como dinamizadores del #desarrollolocal



En este mes de mayo, desde Tejeredes, queremos tratar dos temas bien enlazados con el trabajo en red y la cultura de la colaboración: la economía social y el desarrollo local.

El concepto de desarrollo local inicia, ligado al mundo rural, ante la problemática del desigual desarrollo en los territorios donde la equidad de las zonas rurales no era equiparable a la de las zonas urbanas, y surge con la finalidad de dar apoyo a esos entornos rurales para que alcancen el tan ansiado desarrollo.

Cuando hablamos de Economía Social estamos haciendo referencia al conjunto de entidades diferenciadas del resto por su objeto o finalidad: siempre tratan de servir a los socios o la sociedad en general; por su modo de decisión: de carácter colectivo; y por su modo de distribución: según el trabajo o aportación realizada. Por tanto, estamos hablando de entidades que no son ni empresas públicas ni empresas privadas de capitales, sino que son entidades con preponderancia de las personas y el trabajo frente al capital y con una marcada finalidad social en sus acciones. 

El desarrollo económico local es "el proceso de crecimiento y cambio estructural que, mediante la utilización del potencial de desarrollo existente en el territorio, conduce a la mejora del bienestar de la población de una localidad o una región" ( Vázquez Barquero: 2000)

Por tanto, pensar el desarrollo de un territorio sólo en términos o estándares económicos es un error, creer que el desarrollo tienen una relación directa con la economía nos limita las posibilidades de acción sobre un entorno. No nos equivoquemos, el desarrollo de un territorio tiene relación con su economía pero también esta relacionado con elevar el bienestar social de sus habitantes asegurando la conservación del espacio y los recursos. "Lo social se integra con lo económico" (Arocana: 1995)

Desde una visión territorial, el entorno no es un espacio físico donde existen objetos, actividades y procesos económicos, es el agente transformador social en sí. Cada localidad o territorio tiene unas características sobre las que se articulan sus procesos de desarrollo. Pero para que estos procesos de desarrollo y de cambio se den, es necesario que existan una serie de condiciones que faciliten y refuercen estos progresos.

En primer lugar es necesario que exista un sistema de producción que haga uso de los recursos disponibles pero que al mismo tiempo sea capaz de introducir elementos innovadores tanto al producto y al proceso como a la organización. La capacidad de las empresas que residen en el territorio es fundamental para poder ser competentes en el mercado.

En segundo lugar un entorno social participativo y colaborativo que permita construir instancias de participación y responsabilidad ciudadana. Una identidad cultural propia y estructuras sociales que cohesionen a los ciudadanos. Que las personas del propio territorio sean los protagonista es importante, como decía Oswaldo Sunkel se trata de un “desarrollo desde dentro y no hacia dentro”. Por tanto, se trata de acciones que dinamicen la participación ciudadana para alcanzar crecimiento social y económico. 

En tercer lugar, es necesario disponer de una política administrativa que posibilite un entorno favorable para la producción y el desarrollo, sin obstáculos que desmotiven. 

Por tanto la activación de un territorio se articula en torno a tres ejes fundamentales interconexionados entre ellos: el desarrollo local, la economía social y la participación ciudadana.

La economía social incide en el desarrollo local porque genera nuevas formas de entender el empleo y la empresa, promueve actividades tanto para la producción como para la participación económica y social de la comunidad, y supone un complemento de la iniciativa privada y la gestión pública. Además, la cultura colaborativa intrínseca en las personas que conforman estas entidades o empresas sociales, están altamente ligadas a su entorno y sensibilizadas con él. Por tanto, no se entiende un desarrollo económico, social, cultural y medioambiental de un territorio sin sus empresas sociales y la cultura colaborativa y del trabajo en red de las personas que él conviven.

26.9.13

Ángeles Carnacea: Dando voz a los proyectos que emplean el arte y la creatividad como instrumentos transformadores


En esta ocasión y bajo el marco de la Investigación sobre Emprendimiento Social Cultural que estamos realizando en tejeRedes, les compartimos la entrevista realizada a Ángeles Carnacea, antropóloga social, licenciada en ciencia política y sociología y quien ha vinculado su vida a la mediación intercultural y a la investigación social. La etapa que marco su fuerte vocación por el trabajo social fue cuando vivió en México y tuvo la oportunidad de trabajar con niños trabajadores y familias migrantes, es en esta fase que descubre un mundo diverso y lo que supone trabajar en terreno. Actualmente hace parte del equipo de Grupo 5, donde coordina el libro “Arte, intervención y acción social. La creatividad transformadora” que recoge 19 experiencias de emprendimiento cultural. En Madrid ha estado muy vinculada al campo de las migraciones y movimientos humanos; hace parte del Instituto Universitario de investigación sobre migraciones, etnicidad y desarrollo social y en sus investigaciones e intervenciones pone en práctica la metodología de Investigación Acción Participativa (IAP), la cual actualmente genera mayor capacidad de respuesta a las problemáticas de una comunidad, ya que el trabajo se realiza involucrándose directamente con cada miembro de la comunidad, conociendo de cerca el contexto y las posibles soluciones. 

A raíz de su experiencia trabajando en terreno con comunidades, Ángeles considera la participación como un elemento fundamental en cualquier proceso o iniciativa cultural y social. Además, recomienda este contacto directo con la gente y de ser posible vivir un tiempo con la comunidad, pues esto es lo que da pistas sobre si tiene o no sentido trabajar con una comunidad. Ángeles explica que en términos estratégicos para que un proyecto sea sostenible y tenga continuidad se debe invitar a la participación y el emprendedor debe ser sólo un mediador dentro de lo que sucede y ser la voz de la comunidad. Asimismo poder replicar procesos, es decir, extrapolarlos y adaptarlos a cada contexto, es fundamental. 

"Trabajar en los barrios es un aprendizaje permanente pues es donde la vida sucede, en los microespacios de las ciudades; la gente que trabaja en el sector cultural no debe perder la perspectiva micro".

Ángeles hablo de la importancia del trabajo en red en el sector cultural y social: 

"El trabajo en Red es generar una comunidad de aprendizaje, es una invitación a establecer un diálogo de saberes y una invitación a la transformación social si está bien orientado y si existe un liderazgo o un grupo motor q lidere ese trabajo en Red. Por ello se debe aprender a trabajar en red, no se trata sólo de hablar  de trabajar en red, es clave el cómo hacerlo".

Asimismo, señala que es importante promover espacios de diálogo y de intercambio de conocimiento, que generen redes donde se pase del diálogo a la acción, pasando antes por la reflexión; trabajar en red es una secuencia de diálogo-reflexión-acción. A partir de la acción es cuando se empieza a definir si el trabajo funciona o si hay algo por mejorar, siempre contando con la opinión de la comunidad. 

"Las redes son una gran oportunidad para que esta secuencia se desarrolle pero siempre con la participación de la comunidad como clave".

Ángeles nos comenta que este emprendimiento social cultural no es nuevo, es algo que ya se venía haciendo en Latinoamérica desde los años 90 (Cajalúdica Guatemala, Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social, Guanared..), por ello recomienda mirar más allá de nuestro territorio más próximo y estar conectado con otras comunidades, con otros modos de ver y hacer.

"La creatividad es una acción absolutamente igualitaria"

Para Ángeles los emprendedores sociales culturales son personas que por ser miembros de una comunidad no desean ser ajenos a lo que  sucede en ésta, tienen la mirada volcada sobre el devenir social y ven en la cultura el modo para transformar determinados contextos sociales y para que la belleza pueda ser de todxs. 

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