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12.12.25

Cuidando el Tejido Organizacional: Cómo Crear Espacios donde las Personas Florecen sin Romperse

 

"En todas las organizaciones existe una pregunta crucial: ¿Cómo podemos crear espacios donde las personas puedan florecer sin romperse? Esta cuestión es esencial cuando hablamos de equipos colaborativos, ya que la verdadera innovación no solo depende de procesos, sino del cuidado y las relaciones humanas que los sostienen."


La invitada Constanza del Rosario ( en la parte inferior) y Helena Piacenza y Mariano Carniel
Así nace esta reflexión de una conversación en el contexto del tercer capítulo de Radio tejeRedes Play, nos sentamos a dialogar con Constanza del Rosario, psicóloga que lleva años acompañando procesos de bienestar y creación de espacios seguros en empresas y organizaciones jerárquicas y aquellas que bucan encaminarse a lo cplaborativo.

La conversación forma parte del Ciclo tejeRedes: Tejer el Cuidado, donde nos preguntamos algo esencial que atraviesa todas las organizaciones:

¿Cómo cuidar a las personas en un equipo colaborativo?

Es una pregunta simple en apariencia, pero que toca la médula de lo que nos convoca. Porque todos hablamos de cuidado, pero pocas organizaciones logran sostenerlo en el tiempo. Y cuando el cuidado falla, no es por mala voluntad. Es porque no sabemos cómo tejer el tejido conversacional que lo hace posible.


Imagina una tela antigua que ha sostenido muchas vidas. Durante años la han cuidado, remendado cuando aparecían agujeros, lavado con delicadeza. Pero un día notas algo: no es que haya roturas visibles, sino que los hilos empiezan a soltarse desde adentro. La tela está ahí, cumple su función, pero ha perdido su fortaleza. Y si sigues jalando con cuidado, eventualmente se deshace entre tus manos.

Las organizaciones son como esa tela. Pero el tejido que las sostiene no está hecho de procesos ni de organigramas. Está hecho de conversaciones, de vínculos humanos, de la capacidad de las personas para reconocerse mutuamente sin anularse.

En nuestra conversación con Constanza, ella nombró algo que todos sentimos pero pocos nos atrevemos a decir en voz alta:

"Una de las cosas que más me sorprende cuando entro a las organizaciones es cómo se comunican. Casi no logran hacerlo porque no tienen sistemas de comunicación."

Es una red dónde cada NODO es un CLEHES ( una persona)

No hablaba de falta de reuniones o correos electrónicos. Hablaba de algo más hondo: la incapacidad de conversar de verdad. De sostener conversaciones donde las personas puedan nombrar lo incómodo sin ser castigadas, donde el conflicto no se evite sino que se habite, donde la vulnerabilidad no sea debilidad sino puerta de aprendizaje.

Y ahí está el nudo que queremos desatar en este artículo: no es que las organizaciones no quieran cuidar. Es que el modelo de liderazgo que sostenemos —el jerárquico, el del control— excluye la vulnerabilidad. Y sin vulnerabilidad, no hay tejido que sostenga.

Este no es un texto de recetas ni de fórmulas mágicas. Es una invitación a mirar con humildad algo que sabemos pero olvidamos: que antes de ser organizaciones, somos personas. Y que antes de buscar herramientas de gestión, necesitamos comprender cómo es que nos tejemos o nos destejemos en el encuentro con otros.

Te invitamos a escuchar la conversación completa con Constanza del Rosario en Radio tejeRedes Play, y a seguir leyendo para profundizar en estas reflexiones que conectan su experiencia práctica con la metodología TejeRedes y el CLEHES.

Aquí te dejamos la conversación en You Tube: Quiero escuchar


La Vulnerabilidad como Fortaleza en las Organizaciones

Hay una parábola antigua que resuena con fuerza en tiempos de organizaciones que buscan cuidar sin saber cómo. Es la historia del buen samaritano. En el camino aparecen tres personajes centrales:

La samaritana (que en nuestra relectura es mujer, porque el cuidado no tiene género): representa el liderazgo sensible que se detiene frente a la vulnerabilidad. No es el liderazgo que controla desde arriba, sino el que aparece en el momento justo porque está atento.

El posadero: encarna la estructura que sostiene en el tiempo. No basta el gesto heroico de un instante; hace falta quien cuide que el proceso continúe, que la compasión se vuelva institución viva.

La persona herida: refleja nuestra humanidad compartida. Fragilidades, egos, cicatrices que todos llevamos y que, al hacerse visibles, nos recuerdan que somos interdependientes.

Pero en la parábola también aparecen dos figuras que pasan de largo: el sacerdote y el levita. Ambos simbolizan las viejas estructuras de autoridad que, aunque cargadas de prestigio, se alejan de la realidad concreta del dolor humano. En el camino organizacional, representan esos sistemas jerárquicos que priorizan la norma o el estatus antes que el cuidado.

Este contraste nos deja una pregunta esencial que Constanza también nombra desde su experiencia:

¿Seguiremos organizándonos como el sacerdote y el levita, atrapados en estructuras rígidas que miran de lejos las heridas? ¿O aprenderemos a organizarnos como la samaritana y el posadero, capaces de detenernos, cuidar y sostener en comunidad?

*Puedes leer más sobre esta reflexión en el próximo libro que estamos sobre los roles y como los entendemos en tejeRedes.


Por qué las organizaciones no nos cuidan ( lo que conversamos)

1. Porque el modelo de liderazgo que sostenemos excluye la vulnerabilidad

Constanza lo dice con claridad:

"Casi no logran comunicarse porque no tienen sistemas de comunicación."

Pero, ¿qué significa realmente conversar?

El biólogo chileno Humberto Maturana nos da una pista fundamental: conversar es el entrelazamiento del lenguaje y la emoción. Las palabras no flotan en el vacío; nacen en un estado de ánimo —miedo, alegría, calma, desconfianza— y al decirse, modulan ese ánimo en nosotros y en los demás.

No es igual decir "lo vemos mañana" con curiosidad que con resignación. El mismo lenguaje, emoción distinta, resultado diferente.

Colaboración, Coacción, Camunicación y Confianza
Las organizaciones están llenas de reuniones donde se habla mucho pero se conversa poco. Donde el lenguaje es técnico pero la emoción está bloqueada. Donde se pide feedback pero castigamos la honestidad.

¿Por qué pasa esto?

Porque el modelo de liderazgo que sostenemos —el jerárquico, el del control— excluye la vulnerabilidad. La lee como debilidad. Como incompetencia. Como algo que "no tiene lugar en lo profesional".

Y cuando excluimos la vulnerabilidad, las personas se agotan. No por trabajar muchas horas, sino porque tienen que fingir una fortaleza que nadie puede sostener sola.

El tejido se deshilacha cuando las conversaciones se vuelven transacciones en vez de encuentros humanos.

2. Porque el cuidado quedó en manos de "un área"

Constanza observa algo que en tejeRedes vemos una y otra vez:

"La innovación en bienestar no debería venir solamente de talento o del área de recursos humanos, debería ser un canal constante que está levantando los problemas."

Cuando centralizamos el cuidado en RRHH, lo que estamos diciendo (sin decirlo) es: "El resto de nosotros no tenemos que ocuparnos de esto."

Pero el cuidado del tejido humano no es tarea de un área. Es responsabilidad de cada persona desde su lugar en la red.

Cada persona es un CLEHES (Cuerpo, Lenguaje, Emociones, Historia, Eros y Silencio)
Soledad Saavedra, co-creadora del CLEHES junto a Osvaldo García, trabajando con el concepto de amor de Maturana (la aceptación del otro/a como legítimo otro/a), nos dice algo profundo sobre nuestra vulnerabilidad:

"Los seres humanos somos muy vulnerables tanto al momento de nacer como el resto de nuestra vida. Esta vulnerabilidad nos hace ser muy abiertos a los demás, ya que nos necesitamos. Desde esa vulnerabilidad es que nace la intimidad como un acto natural de conexión."

El amor —el Eros— no se delega. O está presente en cada vínculo o no está.

El tejido se deshilacha cuando creemos que
alguien más va a cuidar por nosotros.

3. Porque decimos una cosa y hacemos otra

Constanza trabaja algo medular en las organizaciones:

"Trabajamos la coherencia entre el propósito que declaran, la cultura que construyen y la estrategia que ejecutan."

¿Cuántas organizaciones declaran colaboración pero premian la competencia? ¿Cuántas hablan de horizontalidad pero las decisiones son verticales? ¿Cuántas promueven el bienestar pero normalizan el burnout?

Maturana lo expresaba así: "Vivimos lo que conversamos, no lo que decimos que conversamos." La realidad social se construye en la relación, no en la declaración.

El tejido se deshilacha cuando nuestras prácticas contradicen nuestro propósito.


El Eros es el pegamento de la Red conversacional

4. Porque los silos nos separan (estructurales y culturales)

Constanza señala algo devastador:

"Porque los jefes no se hablan, los equipos tampoco se comunican. Están los silos estructurales del organigrama, pero lo peor son los silos culturales."

Los silos culturales son invisibles pero mortales para el tejido. Nacen del ego mal ejercido, de los micro-poderes, de la desconfianza institucionalizada.

Y aquí Maturana nos ayuda de nuevo: el ego es la negación del otro. Es poner barreras, rechazar, anular. Lo contrario del amor-eros que sostiene las redes.

Soledad añade:

"Cuando nos cerramos al acto biológico de la intimidad, nos olvidamos del Eros que es parte de nuestra naturaleza. La intimidad tiene que ver con aceptar al otro como un legítimo otro."

El tejido se deshilacha cuando el ego ocupa más espacio que el reconocimiento mutuo.

5. Porque solo actuamos cuando ya explotó

Constanza señala algo crítico que vivimos en Chile y otros países latinoamericanos:

"Tenemos la Ley Karin para denunciar acoso, pero todavía falta mucho en la educación de cómo hacer realmente prevención."

En tejeRedes hemos mapeado cómo las incidencias organizacionales escalan en silencio:

Estructurales (silos, jerarquías rígidas)

Psicosociales (tensiones, rumores, desconfianza)

Interpersonales (conflictos abiertos, acoso, violencia)

Cuando solo actuamos en la fase interpersonal, ya llegamos tarde. El daño está hecho.

El tejido se deshilacha lentamente, mucho antes de que veamos el agujero.

6. Porque esperamos la crisis para despertar

Constanza lo dice con una mezcla de tristeza y esperanza:

"Tienen que pasar cambios disruptivos como la pandemia para que entiendan la importancia de la salud mental."

Las organizaciones reactivas cuidan después del daño. Las regenerativas crean condiciones para la vida antes de la crisis.

El tejido se deshilacha porque no lo miramos con atención hasta que ya no sostiene.

7. Porque olvidamos que somos tejido (no máquinas)

Una organización es una red de conversaciones.
Constanza cierra con algo esencial que conecta con todo lo que venimos diciendo:

"El cuidado de las personas es clave para construir equipos realmente robustos, con posibilidades de crear, de construir, de transformar."

Sin cuidado del tejido relacional, no hay equipo. Hay individuos agotados trabajando en paralelo.

El tejido se deshilacha cuando olvidamos que somos seres interdependientes, no piezas intercambiables.


El CLEHES: La Célula Viva de Toda Red

Si queremos cuidar el tejido, primero tenemos que entender de qué está hecho.

En tejeRedes trabajamos con una comprensión del ser humano que viene de los maestros Soledad Saavedra y Osvaldo García: CLEHES.

No es una sigla más. Es una forma de mirar lo humano que sostiene cualquier red.

Imagina que cada persona es como una célula viva en un organismo mayor. Y esa célula tiene seis dimensiones entrelazadas:

C - Cuerpo

la C del CLEHES: tecnologia social ontológica( del SER)
No es un accesorio de lo que decimos; es parte del mensaje. Tu postura, tu respiración, tu mirada, el ritmo con el que te mueves... todo eso comunica.

Un cuerpo encorvado transmite cansancio. Uno erguido abre confianza. En el cuerpo se inscriben nuestras memorias, nuestros hábitos, nuestros límites.

El cuidado de la red empieza por la disposición corporal de cada persona para estar con otras.

L - Lenguaje

Con él no solo describimos: creamos realidad.

Cuando declaras algo, abres o cierras futuros. Cuando pides u ofreces, generas compromisos. Cuando juzgas, revelas los criterios con los que miras el mundo.

No es lo mismo nombrar a alguien como "extraño" que como "aliado". La palabra crea identidad y distribuye dignidad.

E - Emoción

Son predisposiciones para la acción. La alegría abre confianza, el miedo repliega, la rabia confronta.


A veces creemos que las emociones son privadas, pero atraviesan cada vínculo: afectan la escucha, predisponen al encuentro o al cierre.

Reconocerlas no es dramatizar; es alfabetizarnos en lo afectivo para entender por qué avanzamos o nos trabamos.

En la foto vemos ersonas con distintas emocionales. Las emociiones son predispocisiones a la acción

H - Historia

Cada persona es una biografía hecha de hitos, heridas, aprendizajes y legados. Es lo que explica por qué un propósito te importa o cómo eliges confiar.

Y no solo hay historia individual: también hay memoria compartida, los sucesos y personas que nos han entrelazado.

Una red sin relato común se vuelve frágil.

E - Eros

Aquí está el corazón de lo que sostiene las redes. Soledad Saavedra, trabajando con el concepto de amor de Maturana, nos dice algo profundo sobre nuestra vulnerabilidad:

"Los seres humanos somos muy vulnerables tanto al momento de nacer como el resto de nuestra vida. Esta vulnerabilidad nos hace ser muy abiertos a los demás, ya que nos necesitamos. Desde esa vulnerabilidad es que nace la intimidad como un acto natural de conexión."

Y añade algo que transforma nuestra comprensión de las organizaciones:

En la foto Soledad Saavedra y Osvaldo García
"Cuando nos cerramos al acto biológico de la intimidad nos olvidamos del Eros que es parte de nuestra naturaleza. La intimidad tiene que ver con aceptar al otro como un legítimo otro."

Eros es la fuerza vincular que nos atrae, la ternura que habilita intimidad social, el deseo de crear juntos. Es el pegamento invisible que permite colaborar sin borrarnos.

Cuando está presente, la red se vuelve deseable. Cuando falta, todo se reduce a trámite.

S - Silencio

No es ausencia; es espacio fértil.

Nos permite escuchar lo propio y lo común, decantar lo dicho y lo no dicho, abrir perspectiva.

Sin silencio, el lenguaje se vuelve ruido y la emoción, impulsividad.




Cuando miramos a cada persona como CLEHES
, algo cambia. Ya no vemos "recursos humanos" ni "capital humano". Vemos células vivas con biografía, emoción, lenguaje que crea realidad.

Y entendemos que cuidar el tejido significa cuidar estas seis dimensiones en cada encuentro.

En la imagen distintas personas que habitandesde su CLEHES


Cómo Tejer un Cuidado Sostenible en las Organizaciones

La conversación nunca se trato de fórmulas de éxito, pero si giró en torno a algo clave: cada organización es un organismo vivo único. Fuimos compartienso algunos principios que hemos aprendido caminando durante los años que llevamos caminando con organizaciones.

Principio 1: El cuidado es prevención, no reacción

Las incidencias no aparecen de golpe. Escalan en silencio.

Por eso necesitamos:

  • Espacios conversacionales donde se pueda nombrar lo incómodo antes de que explote
  • En tejeRedes utilizamos una Tecnología Social que llamamos Círculos de escucha sin juicio. En donde podemos dar un espacio para escuchar esas tensiones sin ocultarlas bajo la alfombra. Aquí tienes la ficha Quiero verla 
  • Tecnologías sociales como el Animómetro (lectura emocional colectiva) o las Interiorizaciones (pausas conscientes antes de cada encuentro)

Principio 2: El cuidado es corresponsable, no centralizado

Como dice Constanza:

"La innovación en bienestar no debería venir solamente de talento o del área de recursos humanos, debería ser un canal constante que está levantando los problemas."

Cada persona, desde su lugar, cuida el tejido.

Por eso necesitamos:

  • Distribuir roles (no cargos fijos)
  • Reconocer talentos y sus lados luminosos y oscuros.
  • Crear acuerdos flexibles que se revisan periódicamente

Principio 3: El cuidado es coherente con el propósito

No se puede declarar colaboración y premiar competencia.

Como trabaja Constanza:

"Trabajamos la coherencia entre el propósito que declaran, la cultura que construyen y la estrategia que ejecutan."

Por eso necesitamos:

  • Revisar la coherencia entre propósito-cultura-estrategia
  • Hacer visible lo que se reconoce como valioso
  • Reparar cuando algo se quiebra

Principio 4: El cuidado sostiene paradojas vivas

No se trata de eliminar la tensión, sino de volverla habitable:

  • Cercanía con límites
  • Pertenencia sin perder autonomía
  • Resultados sin sacrificar descanso
  • Conflicto con respeto

Como diría el posadero de nuestra parábola: la red madura no teme al conflicto, lo convierte en oportunidad de aprendizaje.


 El Ciclo que sostiene la vida

En tejeRedes hablamos del Ciclo para el desarrollo de iniciativas colaborativas. No es lineal; es una espiral que se recorre una y otra vez:

1. Articulación inicial → ¿Quiénes somos y desde dónde nos convocamos?

2. Buscar propósito → ¿Para qué nos reunimos? (Generar valor social: confianza, participación)

3. Visualizar propósito → ¿Qué imaginamos construir? (Generar valor de conocimiento: aprender juntos)

4. Dialogar y conversar → ¿Cómo nos organizamos? (Generar valor de uso: resultados concretos)

5. Realizar → ¿Qué generamos juntos? (Acompañar y sostener)

Y luego se vuelve a empezar, porque las redes vivas no se rigidizan ni se disuelven: se renuevan.

Este ciclo es caórdico (caos + orden). Equilibra la confianza (que necesita caos fértil) con la estructura (que necesita orden mínimo).


Volver al camino: la Pregunta

Esta conversación forma parte del Ciclo tejeRedes: Tejer el Cuidado, un espacio de reflexión donde nos preguntamos algo esencial:

¿Cómo cuidar a las personas en un equipo colaborativo?

Volvamos al inicio.

Ese momento en que te das cuenta de que algo no encaja. Que tu organización habla de cuidado pero llegas a casa agotado/a igual. Que hay programas de bienestar pero el tejido sigue deshilachándose.

Ahora sabemos por qué.

No es porque falten buenas intenciones. No es porque falten talleres o políticas.

La propuesta de TejeRedes —probada en años de práctica— es esta:

Poner el cuidado en el centro. No como un programa. Como la infraestructura invisible que sostiene toda transformación.

Porque sin cuidado del tejido conversacional y relacional:

  • No hay colaboración real
  • No hay innovación sostenible
  • No hay resultados que no agoten

Como la samaritana, necesitamos detenernos cuando vemos la herida.
Como el posadero, necesitamos sostener el proceso en el tiempo.
Como la persona herida, necesitamos reconocer nuestra vulnerabilidad compartida.

Y dejar de organizarnos como el sacerdote y el levita: estructuras que pasan de largo porque la norma importa más que lo humano.

La pregunta ya no es: "¿Por qué no funciona el cuidado en mi organización?"

La pregunta es: "¿Estoy lista/o para mirar con humildad cómo conversamos, cómo nos tejemos, cómo cuidamos el CLEHES propio y ajeno?"

Si la respuesta es sí, este es el momento.

Para profundizar

🎧 Escucha la conversación completa:
Radio tejeRedes Play - Episodio con Constanza del Rosario
Link a YouTube

📖 Lee más sobre:

  • CLEHES: La célula de las redes
  • Ciclo tejeRedes para iniciativas colaborativas
  • Mapa de incidencias organizacionales
Metodología tejeRedes
Handbook tejeRedes Play

🌿 Vive el cuidado desde la práctica:

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Este artículo es parte del Ciclo tejeRedes: Tejer el Cuidado
Pregunta orientadora: ¿Cómo cuidar a las personas en un equipo colaborativo?
Conversación con: Constanza del Rosario (Radio tejeRedes Play)

✅ Esta publicación fue revisada con ayuda de inteligencia artificial para mejorar la redacción y facilitar su comprensión. Sin embargo, no reemplaza las ideas ni lo que deseamos expresar.

14.7.21

Charla con Alejandra Rojas Pinto: la conexión es social.

En la Escuela tejeRedes 2021 hemos llegado a la Parte 4 del DesignLAB: “Metodología para iniciar el trabajo en red colaborativo”. Al igual que en las partes anteriores del DesignLAB: “Desde el individualismo a la colaboración en las comunidades” y “Conceptos y prácticas del trabajo en red colaborativo”, “Metodología para iniciar el trabajo en red colaborativo” contó con una charla para conocer una experiencia viva donde pudiéramos observar los elementos propios de esta parte de nuestro viaje y un caso a estudiar; ambas cruzadas por las nociones de ciudadanía y territorio. En esta entrada compartiremos un poco de lo harto rico que fue la primera: la conversación con Alejandra Rojas Pinto, directora de la Corporación Cultural La Huella Teatro, de Antofagasta, Chile, y directora general de Identidades Festival Internacional de Artes Escénicas en el Desierto de Atacama.

Como marco, cabe recordar que los contenidos de esta cuarta parte del DesignLAB son: 1) Cultura y metodología tejeRedes y 2) ¿Cómo empezar a articular el trabajo en red colaborativo? Para poder adentrarse más a detalle en estos contenidos se puede revisar el Libro tejeRedes: Trabajo en red y sistemas de articulación colaborativos, Sección 3 (que abarca los capítulos 10 y 11); como refuerzo, o si no se cuenta con el tiempo suficiente para leer la sección completa, se puede consultar el Manual tejeRedes de conceptos, metodología y prácticas, también Sección 3, que recupera los gráficos del libro sistematizado por Cristian Figueroa, articulador central de tejeRedes, o el vídeo en el que el mismo Cristian de una manera muy clara pasa revista a los mismos contenidos.

Es domingo, para ser más exactos: domingo 4 de julio. En una lista de reproducciones de lo más ecléctica, junto a composiciones de Arvo Pärt, Los Tigres del Norte, La Sonora Santanera, El Mastuerzo, Ska-P, 31 Minutos o Esteman (entre otras y otros), suena por casualidad El derecho de vivir en paz en voz de su autor, el compositor Víctor Jara; a poco más de 10 mil kilómetros (pensando que estas notas se escriben en México), en la tierra que lo vio nacer y lo recibió tras ser torturado y asesinado hace casi 48 años, sus compatriotas dan inicio a la primera sesión de la Convención Constitucional que, entre muchos otros retos, recogerá el guante al “NO” expresado en el Plebiscito Nacional de 1988, antecedente histórico del Plebiscito Nacional 2020. En la libreta de anotaciones, mientras tanto, algunas de las frases de Alejandra Rojas Pinto van abrazándose, acaso enredándose, ora a la canción de Jara y el incipiente paso de la Convención, ora a los apuntes de la Sección 3 del Libro tejeRedes.

“Desarrollar redes —nos dice Cristian Figueroa— es un arte y, como todo arte, requiere una cultura y una metodología para que las comunidades tomen forma y sean sostenibles en el tiempo”. Esto —agrega— “puede ocurrir en cualquier comunidad o estructura social que tenga un propósito: (un) centro vecinal (o) cultural, una empresa y hasta en la administración de un gobierno”. En la llamada “Perla del Norte”: Antofagasta; en el seno de la ahora Corporación Cultural La Huella Teatro, eso es justo lo que sucedió con el liderazgo empático de Rojas Pinto, quien tras su formación como actriz de teatro dentro y fuera de Chile regresó a su tierra para impulsar, primero, una agrupación artística que paso a paso fue adquiriendo su propia impronta entre la investigación multidisciplinar y la vinculación directa con el territorio y la gente donde y con quienes se fue desarrollando dicha investigación tanto teórica como práctica, y, después, como resultado de la consolidación de la agrupación, en la articulación de un festival de artes escénicas que año tras año ha venido reuniendo las voces, los sentires, los pensares y los quehaceres de artistas escénicos provenientes de distintos rincones de esta aldea que llamamos Tierra: Identidades Festival Internacional de Artes Escénicas, en el Desierto de Atacama.

La conversación con Alejandra arrancó con la mediación/recepción de Geoffrey Guimberteau, quien fue dando la bienvenida a quienes se iban conectando a la videollamada convocada por tejeRedes y l+s integrantes de su Escuela 2021; unos minutos más tarde, Eva María Agruña Barran hizo los honores en una breve introducción que sirvió de puente a la intervención de Alejandra, quien, para decirlo en código tejeRedes, ha desempeñado el rol de articuladora, digamos, central de la Corporación Cultural La Huella Teatro: la comunidad/proyecto. Y, como tal, Alejandra fue trazando una suerte de ruta en la conversación que, partiendo de la experiencia personal, paulatinamente va deconstruyendo una especie de concepción del “yo” propio de su liderazgo, en un “nosotros” que se expresa tanto en la fundación misma de La Huella Teatro como en la creación del Identidades Festival, reforzando su sentido en la edición 2019 de éste.

La Huella Teatro, como se puede leer en la página web de la comunidad/proyecto, fue echada a andar por Alejandra en 2004 en Antofagasta, su tierra natal. En la charla con tejeRedes, ella nos habla de tres direcciones que van marcando el rumbo de la entonces incipiente agrupación artística: trabajar en el territorio, empoderar al lugar mismo y su gente; realizar investigación antropológica cruzándose con lo escénico, y viceversa, y llevar a cabo una gestión de inmersión en la propia comunidad, vinculandose con las y los agentes culturales comunitarios. A la luz de los conceptos de la metodología y la cultura tejeRedes, se observa entonces que la articulación emprendida por Alejandra y el núcleo de personas que la acompañan en la creación de La Huella Teatro echa a andar los tres procesos del trabajo en red colaborativo casi de manera simultánea: el Proceso I, donde se produce valor social, en la creación misma de la comunidad/proyecto y en la impronta de que el trabajo estético y de gestión tenga como base el territorio y la vinculación con su gente; el Proceso II, que crea valor de conocimiento, resultante de la apuesta por producir sus propios productos estéticos (lo cual nos permite ver parte del Proceso III), pues, al renunciar a llevar a escena textos ya creados, La Huella Teatro propicia una experiencia de saberes y conocimientos en su investigación antropológica que cruza el hecho escénico, y, el Proceso III, que genera valor de uso o cambio, pues además de los proyectos artísticos se observa en la gestión de inmersión en la comunidad-territorio y su vinculación con las y los agentes culturales.

No sobra decir que los tres procesos, que en algunas comunidades/proyectos de trabajo colaborativo en red se observan a veces diferenciados, en La Huella Teatro se cruzan y son interdependientes desde un inicio, y dicha interdependencia da paso a la conformación de una estrategia que La Huella Teatro adopta de los pueblos originarios imprimiendo su propio sello: el trueque. De la conversación de Alejandra con l+s integrantes de la Escuela tejeRedes 2021 puede colegirse que hay dos, digamos, momentos “bisagra” en la historia de La Huella Teatro respecto a esta práctica de intercambio heredada por los pueblos originarios: por un lado, una experiencia personal de la misma Alejandra en 2005, un año después de haberse creado La Huella Teatro, con el estudio de plantas medicinales en la selva amazónica, experiencia que para Alejandra significará un cambio profundo en, para decirlo en clave tejeRedes, su propio CLEHES y modificará por ende su manera de relacionarse consigo misma, desde luego, y también con las y los demás, lo que repercutirá en aquello que intuitivamente ya se iba gestando en La Huella Teatro, y, por otro lado, el gran salto que significa gestar y gestionar el Identidades Festival en 2015, con el trueque mismo como uno de sus sellos más particulares.

El trueque, como parte de la expertise de La Huella Teatro y sello característico del Identidades Festival, se convertirá así en una de las expresiones más claras de cómo la comunidad/proyecto va desarrollando los tres procesos del trabajo colaborativo en red y, en consecuencia, generando valores sociales (relacionales), de conocimiento (saberes y experiencias) y de uso (cambio e intercambio). Esto, junto a la sistematización de la propia experiencia registrando desde 2004 su historia colectiva, la apuesta por la profesionalización de las personas al interior de las comunidades/proyectos que son La Huella Teatro y el Identidades Festival y la búsqueda de dejar capacidades instaladas en la misma comunidad-territorio donde se trabaja, marcarán las coordenadas que les permitirá estar a la altura del contexto de insurrección popular que vivirá Chile y responder no sólo en consecuencia, sino también en congruencia, trasladándose de la Carpa Identidades al campamento Luz Divina, de La Chimba, en Antofagasta misma, para la edición del Identidades Festival 2019.

Los problemas, dice Alejandra en la charla, son desafíos y los desafíos son oportunidades; así, la praxis de hacer gestión anteponiendo lo cultural-humano a lo cultural-industrial para responder a su interrogante central: “¿Cómo nos conectamos con la comunidad que habitamos?”, les permitió, en medio del estallido social, religar con su propio origen y responder colectivamente: “La conexión es social”. Porque, como dijera la misma Alejandra, se trata de crear, más que en cantidad, en profundidad. El desierto se descubre así territorio fértil en oportunidades, en personas, en creación, que posibilita la emergencia de, como dijera Helena Piacenza, voces apagadas, como el ser y el estar de las mujeres que de suyo generan diversas acciones en la comunidad pero que ganaron visibilidad, y una “nosotricidad” que gracias al trueque (valor de uso), la profesionalización-sistematización (valor de conocimiento) y la vinculación con las y los agentes culturales de la comunidad-territorio (valor social) es abono para una suerte de liderazgo-trueque (como lo bautizara Geoffrey) que horizontaliza la discusión-reflexión y la toma de decisiones dentro de la comunidad/proyecto que son tanto La Huella Teatro como el Identidades Festival.

En la charla, por parte de l+s integrantes de la Escuela tejeRedes 2021, Natalia Garate, Céline Girardon y Mónica Guerra llevaron a aterrizar con sus preguntas la experiencia personal del CLEHES articulador que es Alejandra y los CLEHES colectivos que son La Huella Teatro y el Identidades Festival. Hay, nos dice Alejandra, una impronta que marca la ruta del trabajo colaborativo: “Soñar lo imposible”, y dos líneas que trazan el mapa de ruta de ese mismo trabajo: “Lo que sueño hacer” y “Cómo gestiono lo que sueño hacer”. El origen del sueño muchas veces es la misma Alejandra en tanto articuladora de ambas comunidades/proyectos; pero, en esa suerte de “liderazgo-trueque” que denominó Geoffrey, el sueño se comparte con las y los demás y se cruza con sus propios sueños creando un sueño que partiendo de varios “yoes” se vuelve un sueño del “nosotros”: colectivo. Es ese sueño colectivo el que servirá para trazar el mapa de la ruta de trabajo colaborativo en red y aterrizarlo en cuanto al proceso de gestión buscando siempre, eso es fundamental, pasarla bien y ser felices; dicho en clave tejeRedes: con harto Eros. Dicho aterrizaje recae en equipos de trabajo al interior tanto de La Huella Teatro como del Identidades Festival que en la charla con Alejandra se pueden ir identificando: comunicaciones, educación, redes nacionales e internacionales, investigación, producción, gestión… siendo todos ellos autónomos en cuanto al cómo emprender el viaje que implicará llevar el sueño colectivo a buen puerto.

Al escuchar a Alejandra no es difícil imaginar las comunidades/proyectos de La Huella Teatro y el Identidades Festival como los barcos de vela de los que habla Cristian en el Libro tejeRedes, moviéndose gracias a los aires del trabajo colaborativo; por lo menos más que como barcos que se mueven a golpe de remos. Puede observarse que en la proa hay, sin duda fraternidad y sororidad, Eros y amor que posibilitan que las personas o CLEHES de ambas comunidades/proyectos se conecten, acoplen y cohesionen; en la popa, conectar con lo social como parte sustancial de la investigación y el estudio antropológico-escénicos, la puesta en escena y la búsqueda de diferentes lenguajes escénicos, que en el rescate y recuperación de la memoria busca facilitar el acceso al público de escasos recursos a actividades culturales con el propósito de forjar identidad como aporte real al desarrollo cultural de su territorio, tiene un excelente timón; en estribor, la impronta “soñar la imposible” conduce a la proacción y el emprendimiento colectivos, y en babor, pasar de los sueños de los “yoes” al sueño del “nosotros” en medio de un “liderazgo-trueque” que se alimenta del encuentro, la escucha, el intercambio, es la base de humildad y desprendimiento para mantener el barco en equilibrio: “El desprendimiento —nos dice Cristian— incluye asumir que todos sean partícipes y disfruten del bienestar y cooperación en torno al propósito”.

En la plataforma de Twitter, las notificaciones de algunas cuentas que siguen lo que pasa en Chile comienzan a repiquetear en el ordenador: la mesa directiva de la Convención Constitucional que trabajará en la redacción de la nueva carta magna que sustituirá a la heredada de la dictadura militar, estará presidida por la mujer, activista, académica y lingüista indígena mapuche Elisa Loncón Antileo; el corazón y los ojos se humedecen de emoción, y en la lista de reproducción suena aquello de que “mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase(n las personas) libre(s) para construir una sociedad mejor”.

 
 
Preparación y realización de la entrevista:
Geoffrey Guimberteau + Eva María Agruña Barran.

Cosecha:
Natalia Gárate + Patricio Urtubia + Sebastián Liera.

20.6.16

Entrevista @Inn4SocChange "El ciclo de cambio organizacional/personas tiene 3 etapas claves: negación, aceptación e involucramiento"


Los invitamos a conocer a Guadalupe de la Mata.  Nos dice en su perfil de linkedin:

"Mi motivación principal es apoyar a las empresas, ideas, personas y proyectos para generar un impacto social positivo y contribuir a cambiar vidas"

En esta entrevista exploramos con Guadalupe desde su experiencia la relación con la estética para el diseño de sistemas de gestión para el trabajo en red colaborativo y sus tres dimensiones: participantes, espacio y tecnologías sociales,



Principales tips entrevista:

Los participantes


  • Tres pasos clave en el momento de iniciar un proceso de cambio a un sistema de articulación organizacional colaborativo:


    • Lo primero para iniciar un proceso de cambio colaborativo es tener el para qué y propósito de la organización muy bien definidos (colaborativamente) a través de una estrategia de comunicación. Es importante en un proceso de cambio colaborativo que todos tengan claro el mensaje y comunicarlo reiteradamente. Por ejemplo, se puede desarrollar un elevator pitch con 4 ó 5 frases para las personas.


    • Lo segundo es tener un equipo convencido y apasionado que crea en el cambio. El cambio hay que empezarlo con un pequeño equipo o piloto, identificando aliados que crean en el proceso de cambio.


    • Lo tercero es comunicar esas frases que representan el propósito (motto) de forma seductora a través de las personas y equipos aliados.


  • Otro tema importante es cómo lidiar con las personas que se niegan o se resisten al cambio. Para lo anterior se necesita gestionar las conversaciones que van en contra del proceso. A estas personas hay que identificarlas y conversar con ellas para ver qué pueden aportar para mejorar las cosas. En la medida en que las personas se van “subiendo al carro”, las personas más negativas van cediendo.


  • El cambio requiere esfuerzo y energía. Por lo tanto es importante dar, a las personas y equipos que participan del proceso, incentivos de diferente tipo (tiempo,  económico, etc.)


  • El ciclo de cambio* contiene un par de etapas clave que se mezcla con la realidad de que existirán personas que estarán de acuerdo con el discurso, otras que estarán con dudas y otras que se negarán.


    • Una etapa del ciclo es la de negación, aquí es importante escuchar para ir revirtiendo esas emociones negativas. (Hay que saber gestionar las emociones negativas a través de procesos de escucha).
    • Otra etapa es cuando las personas, poco a poco, empiezan a cambiar esa percepción negativa, para pasar a una etapa de aceptación.
    • La etapa de aceptación es cuando las personas ya han cambiado su estado emocional y aceptan el proceso.
    • Después, viene una etapa de empezar a involucrarse hasta llegar al compromiso con el proceso de cambio.


  • A través del ciclo anterior se puede ir guiando a las personas y hasta realizar roll play: por ejemplo, qué pasaría si estuvieran todos en la aceptación o compromiso en el proceso de cambio.


  • En relación al ciclo de cambio tendremos que, en los ciclos o procesos de negación a la aceptación, se baja la productividad y después, vuelve a subir, al pasar al compromiso.


(nota entrevistador: Ojo que del compromiso se podría volver al ciclo negativo).


  • La organización es un ser vivo que al desarrollar un proceso de cambio está invirtiendo (gastando) energía y necesita descansar para tomar nuevas energías.


Tecnologías sociales


  • Podemos encontrar dos tipos de tecnologías sociales:


    • unas son los sistemas informáticos que permiten colaborar,
    • y otras, son las de metodologías y prácticas de interacción.


  • Es importante que las personas participen activamente en la implementación y mejora de tecnologías sociales y que los encargados (jefes) reconozcan a las personas que aportan en la implementación y mejora. Además, se requieren incentivos y espacios de conversación para fomentar la creación y mejora de tecnologías sociales, ya que son las personas las que las usan y si no se las apropian los sistemas de apoyo a la colaboración no están tejiendo las conversaciones necesarias.


  • El miedo al error o a no comunicar ideas es común en las organizaciones y eso va erosionando o paralizando el proceso colaborativo. Es importante reconocer los errores de los sistemas tecnológicos para que se puedan mejorar. Como también agradecer por los aportes e involucramiento de las personas.


  • Metodológicamente, tienen que existir espacios y dedicación de tiempo para que las personas puedan dar ideas, feedback, etc. Después de cada proyecto es importante realizar un evaluación de lo positivo/destacable y lo faltante/por mejorar.  


  • Las metodologías y prácticas de interacción, se mezclan con el uso de sistemas informáticos para la colaboración (ejemplo, metodologías ágiles y Trello para la gestión de proyectos).


  • En el uso de los sistemas o tecnologías sociales es importante que alguien articule las conversaciones.


  • También es importante que si un equipo establece procesos de conversaciones de confianza, no ventilar esas conversaciones.


El Espacio


  • Podemos encontrar tres tipos de espacios:
    • Espacios colectivos para el trabajo y compartir,  
    • Espacios para conversaciones privadas o silencio y,
    • Espacios para reuniones colaborativas o creativas.


  • El espacio diseñado para temas colaborativos debe ir acompañado y asociado con el uso de la tecnología social colaborativa.


  • Cuando se implementan estructuras de círculo (por ej. sillas en círculo) las personas se sienten más incentivadas para hablar.


  • Otro tema interesante es cuando alguien gráfica las conversaciones de un equipo.  Es importante tener en el espacio material para anotar o post it para pegar, con las ideas de las conversaciones.


  • El abrir espacios y oficinas rompe el estatus. Permite también que las personas se escuchen y compartan conversaciones.  

14.3.16

Entrevista a Anamaría Aristizabal: "El tiempo es clave para depurar y darle forma a un sistema colaborativo" @anbridge



Anamaria Aristizabal ha estado involucrada por más de 10 años en temas de innovación social y los últimos 5 años también ha trabajando en temas de coaching. Es parte de diferentes iniciativas como la red SOL, ecoaldeas, etc. En esta entrevista, exploramos sus experiencias de trabajo en red colaborativo y en particular su participación en el proyecto de ecoaldea "Aldeafeliz", donde todos trabajan voluntariamente.




Principales tips entrevista: 


Participantes y Reglas del juego


  • Las ecoaldeas necesitan de un espacio muy especial que es un terreno, que implica muchas complejidades, para gestionar esas variables se han tenido que definir reglas del juego.


  • Si bien en los inicios, las reglas del juego tenían un carácter voluntario, con el tiempo tuvieron que establecer reglas bajo un paraguas legal, para regular, por ejemplo, el uso del terreno, las formas de convivencia, etc. Lo anterior le da sostenibilidad en el tiempo a la organización y a la convivencia de las personas.


  • Aclarar y darle formalidad a las reglas del juego a través de instrumentos legales es clave, ya que un proyecto colaborativo (como el de ecoaldeas) no es un proyecto convencional que se desarrolla en un sistema capitalista abierto, sino más bien es un proyecto asociativo que necesita desarrollar un proceso económico social colaborativo, que implica otras formas de gestión y transacción.


  • Las personas son el eje central de cualquier metodología o esquema de diseño para la colaboración.


  • El rol del articulador/a es clave para cuidar el proceso. Es una persona que debe ser más neutra o externa (pero conectado emocionalmente) que teje las relaciones y facilita los procesos difíciles. También es la persona que cuida las reglas del juego.


Tecnologías sociales


    • El tiempo es clave para depurar y darle forma a un sistema colaborativo, la incorporación de tecnologías sociales (como la sociocracia) es importante para ir practicando y generando confianza. También el tiempo permite ir generando un equipo colaborativo, para que entren o salgan personas que comparten los elementos y características que dan forma a la colaboración.


  • Uno de los aspectos importantes, por ejemplo en el trabajo de las ecoaldeas, es identificar dimensiones y tecnologías sociales para ordenar el trabajo colaborativo. En las ecoaldeas tenemos las dimensiones:


    • Ecológica, infraestructura y ambiental
    • Económica y productiva
    • Social, de las personas y gobernanza
    • Cultural y la espiritualidad


  • Por ejemplo, la sociocracia se trabajó para la dimensión social, de las personas y gobernanza. Una vez que conocieron la sociocracia la pusieron en práctica por 6 meses y decidieron integrar la metodología como sistema de gobernanza, lo cual ha permitido ir emergiendo líderes, ordenar los procesos de decisión, formar equipos de trabajo focalizados por temas, etc.


  • Las tecnologías sociales permiten que las personas practiquen la colaboración. Pero también trae cambios profundos y bruscos. Muchas veces el uso de las tecnologías sociales puede generar exclusión de personas que culturalmente no se sienten cómodas, ya que la colaboración es exigente, ya que hay que trabajar con otros/as, hay que conectar, regular egos. Todo eso necesita apoyo desde lo humano. (Por ejemplo desde el CLEHES).  


  • Las personas que quedan excluidas se sentirán fuera del sistema colaborativo y al final se volverán contra el sistema.


Nota. En tejeRedes podemos hablar de 3 focos de acción: aquellos que generan valor de uso, valor en el conocimiento y valor social. Se entiende que en estos tres valores hay sostenibilidad ambiental, conexión desde lo humano, etc.

Equipo tejeRedes

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