17.1.17

Cinco signos de que tu organización concentra el poder

Cinco signos de que tu organización concentra el poder

Te invitamos a descubrir que premisas esconden las organizaciones tradicionales y cómo dificultan el trabajo en red en las prácticas diarias.


Existen muchos mitos en torno a una organización centralizada. En tejeRedes los hemos derrotado a través de distintas experiencias de colaboración (como exp. Urtxintxa). Por lo mismo, hemos identificado que, en aquellas estructuras donde la pirámide aún impera, hay algunos rasgos comunes.

A continuación, te dejamos cinco pistas que se repiten al interior de las estructuras que aún le rinden culto al poder concentrado ¿Cuáles son?


1. Las decisiones se centralizan:

Bajo este supuesto, cualquier persona que tenga una posición distinta a la presentada, es un riesgo para que el proyecto o la iniciativa se lleve adelante, pues el diálogo sólo retrasa los cronogramas planteados por las jefaturas. Las decisiones se centralizan y siempre tienen a una jefatura involucrada, que es quien dictamina cómo proceder. En una organización que concentra el poder, la mejor idea es la que no se cuestiona.

2. Mientras más tiempo adentro, mejor:

En una estructura que centraliza el poder, mientras más tiempo dediquen sus colaboradores a la empresa, mejor. No importa si el tiempo es de calidad, si las personas lo disfrutan, porque el fin es que la productividad no decaiga. En estos casos, las jefaturas ven un riesgo en la flexibilidad horaria y en la posibilidad de dar autonomía a quienes forman parte de la organización.

3. La información se compartimenta, no se comparte:

Este signo es, posiblemente, uno de los más extendidos. En este caso, las estructuras piramidales caen en el secretismo y en la fragmentación de la información, de manera de que cada quien “optimice” su tiempo. Las conversaciones no se distribuyen a lo largo y ancho de la estructura, por lo que no es de extrañarse que, por ejemplo, las personas se enteren por la prensa sobre problemas que existen al interior de la empresa o la organización.


4. Tienen trabajadores, no agentes de cambio:

En una estructura tradicional, las personas que forman parte, tienen como objetivo realizar un trabajo puntual y si tienen buenos resultados, pueden escalar dentro de la pirámide. Este tipo de organizaciones desconoce la posibilidad de que quienes están dentro del sistema pueden proponer cambios, innovar, embarcarse en nuevos proyectos interdisciplinarios o probar ideas que están dando vueltas. Lo ven como una pérdida de tiempo, de dinero, y un desenfoque en sus labores.


5. El control y la norma son los motores:

Cuando el poder se concentra en pocas manos, las jefaturas tienen solo una forma de relacionarse con quienes están más abajo de su estructura: desarrollando normativas, reglamentos y otras metodologías que permitan discernir si una acción está bien ejecutada o no. Cualquier cambio o alteración es una amenaza y una invitación a un caos que es temido y que se evita a toda costa. Los objetivos se cumplen en tanto se obedecen los procedimientos, como si fueran fórmulas mágicas para el éxito de la organización.

Si bien estas estructuras tienen muchas más manifestaciones, te compartimos estos rasgos, que se presentan comúnmente en las organizaciones tradicionales.

Cuéntanos ¿Te has enfrentado a este tipo de experiencias? ¿Cómo las resolviste? Estos rasgos han sido reunidos y desmitificados en nuestro último libro de tejeRedes.


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1 comentario:

Unknown dijo...

cual es esa planta

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