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25.1.18

Gestionando entre los egos y el eros (4 Parte) - Reflexiones finales

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La imagen corresponde a una gráfica desarrollada en el taller de The Kairos Project en BCN 2016

*Este es el cuarto post de 4. 

Antes de iniciar esta entrega, si quieres profundizar sobre estos temas, te recomendamos inscribirte y realizar el Diploma  en Innovación Social, Financiación Participativa (crowdfunding) y Economía Colaborativa de la Universidad Complutense en Madrid (inicia en febrero 2018)



Quizás uno de los puntos más importantes del taller fue la conversación en torno a la espiral dinámica inspirada en la interpretación de WilberLo importante de la reflexión en relación con lo que le sucede a las personas y organizaciones, es que siempre estamos subiendo y bajando en la espiral. 

En general, las organizaciones que no ponen a las personas en el eje del desarrollo del sistema, como comentábamos anteriormente, se moverán dando palos de ciego entre el color rojo y el naranja. En resumen, el ego actuará desde la ceguera cognitiva, no haciendo caso al constreñimiento corporal que llama a cambiar de hábitos y a no seguir en la enfermedad o en la torpeza de pensar que la solución está en “apretar y apretar” el sistema hasta que las personas aprendan a través del refrán inspirado en la pintura de Goya: “La letra con sangre entra” para los estudiantes.

En el otro escenario, existe el movimiento entre los estadios verde y teal, que podemos llamar proceso de erotización de organizaciones. Aquí lo importante no es alcanzar la meta de autoorganización, propósito evolutivo y plenitud a que nos invita Frederic Laloux en su libro, sino ir construyendo las bases de un “nuevo estilo de relación”, basado en la construcción del eros que habilita que las características anteriores se desarrollen fluidamente como base de un sistema de articulación colaborativo.

Como decíamos, es como un viaje en una barca que, según los devenires de la organización, podemos navegar más pegados a la orilla del ego o del eros, o por el medio. Lo importante es que el proceso de articulación incorpore los aprendizajes y vivencias de los diferentes estadios y colores, siempre apuntando al cuidado de las personas, pero también de muchos otros factores que son claves en los otros colores (protección, procesos, mercado, etc).

La complejidad del trabajo en red es mucho más alta que la de gestionar jerarquía, ya el que el sistema no lo mueve la escasez, sino la abundancia en torno al eros y la colaboración de las personas. El dinero en los sistemas colaborativos, no es un factor de sobrevivencia, es simplemente una oportunidad para ser feliz e innovar. 

Volviendo a mi comentario inicial: la crisis de un equipo de trabajo en una empresa, el cansancio y la falta de compromiso, muchas veces, nos dejan caer en la parte baja de la espiral, generando de modo formal y a veces informal, los estancamientos y opresiones desde jerarquías impuestas o reconocidas sólo por sus prácticas. 

En la crisis nos aferramos a que hay que cumplir los números: producto, servicio y cliente, navegando entre los estadios rojos al naranja, olvidando quiénes están detrás de esas empresas y quiénes les dan vida. Si nos invitáramos a reconstruir las organizaciones desde metas relacionadas a las tres características del teal (autoorganización, eros y propósito evolutivo) otro gallo cantaría.


Hay mucho más que hablar sobre autogestión, plenitud en torno al eros y el propósito evolutivo, pero eso será parte de otra entrega.

Gracias nuevamente a todos los que participaron y lideraron el taller. 

10.1.18

Gestionando entre los egos y el eros (3ª parte) - Evolucionando del verde comunitario al teal del eros

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La imagen corresponde a una gráfica desarrollada en el taller de The Kairos Project en BCN 2016.
*Este es el tercer post de 4. 

Antes de iniciar esta entrega, si quieres profundizar sobre estos temas, te recomendamos inscribirte y realizar el Diploma  en Innovación Social, Financiación Participativa (crowdfunding) y Economía Colaborativa de la Universidad Complutense en Madrid (inicia en febrero 2018)

Actualmente estamos en la emergencia de una época o estadio de color Verde. No es muy dominante y se presenta como pequeñas islas entre las crisis del propio sistema. Sus valores nacen desde lo comunitario, de los valores compartidos. A veces se confunde con una visión política que no es y, otras, con un mundo hippie que tampoco es. Por otro lado, comparte un eslóganes como: cambiar el mundo, la innovación o el emprendimiento social, etc. Pero la verdad, es que este color viene desde muchas décadas o siglos atrás, siendo una contra respuesta a los colores anteriores

Este verano visitamos en el pueblo a Antonio. Estaba cuidando sus gallinas de las aves o zorros que venían y las cazaban. Antonio, con otros vecinos comparte huertas, administra el agua, etc. No es necesariamente una aldea feliz, ya que existen problemas y casi todos sus habitantes tienen cerca de 80 años. Como se imaginarán, de 100 casas quedan muy pocas habitadas. A veces los hijos y nietos continúan abriendo, de verano en verano, esas casas de pueblo, pero con el tiempo las tradiciones se pierden y las huertas dan paso al bosque. La naturaleza es sabia, si ya no se cultiva, la tierra misma se regula.

La razón para contar esta historia, es que hoy buscamos (por moda, quizás) vidas alternativas en las ciudades y no nos preocupamos de las que ya tenemos frente a nuestras propias generaciones. Sería importante, entonces, recuperar el color verde que ha existido por mucho tiempo en nuestra propia genealogía.

Por último, llegamos al teal: tomar lo mejor de todos los estadios de colores y colocarlos en un contexto de autoorganización y colaboración. Un aspecto importante, como se compartió en el taller, es que a este estado no llegamos solos o por estado de gracia, sino por reconocer y vivir las experiencias de los otros 4 colores.

La conexión de los egos y el eros es una relación que requiere entender desde el cuerpo y el observador qué nos pasa cuando estamos funcionando desde los egos a nivel personal y en nuestra interacción con otras personas. Es clave, en este sentido, sentir la negación y vivir desde el cuerpo cómo se limitan los movimientos en libertad e igualdad para entender cómo nos movemos desde el eros. 


El eros necesita de una corporalidad y un lenguaje diferente, ya que condicionar ese estado emocional implica jugar en otro estadio, pero reconociendo que muchas veces será muy fácil caer en el Ego. Solo nuestra voluntad de crecer y convivir en armonía nos permitirán evolucionar.

19.12.17

Gestionando entre los egos y el eros (2ª parte) - Del rojo tribal al ámbar jerárquico y el naranja productivo

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La imagen corresponde a una gráfica desarrollada en el taller de The Kairos Project en BCN 2016


*Este es el segundo post de 4.

Como ya dijimos en un anterior artículo, el libro de Frederic Laloux, Reinventando las Organizaciones nos habla de la evolución de los estados o estadios sociales en los cuales hemos convivido y que siguen conviviendo en nuestro histórico humano común. Como si de un “bien común” se tratara, podemos interpretar del trabajo de Frederic Laloux que los seres humanos socialmente compartimos tres grandes estados que explican nuestra manera de protegernos y administrarnos ante los egos.

Tribal rojo

El primero es el Tribal Rojo, una época (miles de años atrás) donde, por miedos o poder, nos organizamos en tribus reconociendo a un líder o personas que nos protegían de otras tribus, que eran tan poderosas como la nuestra. Lo importante era estar sólo, pero también combatir y delimitar territorios para estar a salvo.

Este comportamiento es muy parecido al de las manadas de leones y leonas. El león, desde la jerarquía protege a la manada de leonas y sus cachorros, hasta que otros leones se ganan el puesto con la muerte o el destierro, para quedarse con las leonas y en muchos casos matar a sus descendencias. También existe la posibilidad de que las leonas se autoexilien con sus cachorros para protegerlos.

Tribal ámbar

El segundo estadio, es el salto evolutivo de miles de años posteriores al tribal: el Ámbar, relacionado con la evolución social y organizacional en torno a la agricultura y el posicionamiento de las religiones como formas jerárquicas de ilustrar y distribuir. Por ejemplo, el poder en torno a la fe y espiritualidad de las personas.

Si relacionamos esta historia con las religiones occidentales, la más cercana es la cristiana y en particular la iglesia católica. Poco se entiende que en los libros de la biblia y el nuevo testamento aparezca un mensaje de igualdad y colaboración, con ciertos pasajes de jerarquización, que se traducen en la propia organización del sistema eclesiástico: desde el Papa hasta los curas de pueblo. Donde como se dice “hay de todo en la viña del señor”, personas que trabajan de igual a igual en torno a la pobreza material y espiritual, y otros que duermen en cunas de oro.

Estado naranja

Por ultimo, años después de la agricultura pasamos a la industrialización, es decir al estado Naranja, gobernado por la productividad, el consumismo, pero también por el acceso a bienes materiales que mejoran nuestra performance social en base a la explotación desmesurada del sistema en todas sus dimensiones.

Aquí, si eres liberal o comunista da casi lo mismo, al final la idea es explotar y conciliar un sistema social y económico donde siempre hay poderosos que reciben más y otros menos, según el propio esfuerzo y acceso a las bondades o maldades del sistema. Aquí personas como Taylor se dieron el gusto de medir todo, y junto con la evolución del conocimiento y la tecnología, evolucionamos hacia máquinas humanas de producir y consumir.

El paso del rojo, al ámbar y al naranja, es un paso natural que damos como personas en las organizaciones y en un mismo día. Según los problemas o las circunstancias nos posicionamos más en un color u otro. La invitación más hermosa que escuché en el taller fue a reconocer estos estados como parte de nuestras vidas y organizaciones, y aprender que podemos estar en ellos como también evolucionar desde ellos. El error es administrar las organizaciones, dando palos de ciego según lo que el ego nos guíe a actuar.

Tendríamos que tener sensores para mostrarnos cuando estamos en un color u otro, lo cual no es malo. Como dijimos, si tenemos egos, no es malo pequeñas dosis de rojo, ámbar o naranja, mientras transitamos a promover el eros organizacional para reconocer los siguientes estados: verde y teal. 

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