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10.5.21

Caminos evolutivos del Individualismo a la Colaboración en Organizaciones Públicas

En este episodio conocerás la experiencia en el camino a la colaboración en la Secretaria de Planeación y Participación Ciudadana de Jalisco.  


Aquí recogemos extractos de la sesión del 30 de abril de 2021, en el contexto de la segunda parte del Design Lab de la Escuela Tejeredes 2021, en donde nuestras invitadas Celia Ramírez Arechiga y María Fernanda Origel compartieron lindas historias, reflexiones y desafíos que se presentaron en el proceso como los que emergen en este tiempo de incertidumbres para una organización pionera en México.


También, podrás disfrutar de la entrevista completa, aquí:


Este trabajo fue realizado por el Equipo conformado por Mauricio Opazo (Entrevistador, Guión y Narración), Etna Estrella (Entrevistadora, Mapeo y Selección de Extractos), Patricio Urtubia (Tech Host y Audiovisual), Natalia Gárate (Mariposa, Redacción de Análisis) y Sebastián Liera (Intro de la entrevista). También contamos con apoyo de Mónica Guerra y Céline Girardon en el equipo y las orientaciones de Helena Piacenza y Carles Gutiérrez.


A continuación, te compartimos el análisis de nuestro equipo:

“Cada organización es resultado de las conversaciones que se dan entre las personas que forman parte de la misma” (Maturana; La Nación 5 de febrero del 2017)


¿Qué es lo que ocurrió para observar estos resultados en la Organización y sus Integrantes?


En algún momento del espacio temporal compartido, desde reflexiones individuales y esa hambre por querer entregar la mejor versión de cada una, un grupo de seres humanos vivos, iniciaron el diálogo que permitió notar que los hallazgos en esos pensares y sentires, correspondían a representaciones de necesidades colectivas y después de reconocer esa conexión, el paso siguiente que las desafió; es el llamado a la acción. Y así comenzó la búsqueda para dar respuesta a esa incomodidad que provocaba la forma tradicional de hacer las cosas, cuando ya deja de hacer sentido en el quehacer cotidiano y comienza el movimiento al cambio, aquel que nunca será fácil, pues implica soltar lo aprendido y lanzarnos a la incertidumbre.
El párrafo introductorio recoge y propone el planteamiento y filosofía, que lanza la responsabilidad de resolver el desarrollo organizacional a los integrantes de la misma, desde una aceptación e inclusión del otro. Más aún si el análisis vivencial se centra en una Institución Pública, el rol de los colaboradores no sólo necesita una observación desde el ser y su participación, sino también desde el servir al otro y sostener una escucha activa. Pero, ¿Cómo se consigue ese tránsito de lo individual a lo colectivo y de lo colectivo a lo comunitario? El primer paso en la experiencia recogida, dice mucha relación con el sostén que se requiere desde la Institución y concretamente con la inspiración y complicidad de las jefaturas en organizaciones públicas, este respaldo es indispensable para evolucionar hacia formas horizontales de convivir y gestión. La relevancia de esta situación descrita tiene relación con el dejar aparecer, fluir y vivenciar sentimientos como la alegría y la incomodidad, pues desde ellos la creatividad se hizo presente, caminando sobre la humildad en el relacionar, desde la cual habían más preguntas que respuestas, las cuales sólo estimulaban por medio del juego, lo lúdico y el cuidado la participación, abandonando las inseguridades y permitiéndose el error, como una oportunidad de evolución. Librándose de la culpa, pues sobre lo que no se hizo tiempo atrás ya no hay más que hacer. Esta conexión de pertenencia en el equipo y del camino que se buscaba descubrir, dándose la mano para comenzar a crear e imaginar proyectos que respondan a las necesidades de ese entorno al cual sirve la Institución. Más aún desde una implicancia no solo desde el idear, sino, también desde la responsabilidad de ejecutar, acompañar y aprender a mostrar el no saber, para que la colaboración se haga presente. Hoy en día este descubrir y vivenciar que eclipsó y tomó forma, trae consigo el desafío de trascender más allá de las personas y transformarse en capas firmes de la cultura que distingue a la Institución, tal vez los resultados logrados de la interacción desde la participación ciudadana, serán el garante por medio de la representación política permanente, que está en manos de las y los ciudadanos/os para perpetuar esta horizontalidad y sus resultados. Desde el Eros el Ser, Nosotres y Vosotres, para una Institución pertinente, representativa y Horizontal.

3.11.14

Mi experiencia de multiplicación #TejeRedes en #lhtorrebarrina


Hola soy Esther Camacho, hace unos meses me planteaba el reto de organizar un CIRCO como parte de mi proceso para convertirme en multiplicadora TejeRedes. Como recientemente había empezado a colaborar en Torre Barrina, un centro de creación multimedia de la ciudad de L’Hospitalet, que cuenta con espacios multiuso ideales para llevar a cabo un taller así, le planteé a la coordinadora responsable la posibilidad de hacer algún tipo de intercambio y aprovechar para convocar a público objetivo del centro.

Ni de lejos me imaginaba que aquella sería una oportunidad de oro, ya que lejos de “dejarme el sitio” y hacer una convocatoria al uso, hicieron una apuesta por la metodología para llevar un cambio radical en su forma de trabajo. Su historia era que muchos técnicos del ayuntamiento que trabajan con jóvenes desde distintas áreas (deportes, salud, educación, economía, cultura, emancipación, vivienda, etc.) llevaban tiempo intentando trabajar de forma colaborativa para llevar a cabo proyectos conjuntos y que el método que seguían para ello les estaba llevando a un punto de frustración, desánimo y fragmentación.

Cuando me propusieron aprovechar el taller para dinamizar este equipo de trabajo me pareció una muy buena idea, pero ni siquiera entonces me di cuenta de la magnitud del proyecto.

Conforme se acercaba la fecha me asaltaba el temor de estar a la altura de las expectativas, el peso de la gran responsabilidad que significaba tener a altos cargos, mandos intermedios, técnicos y jóvenes, todos mezclados pero con un objetivo común, encontrar fórmulas de participación para usuarios entre 12 y 35 años.

Sólo hoy después de cuatro días  muy intensos de CIRCO (adaptado a las necesidades horarias del ayuntamiento) he sido plenamente consciente de la gran suerte que he tenido en disfrutar de un caldo de cultivo donde se daban todos los ingredientes para generar un verdadero cambio social.

De los 27 participantes que iniciaron 26 se involucraron plenamente en todo el taller, con toda la intensidad y sacrificio que ello comporta ya que durante las mañanas realizaban el trabajo con TejeRedes y por las tardes tenían que ponerse al día con todas sus responsabilidades laborales.  Al escepticismo y la desconfianza iniciales (tras el fracaso de anteriores iniciativas) siguió un proceso de crecimiento de la comunidad que me asombró enormemente. Fui una testigo privilegiada de cómo se tejían delante de mí relaciones sólidas entre personas que llevaban mucho tiempo deseando encontrar el lenguaje, el tiempo y el espacio de crear estos vínculos.

El penúltimo día al plantear el reto del Teatro Red hubo un momento de pánico, una prueba de fuego para el compromiso de los participantes con el proceso y con la comunidad, fue todo un momento de “Pero esto es imposible” seguido de un “Pues saldrá de cualquier forma” para llegar al día siguiente y comprobar que no solo era posible sino que ¡les había salido realmente bien! El sentimiento de empoderamiento que se respiraba en el ambiente, ese “¡Pues sí podíamos trabajar de forma colaborativa!” y el entusiasmo con que abrazaron los planteamientos de continuidad de los proyectos han sido un maravilloso regalo.

A partir de aquí además tengo la suerte de que como colaboradora habitual puedo seguir de cerca la evolución de los proyectos e incluso plantear un seguimiento y tutorización de los articuladores. Es una oportunidad de ver como se materializan las hipótesis, como maduran y evolucionan los prototipos y sentir que he formado parte de un cambio real, que mejorará la vida de muchos jóvenes en esta ciudad.  Gracias a Cris, a la generosidad con la que comparte el conocimiento y experiencia, y a Jaime cuyo apoyo ha sido clave para poder vivir plenamente el proceso hoy me siento yo también empoderada para continuar participando de TejeRedes, multiplicando, articulando ¡y lo que haga falta!.

Aquí les dejo el álbum de fotografías y vídeos del taller :

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