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1.2.18

El Animómetro: La herramienta para describir nuestro estado de ánimo

fundacion ires animometro tejeredes

* El artículo original fue publicado en la web de la Fundación Ires con fecha 05 enero 2018. Agradecemos a la Fundación por permitirnos replicar la nota. 


Vuelve a ser lunes por la tarde, las madres y padres del Casal van entrando en la sala, hablando y tomando lugar para sentarse, alegrándose de volverse a encontrar. Me doy cuenta, con una sonrisa, que muchos de ellos se sientan siempre en el mismo espacio, parece que aquí también buscamos nuestra zona de confort. Dejemos que el momento de entrada y bienvenida fluya durante un rato, mientras nos acompañan las tazas de café y las pastas entre conversaciones paralelas.

Poco a poco la euforia de la llegada se calman, empezamos a estar expectantes de lo que la tarde nos brindará. Hacemos una breve introducción de la sesión y empezamos a repartir las etiquetas con el nombre de cada uno, que se irán colocando en el mural del Animómetro, y en el grado de ánimos en el que se encuentran. “¿Quién quiere empezar hoy contándonos como está?” “Pues yo misma Alba, que hoy vengo con subidón”.


La idea del Animómetro aparece en el 21º Forum Fedaia de este año, en el que en una de las ponencias, a cargo de TejeRedes, se nos presentó una metodología innovadora en torno al trabajo en red y centrada en las personas. A través del Workshop que llevaron a cabo, enfocado a desarrollar habilidades para trabajar en red de una forma colaboradora, conociendo conceptos y prácticas utilizadas para su organización, nos enseñaron el Animómetro, como una de las propuestas metodológicas en equipos de trabajo

¿Cómo se aplica? ¿Para qué sirve?

El Animómetro, como su nombre sugiere, tiene el formato de un termómetro, ya que figura el trazo de los diferentes grados, de 0 a 10, pero simbolizando el estado y el grado de ánimo en el que nos encontramos .

Utilizando el Animómetro damos voz a cada participante del grupo para que exponga cómo se siente antes de iniciar la sesión, permitiendo conectar con las propias emociones y con las del resto del grupo. Uno a uno, nos levantamos para poner nuestra etiqueta en la franja del Animómetro donde queremos situarnos, hacemos un breve aclaración de que nos sentimos con determinada energía y escuchamos el resto de compañeros/as con sus aportaciones.

Lo mejor de todo es cuando, al finalizar la sesión, algún miembro del grupo te dice que se va con un estado de vitalidad más elevado del que se encontraba al comenzar la tarde. Es decir, nos hacemos conscientes que el estado de ánimo de una persona evoluciona durante la sesión, una práctica positiva para conocernos.

¿Cuándo se pone en práctica?

La aplicamos a la sesión de madres y padres del Casal que se lleva a cabo los lunes por la tarde. Nos gusta el ambiente que se genera al hacer uso, ya que posibilita que los diferentes miembros del grupo tengan su momento para expresarse y se fomente un nivel de confianza más elevado. También simboliza el inicio de nuestra sesión, dando presencia a las personas que han asistido aquel determinado día y comenzando de forma más distendida del espacio de madres y padres.

¿Por qué lo recomendamos?

La primera vez que presentamos la dinámica del Animómetro el Casal resultó ser un éxito, ya que las familias se animan con el hecho de disponer de ese momento en que pueden abrirse para explicar cómo se encuentran. También, posibilita que en el inicio de la sesión tome más importancia la presencia de cada uno dentro del grupo.

Desde entonces, hemos tomado la costumbre de empezar las sesiones del espacio con madres y padres con el Animómetro, ya que nos ofrece poder mantenernos más atentos al resto de compañeros y a nosotros mismos, y en el grupo se genera un ambiente de distensión y confianza.

Además, en un espacio de trabajo y reflexión como es el del Casal, dar importancia a las emociones o sensaciones que nos rodean es vital para poder llevar a cabo una intervención más adecuada a la realidad del grupo, a la energía que influirá en la participación de las dinámicas y la sesión en general.

En definitiva, el uso de esta herramienta nos resulta positiva porque nos ayuda a entender las aportaciones que surgirán durante la sesión ya ser más conscientes de lo que comunicamos y el porqué lo hacemos de esa manera, ya que previamente hemos dado lugar a escucharnos a nosotros mismos ya los demás miembros que participan.

Así, de uno en uno, nos levantamos y pegamos nuestra etiqueta, aprovechando para explicar cómo nos sentimos al día de hoy, y por qué motivo nos encontramos de una u otra manera. El resto de compañeros nos escuchan, y siempre hay palabras de comprensión, consejos o, sencillamente, acompañamiento en las diferentes situaciones por las que cada uno pueda estar pasando. Hoy quizás la situaremos al 4, pero la próxima sesión quizás irá más allá del 6 …

Una vez el grupo entero ya se ha situado, empezamos la tarde con nueva temática a trabajar. Pero de una manera diferente, ya que nos hemos permitido ese momento de sentirnos, escucharnos y soltarnos, estar más atentos y conectados con el resto: con la red de emociones de los que somos hoy.

Y vosotros, ¿Cómo estáis hoy?

Por Alba Batlle,
Educadora del Casal en Familia

25.1.18

Gestionando entre los egos y el eros (4 Parte) - Reflexiones finales

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La imagen corresponde a una gráfica desarrollada en el taller de The Kairos Project en BCN 2016

*Este es el cuarto post de 4. 

Antes de iniciar esta entrega, si quieres profundizar sobre estos temas, te recomendamos inscribirte y realizar el Diploma  en Innovación Social, Financiación Participativa (crowdfunding) y Economía Colaborativa de la Universidad Complutense en Madrid (inicia en febrero 2018)



Quizás uno de los puntos más importantes del taller fue la conversación en torno a la espiral dinámica inspirada en la interpretación de WilberLo importante de la reflexión en relación con lo que le sucede a las personas y organizaciones, es que siempre estamos subiendo y bajando en la espiral. 

En general, las organizaciones que no ponen a las personas en el eje del desarrollo del sistema, como comentábamos anteriormente, se moverán dando palos de ciego entre el color rojo y el naranja. En resumen, el ego actuará desde la ceguera cognitiva, no haciendo caso al constreñimiento corporal que llama a cambiar de hábitos y a no seguir en la enfermedad o en la torpeza de pensar que la solución está en “apretar y apretar” el sistema hasta que las personas aprendan a través del refrán inspirado en la pintura de Goya: “La letra con sangre entra” para los estudiantes.

En el otro escenario, existe el movimiento entre los estadios verde y teal, que podemos llamar proceso de erotización de organizaciones. Aquí lo importante no es alcanzar la meta de autoorganización, propósito evolutivo y plenitud a que nos invita Frederic Laloux en su libro, sino ir construyendo las bases de un “nuevo estilo de relación”, basado en la construcción del eros que habilita que las características anteriores se desarrollen fluidamente como base de un sistema de articulación colaborativo.

Como decíamos, es como un viaje en una barca que, según los devenires de la organización, podemos navegar más pegados a la orilla del ego o del eros, o por el medio. Lo importante es que el proceso de articulación incorpore los aprendizajes y vivencias de los diferentes estadios y colores, siempre apuntando al cuidado de las personas, pero también de muchos otros factores que son claves en los otros colores (protección, procesos, mercado, etc).

La complejidad del trabajo en red es mucho más alta que la de gestionar jerarquía, ya el que el sistema no lo mueve la escasez, sino la abundancia en torno al eros y la colaboración de las personas. El dinero en los sistemas colaborativos, no es un factor de sobrevivencia, es simplemente una oportunidad para ser feliz e innovar. 

Volviendo a mi comentario inicial: la crisis de un equipo de trabajo en una empresa, el cansancio y la falta de compromiso, muchas veces, nos dejan caer en la parte baja de la espiral, generando de modo formal y a veces informal, los estancamientos y opresiones desde jerarquías impuestas o reconocidas sólo por sus prácticas. 

En la crisis nos aferramos a que hay que cumplir los números: producto, servicio y cliente, navegando entre los estadios rojos al naranja, olvidando quiénes están detrás de esas empresas y quiénes les dan vida. Si nos invitáramos a reconstruir las organizaciones desde metas relacionadas a las tres características del teal (autoorganización, eros y propósito evolutivo) otro gallo cantaría.


Hay mucho más que hablar sobre autogestión, plenitud en torno al eros y el propósito evolutivo, pero eso será parte de otra entrega.

Gracias nuevamente a todos los que participaron y lideraron el taller. 

10.1.18

Gestionando entre los egos y el eros (3ª parte) - Evolucionando del verde comunitario al teal del eros

tejeredes gestionando entre el egos y el eros
La imagen corresponde a una gráfica desarrollada en el taller de The Kairos Project en BCN 2016.
*Este es el tercer post de 4. 

Antes de iniciar esta entrega, si quieres profundizar sobre estos temas, te recomendamos inscribirte y realizar el Diploma  en Innovación Social, Financiación Participativa (crowdfunding) y Economía Colaborativa de la Universidad Complutense en Madrid (inicia en febrero 2018)

Actualmente estamos en la emergencia de una época o estadio de color Verde. No es muy dominante y se presenta como pequeñas islas entre las crisis del propio sistema. Sus valores nacen desde lo comunitario, de los valores compartidos. A veces se confunde con una visión política que no es y, otras, con un mundo hippie que tampoco es. Por otro lado, comparte un eslóganes como: cambiar el mundo, la innovación o el emprendimiento social, etc. Pero la verdad, es que este color viene desde muchas décadas o siglos atrás, siendo una contra respuesta a los colores anteriores

Este verano visitamos en el pueblo a Antonio. Estaba cuidando sus gallinas de las aves o zorros que venían y las cazaban. Antonio, con otros vecinos comparte huertas, administra el agua, etc. No es necesariamente una aldea feliz, ya que existen problemas y casi todos sus habitantes tienen cerca de 80 años. Como se imaginarán, de 100 casas quedan muy pocas habitadas. A veces los hijos y nietos continúan abriendo, de verano en verano, esas casas de pueblo, pero con el tiempo las tradiciones se pierden y las huertas dan paso al bosque. La naturaleza es sabia, si ya no se cultiva, la tierra misma se regula.

La razón para contar esta historia, es que hoy buscamos (por moda, quizás) vidas alternativas en las ciudades y no nos preocupamos de las que ya tenemos frente a nuestras propias generaciones. Sería importante, entonces, recuperar el color verde que ha existido por mucho tiempo en nuestra propia genealogía.

Por último, llegamos al teal: tomar lo mejor de todos los estadios de colores y colocarlos en un contexto de autoorganización y colaboración. Un aspecto importante, como se compartió en el taller, es que a este estado no llegamos solos o por estado de gracia, sino por reconocer y vivir las experiencias de los otros 4 colores.

La conexión de los egos y el eros es una relación que requiere entender desde el cuerpo y el observador qué nos pasa cuando estamos funcionando desde los egos a nivel personal y en nuestra interacción con otras personas. Es clave, en este sentido, sentir la negación y vivir desde el cuerpo cómo se limitan los movimientos en libertad e igualdad para entender cómo nos movemos desde el eros. 


El eros necesita de una corporalidad y un lenguaje diferente, ya que condicionar ese estado emocional implica jugar en otro estadio, pero reconociendo que muchas veces será muy fácil caer en el Ego. Solo nuestra voluntad de crecer y convivir en armonía nos permitirán evolucionar.

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