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2.7.14

Reflexiones y las cinco claves básicas del trabajo en red colaborativo - @RIC_CREA


Vídeo del taller tejeRedes Red de Industrias Creativas 

El fin de semana pasado, realizamos en el marco del  Programa Red de Industrias Creativas (IED Madrid y Fundación Santillana) un taller tejeRedes para conversar y ver los distintos conceptos y elementos que caracterizan el trabajo en red colaborativo.

Cada vez más nos damos cuenta que la palabra colaborativo tiene muchas aristas y hasta muchas veces llevada a la realidad, pareciera más bien una utopía que una forma de gestión organizacional.

En el taller, iniciamos la conversación viendo los fragmentos de dos vídeos que presentaban en su filosofía y esencia el trabajo en red, uno desde la jerarquía y otro desde la colaboración auto organizada. Dos miradas extremas de un mismo puente que permite que las organizaciones se gestionen y logren acuerdos.



El vídeo "El Padrino" y la reunión de las familias, representa la fórmula clásica de gestión por valores asignados, influencias, jerarquías y sobre todo la de colocar la pistola al pecho como elemento de seducción para que las conversaciones se traduzcan en acción. Este caso es muy fácil de percibir y contextualizar en experiencias reales y a veces cercanas, ya que son naturales a los códigos con los cuales fuimos educados: diferenciación, competencia del primero, segundo, tercero,....., maestro y alumno, etc.

El vídeo de cadena de favores, menos accesible en nuestra imaginación a casos reales, representa el sentido humano de ayudarnos por nuestra propia naturaleza, donde el colaborar fluye desde la seducción de propósitos que compartimos y valores que construimos. En este caso la fraternidad, la humildad, el emprendimiento colectivo, etc. juegan a otras formas de trabajar en red.

Este segundo caso pareciera utópico, hasta el punto que muchas personas se sienten incómodas al escucharlo y más aún al practicarlo, por lo que reafirma que se necesitan previamente y constantemente, bases de formación y práctica entorno a una cultura colaborativa.

En días pasados conocimos en Bilbao-España, casos de gestión de empresas (no necesariamente cooperativas), que funcionan en equipos multidisciplinares y con círculos de gestión para la toma de decisiones y acciones. Donde los intereses colectivos giran desde el flujo de caja hasta la satisfacción del cliente y ambiente laboral. Ver casos y experiencias NER y K2K.
Las redes y el trabajo en red son palabras con un potencial ilimitado cuando se sabe lo que se tiene y donde se quiere ir. Los/las verdaderos/as articuladores/as son personas que si manejan los códigos del networking, son capaces de usar la seducción en torno a un propósito para desarrollar guerras (caso del padrino), o gestionar una empresa donde todos/as son felices (cumplir metas, sentirse importante, ganar dinero, tener ganas de ir al trabajo, etc). El matiz pareciera pequeño, pero no es lo mismo el trabajo en red desde las jerarquías y el individualismo que desee la colaboración.

Volviendo al taller con la red de industrias creativas, y pensando en aquellas emprendedoras y emprendedores que forman parte del proceso y que quieren fomentar una red de apoyo social, de conocimiento y generación de valor, reafirmamos que el camino requiere practicar y practicar para desaprender, reaprender y volver a practicar, para aprender.

Los resultados del trabajo en red colaborativo son lentos, requieren paciencia y mucha, porque al fin y al cabo implican un cambio de paradigmas, de cultura, de hábitos. Como dicen: si vas solo seguro que llegas primero, si vas acompañado, vas más despacio, pero llegas más lejos junto a otras personas.

En general estamos acostumbrados a colaborar en dar opiniones, en idear proyectos conjuntos, etc., pero cuando las personas empiezan a hablar de dinero, a ver quién asume responsabilidades en el proyecto. Es cierto que el sistema asambleísta amplio puede llevar a las organizaciones a la inacción, pero también la “dedogracia” lleva a las organizaciones a que sus líderes asuman el rol de leones rugidores y sus trabajadores se transformen en osos perezosos y hormigas estresadas, es decir, jerarquías de mandos y mandados.



¿Cuál es entonces el camino a seguir?

La respuesta es amplia, ya que tiene muchas aristas. Pero las cinco claves básicas son:

  • Primero. Se necesitan articuladores/ras, que cumplan el rol de generar las coreografías de la organización. Es casi una labor artística promover el trabajo en red colaborativo y darle ritmo a las personas que forman parte del sistema de gestión.
  • Segundo. Es necesario declarar el propósito y valores que moverán y limitarán lo que la organización define por colaborativo.
  • Tercero. Se necesita de un espacio para la co-creación de la articulación, donde las conversaciones ocurren en sobre la base de tecnologías sociales e hilan los intereses de todas y todos los participantes.
  • Cuarto. Realizar los mapas en red de la organización, en base a la confianza y roles que existen.
  • Quinto. Identificar iniciativas (al inicio 3 a 4 iniciativas) que permitirán generar músculos y cambios en la cultura de la organización para generar valor social, valor en la experiencia y valor de uso en la colaboración con productos y servicios relacionados con la comunidad. 
Todo lo anterior, puede ser implementado a través del Ciclo de Transferencia tejeRedes (ver presentación al final).

El Formar parte socialmente de una red en un grado de confianza bajo, es fácil, pero trabajar en red colaborativamente requiere ir al gimnasio para fortalecer nuestras capacidades del CO (Confianza, Cooperación, Co-Creación, Co.. etc.)  y movernos en una cultura colaborativa.

Te invitamos a seguir tus instintos de conexión humana, a escuchar y conversar, a experimentar y crear confianza con terceros que te inspiren y compartan propósitos. Ese será el punto donde la red toma sentido.

26.6.14

Modelos colaborativos en la educación @beto_infante #Educacióncolaborativa




Por Alberto Infante

Día a día escuchamos que la educación debe cambiar y que esta pasa por una difícil crisis. Con este escenario es donde aparecen grandes oportunidades de cambio a través de nuevas metodologías y nuevas construcciones lúdicas para generar procesos de enseñanza aprendizaje en la escuela actual.

La revista “Comunicación y Pedagogía” en su Especial de Aprendizaje Colaborativo, nos presenta el trabajo colaborativo como la construcción conjunta de un grupo, donde los participantes aportan con sus potencialidades individuales a un proyecto mayor. En este concepto no cabe la posibilidad de pensar en ser “un llanero solitario”, sino que, en contraparte, el trabajo colaborativo pasa por realizar actividades de networking: con una integración a redes académicas y sociales.

TejeRedes propone acciones para fomentar el networking e incorporación de metodologías de trabajo en red en educadores, trabajadores, facilitadores, emprendedores e innovadores sociales, que buscan herramientas para impulsar procesos colaborativos en la comunidad y sus territorios. De aquí se extrae una primera oportunidad que entregan los modelos colaborativos: la generación de comunidades de prácticas o comunidades profesionales de aprendizaje como plantea Paulo Freire (1994).

En el ámbito académico, el trabajo en redes es una constante, la docencia y la investigación favorecen diversos tipos de redes, atemporales, con objetivos diversos y con sujetos provenientes de diferentes disciplinas, todos ellos elementos necesarios para la resolución de problemas de manera colaborativa.



Una investigación realizada por Denigri, Opazo y Martínez (2007) acerca de 181 estudiantes de primero medio de liceos técnico-profesionales pertenecientes a la novena región de la Araucanía, concluye que el trabajo colaborativo, además de todos los beneficios a nivel de habilidades cognitivas y sociales, aumenta el auto-concepto de los alumnos y facilita la incorporación de los contenidos transversales en el trabajo del aula.

La potencia del aprendizaje colaborativo en el aula, la enseñanza por proyectos y el desarrollo de competencias en el alumnado, son nuevos modelos que se basan en la entrega de la responsabilidad a los alumnos de generar sus propios procesos de aprendizaje, sin dejar de lado que el crecimiento en grupo los va a llevar a un resultado cualitativamente más alto.

Johnson y Johnson (1999) plantean que el aprendizaje colaborativo es  un sistema de interacciones cuidadosamente diseñado que organiza e induce la influencia recíproca entre los integrantes de un equipo, esto se desarrolla a través de un proceso gradual en el que las personas se conectan en torno a un objetivo común de forma que todos se sienten comprometidos con el aprendizaje de los demás, generando una interdependencia positiva que anula las concepciones negativas ligadas al concepto de competencia que los alumnos reciben día a día.



El aprendizaje a través de procesos colaborativo se adquiere a través del empleo de métodos de trabajo grupal caracterizados por la interacción y el aporte de todos en la construcción del conocimiento. Esta forma de trabajo apunta a compartir la autoridad y a aceptar la responsabilidad y el punto de vista del otros, propiciando un aprendizaje que se basa en la búsqueda que cada estudiante realiza para intentar mejorar su aprendizaje y resultados, pero también el de sus compañeros.

Más allá de las comunidades de aprendizaje y el aprendizaje colaborativo como metodología de trabajo en el aula, la fortaleza de las redes colaborativas se puede y debe utilizar en generar una red de establecimientos educacionales que apunten a una mejora constante de la educación en todos los niveles, por lo que compartir los estándares de gestión, administración y bien común de las instituciones educativas debe ser una de las prácticas de la educación del siglo XXI. 


Bibliografía

Denegri, M; Opazo, C y Martinez, G (2007) Aprendizaje cooperativo y desarrollo del auto-concepto en estudiantes chilenos. En revista de pedagogía vol.28 no.81 Caracas.

Freire, P. (1994). Educación y participación comunitaria. La Universitat. Servei d'audiovisuals.

Johnson, D y Johnson R, (1999) Aprender juntos y solos, AIQUE, cap. 1 Aprendizaje cooperativo, competitivo e individualista 

18.6.14

Un nuevo ciclo en #tejeRedes

Planificación estratégica tejeRedes. Resumen visual Alejandra Robledo


Es probable que muchos miembros de nuestra comunidad nos conocen por nuestros proceso de formación en sectores como la cultura o con emprendedores sociales.

Desde los últimos 12 meses, venimos trabajando para entregar un nuevo servicio como es la transferencia de tejeRedes, enfocado en implementar modelos de trabajo en red colaborativo en las organizaciones que necesiten sistemas de gestión asociados a empresas con enfoque social y conectadas con la comunidad.

Aquí les dejamos un vídeo que es el resultado de este nuevo ciclo tejeRedes con  nuestra oferta de servicios y metodologías.


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