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18.10.17

Gestionando entre los egos y el eros - Introducción (Parte 1)

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Gráfica desarrollada en el taller de The Kairos Project en Barcelona (2016).

*Este es el primer post de 4.


Seguramente cuando asistes a un taller muy intenso en cuanto a contenidos y actividades, para conectar con los saberes y experiencias expuestas, es importante dejar decantar los conocimientos un tiempo para poder entender en todas sus dimensiones lo observado y vivido. 

Así fue con el taller que desarrollaron Diego Cuadra y un magnífico equipo de personas de The Kairos Project en Barcelona, en relación a los estadios en lo que ha evolucionado el ser humano para organizarse, inspirados en el libro de Frederic Laloux Reinventando las Organizaciones.

Como decía al inicio, no fue hasta ahora que pude conectar los temas del taller, el libro (como ya escribimos en el blog de tejeRedes) y la experiencia en organizaciones; en particular de una conversación que tuve en estos días, referido a un conflicto de equipos de trabajo en una empresa. Pero antes de dar paso a las reflexiones, revisemos la teoría.

De egos y eros

Antes de chequear los diferentes estadios -desde el Rojo Tribal al Teal de la autoorganización trabajados en el taller- vamos a tomar uno de los aprendizajes más profundos de la investigación que dio cuenta el segundo libro de tejeRedes y que se destaca en su contraportada. Nos dará pie a la reflexión posterior.


“Las organizaciones que se han construido desde el Eros (aceptación) tienen más posibilidades de creatividad y autonomía que las construidas desde el Ego (negación) que necesitan de jerarquización o que alguien las dirija”. 


Esta frase que pertenece a Osvaldo García y Soledad Saavedra (investigadores en torno a la tecnología del CLEHES) es como si fuera la ley de la gravedad y nos explica muchas cosas sobre por qué nos hemos organizado de una u otra forma en la historia de la humanidad. En ella dan cuenta de algo muy complejo, pero a la vez muy profundo, que sólo se puede entender desde nuestra condición de ser humano. En el libro “Origins of Altruism and Cooperation” se demuestra empíricamente que el ser humano por naturaleza es amable y social. Son los estados no vitales o enfermedades, los que nos llevan al egoísmo y al individualismo.
equipo de trabajo eros tejeredes
Por lo tanto, nuestra biología es proclive a la colaboración y, por tanto, a funcionar desde el eros, es decir a generar espacios donde las personas, a pesar de nuestras diferencias, nos escuchamos para establecer acuerdos y tomar acción. Pero ¿Dónde está el problema? y ¿Cuál es el punto de conflicto?. Como en toda pregunta, la respuesta es compleja, pero no es difícil de entender porque está en nuestra propia naturaleza humana explorar las respuestas a las preguntas de este tipo. 

Una de las principales razones y enfermedades que nos aquejan a los seres humanos es el ego. Es verdad, muchas personas dicen que un poco de ego no viene mal. Pero con sinceridad, el ego muchas veces se nos va de las manos y de nuestra propia voluntad, rompiendo los estados vitales de equilibrio en nuestra corporalidad, emociones y lenguaje.

Muchos líderes (no todos) del sistema que gobiernan la sociedad, hablan sobre trabajar para superar los males sociales como la pobreza, el terrorismo, las epidemias, etc. Pero en paralelo, nos venden unos sistemas jerárquicos para administrar los egos de las personas que ellos mismos alimentan desde diferentes sistemas reglados y a veces represores.

¿Cómo sería nuestro sistema si funcionáramos desde el eros? Seguramente un poco más colaborativo y vital para las personas. Es en este punto donde la investigación y el libro de Frederic Laloux nos dan muchas luces. Los estados de autoorganización, colaboración, creatividad, etc. necesitan de altas dosis de eros en nuestros sistemas de vida para equilibrar las propias complejidades de los sistemas: cuando son regidos por las jerarquías en torno al ego versus la autoorganzación direccionada por al eros.

Al final, lo que entendemos de todo esto, es que vivimos de un y otro lado del río. A veces  por nuestra naturaleza y por el llamado del sistema, estaremos en la orilla de los egos y en otras, del lado eros. Lo importante es reconocer estos estados para saber en qué punto estamos. En otro artículo llevaremos el análisis de este tema a las organizaciones, tomando como base el trabajo de Frederic Laloux

5.10.17

Te presentamos el decálogo #tejeRedes sobre la colaboración

decalogo colaboracion tejeredes

¿Cuándo somos o no colaborativos? Para responder a aquella interrogante, hemos preparado un decálogo con 10 planteamientos.


Esta publicación nace de una charla tejeRedes que realizamos sobre el tema de la colaboración. En la conversación estuvieron invitados Esther Paniagua (periodista independiente), Omar Cid y Pablo Reyes (ambos de Plataforma Aurea). Los tres escriben y trabajan en torno a la promoción de modelos económicos y de gestión colaborativos.

El tema nació por Pablo en su facebook, al lanzar el siguiente comentario y reflexión:



Les dejamos un decálogo (diez planteamientos) que nos pueden permitir explorar sobre qué es la colaboración.

Primero: La colaboración es pura biológía


La colaboración nace desde nuestro ser, es una acto y una acción que se desarrolla desde nuestra biología. 
De esta forma, la colaboración se genera desde la base del amor, es decir, es una relación de aceptación entre personas sin pedir nada a cambio.

Por el contrario, la colaboración sufre cuando funcionamos desde los egos (proceso de negación entre personas). La colaboración se erosiona cuando colocamos delante de otras personas, por ejemplo, nuestra superioridad social, jerárquica, económica, intelectual, etc. 
Por eso, es normal que sientas (como una piedra en un zapato) ciertas molestias en el cuerpo, cuando tus egos te enceguecen en tu relación con otras personas. 

Segundo: Por naturaleza primero somos colaborativos 

Al explorar las primeras prácticas desarrolladas por los seres humanos (recolección, la capacidad de comunicarnos y hasta de reproducirnos) nos permiten plantear que por naturaleza somos colaborativo antes que individualistas.

A veces se nos olvida lo anterior, ya que la propia evolución, desde el florecimiento de las comunidades en torno a la agricultura, el desarrollo de las creencias religiosas, hasta decantar en la revolución industrial, fueron eventos que forzaron a las personas a volvierse materialistas. 

Tercero. La colaboración necesita de meditación.

La sintonía colaborativa se logra cultivando nuestra biología y naturaleza en una escucha profunda desde nuestro aprendizaje. Una de las tecnologías con la que contamos para cultivar la colaboración, y bajar los egos o el individualismo, es el silencio que se puede activar desde la meditación y el uso de la respiración.

Por eso, en las organización es deseable activar prácticas de meditación, ya que permiten cultivar el silencio no necesariamente desde la búsqueda de la falta de ruido, sino en generar la escases de egos. 

Cuarto: La colaboración es un proceso para ir juntos

Desarrollar procesos colaborativos, como por ejemplo, definir un propósito común entre personas, no implica que tengamos que tener largas conversaciones asamblearias. Por el contrario, podemos usar metodologías colaborativas que permita que todos puedan conversar para llegar a acuerdos comunes. 

Es normal que ante ciertos desafíos colaborativos, algunas personas quieran o puedan ir mas rápido, pero también tendremos personas que van más lentas. La colaboración necesita de un equilibrio justo, es decir, que los que van más lento apuren un poco el paso y los que van mas rápido aligeren el caminar. Para que todos puedan llegar juntos. 

Por eso, es deseable que todo proceso colaborativo tenga tecnologías sociales que permitan graficar las conversaciones para tomar decisiones por consentimiento.  

Quinto: La colaboración en la acción es diferente a ayudar, cooperar o competir  

Existe una diferencia muy profunda en colaborar y competir, pero también diferencias sutiles entre colaborar y ayudar o cooperar. La mayor parte de ellas, se refieren a una actuación individual para ganar a alguien (competir) y en otros casos para darle una mano de apoyo a otras personas (ayudar y cooperar).  

En cambio colaborar, en el marco del hacer, implica que nos ponemos de igual a igual entre personas en relación a un propósito para construir historias y acciones conjuntas con otras personas. Esas historias se basan en acciones concretas para desarrollar conexiones entre personas, compartir conocimiento o experiencias y desarrollar iniciativas que en algunos casos pueden ser con o sin fines de lucro. 

Por eso, para que la colaboración florezca en las acciones de las organizaciones es importante que las personas compartan fuertemente un propósito y valores comunes.

Sexto: La colaboración requiere armonía


La colaboración no precisamente dar para recibir. No puede ser una balanza o una transacción: doy tanto y quiero tanto. El enfoque anterior es parte de los principios del ego. 

La colaboración es un balance, donde todos aportan su parte para generar armonía en el sistema. Por eso, lo recomendable es que si una parte de la orquesta esta tocando su propia música, mejor deja de tocar y busca otra orquesta en la cual puedas fluir con armonía. 

Séptimo: La colaboración genera abundancia


Si todas las personas en un proceso colaborativo nos dedicamos a realizar de mejor manera nuestra parte, directamente vamos a generar abundancia en el sistema. 

Desde los egos nos dedicamos a repartir la tarta del sistema, donde cada persona se pelea por un pedazo del pastel. En cambio, en un sistema colaborativo la idea es hacer crecer el pastel. 

Por eso, rompiendo los esquemas tradicionales de trabajar por dinero, las personas y organizaciones que funcionan desde la colaboración, viven de la propia abundancia del sistema. 

Octavo: La colaboración va acompañada de transparencia

Sin transparencia no existe la colaboración o por lo menos en sus practicas los procesos colaborativos quedan cojos. 

Siempre la transparencia debe definirse en su marco, es decir, hasta dónde y cuáles son los elementos de la transparencia que dan sostenibilidad a la colaboración. Por eso, la transparencia es una cualidad o valor muy delicado al momento de ponerlo en práctica. No todo el la vida es absolutamente transparente, como no todo es absolutamente colaborativo.

Noveno. La colaboración se celebra

Cuando las personas se sienten involucradas en la orquesta, y todos llegan a buen termino, la reacción natural, desde nuestra biología y naturaleza, es sonreírnos y aplaudir. Celebrar es el mejor indicador de que la colaboración fluye. 

Por eso, una organización o equipo de personas de índole colaborativo lo pasan bien, les gusta hacer lo que hacen y rara vez se enferman.  

Décimo: La colaboración no es para todos 

Hay personas que no les gusta o les cuesta mucho colaborar. El peor error es tratar de convencer a esas personas u obligarlas a desarrollar temas colaborativos. Por eso, es importante cuando empezamos a colaborar, desarrollar un ciclo que nos permita probar, conocer y experimentar cada uno de los planteamientos del decálogo. 

Aquí les dejamos otros decálogos relacionados a la colaboración y muy útiles y complementarios al de tejeRedes:

Decálogo de la colaboración: https://goo.gl/o637r5

Decálogo para un trabajo colaborativo: https://goo.gl/rLdB7d






28.9.17

tejeRedes y DH Facilitadores apoyaron el V Encuentro de Líderes Jóvenes de Tacna

tejeredes encuentro lideres jovenes tacna

Felices nos hemos ido de Tacna (Perú) tras participar durante dos días en el V Encuentro de Jóvenes Líderes.  Una experiencia que queremos compartir con ustedes. 


El pasado 22 y 23 de septiembre Alberto Infante de tejeRedes y nuestro buen amigo Hans Gutiérrez de DH Facilitadores asistieron como expertos a la V versión del Encuentro Internacional de Jóvenes Líderes en la ciudad de Tacna, Perú. Alberto estuvo precisamente a cargo de abrir el encuentro con un taller que llevó por título: "Liderazgo horizontal para equipos de trabajo colaborativos".   

Bajo la organización de un Consejo Binacional de la Juventud, se creó hace cinco años atrás este encuentro de hermandad que comenzó a construir fructíferas relacionales bilaterales desde diversos ámbitos sociales, culturales o de emprendimiento. Hans Gutiérrez detalla que "una de las ideas principales es que a través de esta gran actividad de lideres sin fronteras, se desarrollen lazos de amistad y trabajo en conjunto entre las ciudades de Tacna y Arica". Según nos detalla Alberto y Hans, participaron alrededor de 60 jóvenes de ambas ciudades, quienes se destacaron por un gran espíritu y por las ganas de potenciar ambos territorios, dejando atrás las controversias políticas que se han venido sucediendo en los últimos años.    

Fue justamente Alberto quien inauguró el encuentro con un taller sobre liderazgos y específicamente abordar qué tipo de liderazgos se necesitan para estos territorios para fomentar la colaboración. Ya por la tarde del mismo viernes y el sábado Hans se adentró en temáticas sobre "el propósito, conexión humana y cerraron con un Enredómetro para poder acelerar algunas citas de entendimiento y comprensión para ver cómo se podían articular proyectos entre ambos territorios", especificaron los muchachos. 

tejeredes encuentro lideres jovenes tacna

Ha sido una de las grandes experiencias de este año, nos cuenta Alberto, ya que "los chicos de 18 años o 23 años se veían con ganas de cambiar esta realidad, de inmiscuirse en esta situación y aportar desde el voluntariado". Así mismo, tejeRedes y DH Facilitadores realizaron una alianza concreta de colaboración al interior de este Encuentro y trabajaron en conjunto diversas herramientas, conceptos y ejercicios para aportar un grano más de arena desde la mirada colaborativa. 

Finalmente, queremos agradecer a los organizadores de encuentro por la invitación y por ser parte de los talleres como el Consejo Binacional de la Juventud, al Consulado de Chile en Tacna y a las diversas autoridades que quisieron conocer y vivenciar desde otra perspectiva (colaborativa) la relación entre estas dos ciudad hermanas.      

Equipo tejeRedes

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