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22.5.13

Beatriz García - Promotora de Emprendimiento Social Cultural desde @micelios






En esta ocasión y bajo el marco de la investigación sobre Emprendimiento Social Cultural que estamos realizando en tejeRedes, les compartimos la entrevista realizada a Beatriz García, Licenciada en Historia del Arte, Gestora Cultural Fundadora de Micelios Proyectos Culturales y parte del Equipo Organizador del Zinc Shower,  el Meeting Show de las ICC.

Tras su experiencia impulsando y gestionando proyecto culturales, Beatriz nos comparte su visión al respecto y argumenta que si la cultura y lo que ésta es se define por consenso social, luego el emprendedor social cultural condiciona, a través de la cultura, sus acciones sociales. Es decir, ya es emprendedor social por el hecho de emplear la cultura como herramienta de trabajo.


15.5.13

Leydi Higidio - Promotora de Emprendimiento Social Cultural desde @IndCultCali


En esta ocasión y bajo el marco de la investigación sobre Emprendimiento Social Cultural que estamos realizando en tejeRedes, les compartimos la entrevista realizada a Leydi Higidio, Economista y Coordinadora de Emprendimiento Cultural del Proyecto Industrias Culturales de Cali. 

A raíz de su experiencia como Coordinadora del Programa de Industrias Culturales de Cali (@IndCultCali), Leydi nos brindó su visión acerca del Emprendedor Social Cultural, haciendo especial hincapié en que la cultura es un aspecto inherente al social y viceversa, por lo que un emprendedor social per se es también cultural. Asimismo, Leydi hace referencia a la responsabilidad que se le ha otorgado a la cultura como "solucionadora" de problemáticas sociales. 


8.5.13

El Emprendedor Social Cultural en Red o de las ICC: Perfiles y Experiencias


Reflexiones al Emprendimiento Social Cultural en Red (3)




CIRCO tejeRedes

Esta es la tercera y última entrega acerca de la investigación "Emprendedores Sociales Culturales o de las ICC" desarrollada por tejeRedes. Sin embargo, en estos momentos nos encontramos desarrollando una segunda fase de investigación para darle continuidad a esta primera parte, con el ánimo de profundizar más respecto al tema del emprendimiento social cultural.  Una vez identificado y definido el perfil y características de este tipo de emprendedores y proyectos, queremos pasar a la parte más práctica, bajo la cual nos interesa indagar acerca de los procesos y propósitos que vinculan al emprendedor social cultural como Agente de Cambio, ya que como mencionamos en entregas anteriores, estos emprendimientos se caracterizan principalmente por el deseo de generar un impacto social y de bien común trabajando desde la base de una comunidad. La motivación que los mueve tiene su base en el cambio, es decir, en transformar aquello que falla en el sistema para mejorar las condiciones de quienes participan colectivamente en el mismo. Por tal razón hemos querido identificar a estos emprendedores como "Agentes de Cambio" y con esta segunda fase de investigación que ya hemos iniciado, pretendemos ahondar en esas cuestiones que nos podrían definir a cualquiera de nosotrxs como agentes de cambio dentro de una sociedad.  

Así pues, esta será la última entrega pero sobre esta primera parte de la investigación, ya que más adelante volveremos con las siguientes entregas para compartirles aquello que obtengamos de la segunda fase de nuestra investigación sobre "El Emprendedor Social Cultural como Agente de Cambio para un Mundo Mejor". Además, mencionar desde ya que el objetivo final es realizar y sacar una Publicación tejeRedes a modo de libro acerca del tema en cuestión y para esto realizaremos una jornada de "Study Cases" y mesas de trabajo sobre el Emprendimiento Cultural en Red acompañada de un CIRCO tejeRedes sobre la cual nos apoyaremos para recopilar más información y para sacar adelante nuestra publicación; por supuesto te mantendremos al tanto sobre cuándo y dónde será, para que participes si te interesa! 

Ahora bien, retomando el tema de esta entrega final, cuando en tejeRedes hablamos de industrias creativas y culturales no nos referimos a los grandes sectores creativos como lo son el cine representado por Hollywood, la música manejada por las grandes discográficas,  el sector tecnológico liderado por Microsoft o el libro dominado por editoriales centenarias; en realidad nos estamos refiriendo al mundo del software libre, el copyleft y a los procomunes. Tras la experiencia en Colombia con un potente número de emprendedores culturales inmersos en el sector creativo y cultural, observamos que las ICC  son base para la generación de prácticas que afectan a territorios, organizaciones y personas. Sin embargo, los gobiernos e instituciones en general tienden a ignorar la importancia de las dinámicas de este sector para la economía, y no reconocen la relevancia que supondría de cara a la innovación empresarial. 

Durante las entrevistas, cuando se preguntó a los entrevistados cuáles eran los focos de atención y dificultades que tenían los emprendedores sociales culturales en red, éstos destacaron la falta de respaldo y patrocinio por parte de entidades estatales para facilitar y acelerar procesos con una comunidad que al fin y al cabo son responsabilidad de todxs. Asimismo, Leydi Higido, Economista y experta en emprendimiento en ICC y Beatriz García, Gestora cultural y Fundadora de Micelios, afirmaron que el problema fundamental radica en la falta de oportunidad en la relación “Producto”- “Difusión”- “Circulación”- “Formación de Público”; explican que no existe una economía madura para asumir esa relación, haciendo especial hincapié en la formación de público, refiriéndose ésta a la falta de una verdadera demanda que valore este tipo de proyectos y los asuma como una profesión, un producto o servicio por el cual hay que pagar.

Los emprendedores sociales culturales en red transitan entre esos dos mundos, el social y el productivo o empresarial, pero también se identifican como agentes de cambio que asumen roles que en otros tiempos estaban reservados para otras organizaciones públicas, privadas o mixtas. Diseñar e implementar políticas y programas de apoyo para estos emprendedores no es tarea fácil y a menudo se tiende a confundir el rol del emprendimiento social y productivo. El sistema no funciona generando programas de profesionalización o disponibilidad de recursos para emprendedores. No obstante, hoy emergen muchos espacios para emprendedores sociales culturales apoyados desde el estado o iniciativas privadas, aunque su vinculación con los ámbitos de la cultura y las industrias creativas culturales es aún muy embrionaria. 

De cualquier modo, es importante hacernos la pregunta de si emprender en red es una moda o una solución, como lo intentan posicionar las escuelas de negocio en relación con el mercado o las instituciones públicas. ¿Debemos comprender el emprendimiento social cultural como políticas de autogeneración de empleo, o más bien la relación entre las redes y los elementos social y cultural nos acercan a antiguas prácticas de generar acción y cambios en el territorio?

Por último, nos gustaría destacar cómo las tecnologías sociales virtuales han contribuido para acelerar los procesos de cambio, comunicación y colaboración en red que nunca antes existieron en la historia humana. Asimismo, creemos que es importante darle una segunda vuelta a los conceptos y realidades de lo que entendemos por emprendedores e industrias creativas y culturales. Existe la tendencia de medir el desempeño del emprendedor social cultural con los mismos indicadores que se usan para medir  los ejercicios del emprendedor empresarial. Es importante tener presente que éstos últimos trabajan bajo realidades diferentes y con propósitos distintos, y en esa medida esos parámetros de medición no se ajustan a la realidad de emprendedores culturales sociales en red. Hacemos un llamado a indagar más profundamente sobre los fenómenos colectivos que han logrado generar cambios sustanciales a través de códigos no hegemónicos de economía, propiedad social y comunicación.

Cerramos este primer capítulo de la investigación con la siguiente reflexión:

Hoy, los gobiernos de Europa parecen estar más preocupados por salvar bancos que por impulsar procesos culturales ciudadanos. En América Latina, si bien las realidades en la actualidad son distintas, se mantiene una dinámica similar. Ante la crisis, y a causa del descontento y desánimo que provoca el sistema, emergen personas, colectivos y comunidades que subterráneamente están creando sistemas sociales y económicos paralelos a los oficiales. El objetivo de estos sistemas alternativos no es más que contribuir a la construcción de un mundo mejor.  

24.4.13

El emprendedor Social Cultural o de las ICC: Perfiles y Experiencias


Definiendo el Emprendimiento Social Cultural (2)



Taller tejeRedes+Basurama+SomosMás, Barrio San Cristóbal de Madrid

Esta es la segunda entrega de los textos elaborados por tejeRedes a partir de la Investigación "Emprendedores Sociales Culturales o de las ICC". Siguiendo con la definición del Emprendedor Social Cultural, iniciamos esta segunda parte con las palabras de Sebastián Gatica, profesor y director del Laboratorio de Innovación Social de la Universidad Católica de Chile, quien nos aclara que es importante separar dos elementos en la definición de emprendedor, en particular, cuando su apellido es social. El primero, es el emprendedor como persona, que tiene todas las características del que busca la oportunidad, se inspira, derrocha amor por lo que hace, etc., y el segundo, se relaciona con el proceso y la oportunidad de emprendimiento que el emprendedor es capaz de visualizar y accionar. El espacio común donde convergen el emprendedor y el emprendimiento es el territorio poblado por la comunidad que colabora desde el impulso del emprendedor para definir, darle valor social y de uso al proceso, en relación a transformar conocimientos en tangibles e intangibles (producto o servicios de la cultura). 

Para continuar, retomemos algo que se dejó en el tintero la semana pasada: el emprendimiento social cultural se encuentra definido por iniciativas de carácter social que no esperan necesariamente un retorno monetario positivo para los emprendedores, pero sí un alto valor de bienestar social. Sin embargo, cualquiera se preguntaría "¿y entonces de qué viven estos emprendedores sociales culturales?¿cómo se sostienen?"; la pregunta es válida y encontramos que para ello, estos emprendedores realizan actividades u oficios paralelos (que pueden o no estar relacionadas al sector de la cultura o del cual crean) que les proporcionen una fuente de ingresos solvente para mantenerse e incluso para sostener su iniciativa. 

No obstante, consideramos que lo anterior es solo una etapa o escenario que puede vivenciar un emprendedor social cultural, pues éste visiona alcanzar un escenario óptimo en el cual logra vivir de su proyecto social cultural dedicándose de lleno al mismo y a su vez hacerlo autosostenible. Son pocos los casos en que una iniciativa o emprendimiento Social por sí solo es sostenible, como es el ejemplo del Centro Cultural Graffito de Cali, Colombia o la Fundación Quito Eterno de Ecuador. Javier Cevallos, gestor cultural y Director de Quito Eterno,  explica que toda organización, por más social que sea su misión, debe prever y tener un área comercial, trazarse metas viables y estrategias claras, esto es lo que permitirá que se pueda autogestionar un proyecto y vivir de él. Sostiene su argumento con la necesidad de dejar de lado los prejuicios de que el dinero no tiene nada que ver con este tipo de proyectos sociales culturales, no obstante, aclara que no es el fin último. Tal como señala Rubén Lorenzo de Basurama, es importante tener una estructura económica coherente con el proyecto y que esa estructura económica sea la base sobre la cual sentar un proyecto cultural y social, más no como el objetivo final. Es decir, el emprendimiento social debe contar con una estructura económica que sirva como un respaldo para lograr levantarlo, que perdure, sea sostén de los emprendedores y provoque el impacto social que se busca, pero no como el objetivo o fin último. En este orden de ideas, podemos afirmar que el emprendimiento social cultural es aquel que se realiza con el ánimo de generar un impacto social y de bien común trabajando desde la base de una comunidad y en colectivo, a diferencia del "emprendimiento empresarial", que se caracteriza por trabajar desde lo “individual” y buscar fundamentalmente la generación de valor económico produciendo bienes y servicios destinados al mercado y en función del mismo.

Ahora bien, Juliana Barrero, economista y experta en ICC, define a los emprendedores sociales culturales como emprendedores que focalizan sus proyectos en función a una comunidad. Sus productos y servicios no están enfocados en primera instancia al mercado, sino más bien a la comunidad, para generar en primer lugar valor social y colaborativo y después valor monetario. De esta forma Juliana nos explica que dentro de las Industrias Creativas y Culturales existen dos tipos de emprendedores culturales. El uno es un emprendedor inclinado hacia las ICC, con un enfoque más productivo y de mercado. Genera bienes y servicios en torno a la cultura pero bajo parámetros de utilidad y rentabilidad, pues su interés es la generación de valor económico y no necesariamente generar un capital social directo. Aquí se encuentran productoras de música, cine, editoriales, revistas, etc.  El otro es un emprendedor social con tendencia a una producción más social, con un fin más cercano a la comunidad y más enfocado hacia la parte creativa con otros colectivos. La motivación no está basada en la producción de bienes y servicios culturales dirigidos al mercado, sino en la generación de un capital social directo; por ejemplo, radios comunitarias, festivales de música, festivales de arte, etc.

Conclusiones de esta segunda entrega:  el emprendedor social cultural en red entiende los procesos y acciones desde una base colectiva, por su lado, el emprendedor convencional dirige sus operaciones a partir de una base individual. En otras palabras, el emprendimiento social cultural busca encontrar atender las carencias que una comunidad plantea, trabajando de la mano con la misma, y el empresarial crea “necesidades” a la sociedad para que ésta la solvente a través de un producto o servicio que se comercializa en el mercado. Por otra parte, el emprendedor social cultural es capaz de generar recursos a través de procesos de creación, provocando trueques, participación colectiva, trabajo colaborativo, etc. sin necesidad de pasar por el mercado.  En consecuencia, una habilidad innata de estos emprendedores es la creación de valor social a través de lo colectivo y su beneficio está en generar capital social para la comunidad. Si bien un emprendedor cultural productivo también puede generar capital social, el emprendedor cultural social lo hace de manera directa y rápida, estableciendo altos grados de confianza al trabajar en conjunto y estrechamente con una comunidad. Cabe resaltar que estos emprendimientos sociales y culturales son validados por la comunidad y también se sostendrán en la medida que ésta responda y colabore en torno a ellos. No obstante, no se puede olvidar que es oportuno y conveniente sacar adelante un proyecto social cultural que sea solvente y perdurable, a partir de un enfoque productivo, estableciendo estrategias administrativas y directrices comerciales, sin que esto signifique que pierda su esencia y fin último. 


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