Seguir a tejeRedes en Facebook   Seguir a tejeRedes en Twitter   Seguir a tejeRedes en Linkedin   Seguir a tejeRedes en Instagram   Seguir a tejeRedes en Youtube   Suscribirse al Chat de  Telegram de tejeRedes   Suscribirse a la newsletter de tejeRedes
Mostrando entradas con la etiqueta capital social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capital social. Mostrar todas las entradas

14.12.16

Tecnologías sociales para planificar tu año de manera colaborativa (II parte)

En esta segunda edición, compartimos ideas para que puedas enfrentar los desafíos del 2017 y lograr un propósito común dentro de tu organización. 


Como compartimos en el post anterior, estamos llegando a fin de 2016 y es tiempo de hacer balances, proyectar cómo vendrá 2017 e impulsar cambios para lograr nuestros objetivos. En esta  segunda versión, te proponemos algunas metodologías que forman parte de nuestras tecnologías sociales y que pueden ayudarte a desenredar tu “lista de deseos” y transformarla en una proyección compartida a través de la co-creación.


Maquilómetro: 


Cada año, intentamos partir de cero, pero hay compromisos que adquirimos y que, con el tiempo, forman parte de nuestro quehacer. Con esta tecnología social, podrán identificar cómo se distribuye el tiempo del equipo.

¿En qué consiste? Es una matriz de 4 a 5 columnas que busca la siguiente información: “Proyecto/iniciativa”, “Actividades por Realizar”, “Actividades en Realización (Desarrollo)”, “Actividades Realizadas” y “Actividades no Realizadas”. Acompañados de post-it, se dividen los proyectos para identificar cuáles están pendientes, qué compromisos siguen vigentes y cuáles ya pueden salir de la lista.

¿Por qué es importante? Para poder planificar, es importante soñar, pero también es necesario ser realistas. Es decir, tener claro qué seguirá formando parte del trabajo del equipo y qué compromisos se pueden desprender para seguir avanzando en conjunto.


Priorización de intereses: 


Sabemos que los procesos participativos y horizontales fomentan la creatividad y potencian las energías de un equipo. Esta tecnología social facilita la conversación, pues ayuda a determinar el nivel de facilidad o complejidad de un proyecto (además del impacto que puede tener).

¿En qué consiste? Se dibuja, en una cartulina, un rectángulo con 4 áreas interiores y se marcan dos ejes de facilidad - a +) v/s impacto (- a +). Posteriormente, se pega en la pared o en el medio del círculo. A través de una dinámica facilitada por un Articulador, cada participante toma un post-it con un proyecto y lo identifica en uno de los cuadrantes.

¿Por qué es importante? Si bien es desafiante y adrenalínico poner metas ambiciosas, la organización también debe medir qué tan factible será realizar un proyecto durante un tiempo determinado. A través de esta tecnología social, pueden priorizar cuáles serán los focos estratégicos a trabajar de manera coordinada, a la vez que existe un consenso sobre los temas a abordar por la organización.


¿Te sirvieron nuestros consejos? Todas estas tecnologías sociales forman parte del Kit tejeRedes. Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

8.12.16

Tecnologías sociales para planificar tu año de manera colaborativa (I parte)

En tejeRedes compartimos ideas para que puedas enfrentar los desafíos del próximo año y lograr un propósito común dentro de tu organización. 


Estamos llegando a fin de 2016 y es tiempo de hacer balances. También, es el momento para proyectar cómo vendrá 2017 y qué cambios impulsaremos para lograr nuestros objetivos.

Uno de los desafíos, si buscas promover una cultura horizontal y colaborativa, es sumar a otras personas al proyecto colectivo ¿Cómo hacerlo? En tejeRedes hemos visto que existe un cambio importante cuando los equipos se comprometen con un desafío común.

Para esto, te proponemos algunas metodologías que forman parte de nuestras tecnologías sociales y que pueden ayudarte a desenredar tu “lista de deseos” y transformarla en una proyección compartida a través de la co-creación.

 ¿Te apuntas? 


1. Collage red: 

Es importante que las personas que forman parte del equipo se sientan parte y miembros fundamentales de una red. Esta tecnología social permite poner en común ideas que circulan dentro del equipo, para luego consensuar cuáles formarán parte sustancial de la organización.

¿En qué consiste? A través de tres preguntas disparadoras (¿Cuál es el Propósito de la comunidad?, ¿Cuáles son las cualidades culturales?, ¿Cuáles son los ideales colaborativos?) los equipos comparten sus ideas y la plasman a través de distintas técnicas. Para acompañar la dinámica, es importante contar con pinturas, lápices, revistas, recortes o cualquier otro insumo que pueda despertar la creatividad del equipo a la hora de construir esta historia e ideario colectivo.

¿Por qué es importante? Es clave para determinar reglas comunes del juego. De esta forma, existe un entendimiento compartido para hacer fuerza común ante los acuerdos que emanen del proceso de planificación.


2. Enredómetro: 

Como señalamos en otro post, esta herramienta permite levantar ideas colaborativas, saberes y experiencias en tu comunidad.

¿En qué consiste? Esta tecnología social permite mapear relaciones sociales y los intereses que existen entre los miembros de la comunidad. En un círculo sobre papel, se van tejiendo las redes de los participantes, quienes desean extenderla. A través de preguntas simples como ¿Con quién te gustaría juntarte la próxima semana? y ¿Qué les gustaría hablar durante el encuentro? Podrás revisar qué temas están despertando interés dentro del equipo.

¿Por qué es importante? Al conocer cuáles son las preocupaciones y desafíos, se puede encauzar una planificación hacia focos comunes y cada miembro tendrá una idea de su rol, para alcanzar, por cierto, las metas que se definan.


¿Te sirvieron nuestros consejos? Todas estas tecnologías sociales forman parte del Kit tejeRedes, que puedes descargar acá. 

Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

12.11.13

Diseñar: Dialogando en torno al propósito para construir y articular una Comunidad


¿Cómo fomentar el diálogo para impulsar la formación de comunidades y para diseñar iniciativas en torno al propósito de una red o comunidad? esta fue la pregunta con la que abrimos la pasada sesión de la Escuela tejeRedes, "Diseñar: Dialogando en torno al propósito para construir y articular una Comunidad". Se hizo referencia a las conversaciones como base para dar forma a inicitaivas y tejer la acción. Ahora bien, merece resaltar que estas conversaciones deben ser construidas desde el CLEHES, pues es la única manera en que tendremos conversaciones con EROS y escucha activa, lo que permite llegar a un verdadero entendimiento. 

De esta sesión sacamos una bonita conclusión: La sonrisa es quizá la tecnología social más efectiva para iniciar el diálogo :)

Aquí algunas ideas que se desprendieron de la conversación y de las experiencias de las participantes: 
  • Un tema clave es pasar a la acción y saber qué hacer con los equipos o áreas que no están aportando o están retrasando a otrxs. 
  • Es importante el uso de tecnologías sociales para definir un para qué y llevar a cabo una conversación.
  •  Cuando no se tiene claro el para qué de una comunidad, es necesario partir por cultivar el capital social para comenzar a generar confianzas. ¿Cómo fomentar el capital social con las tecnologías sociales? ¿Qué actividades realizar para afianzar confianza? un ejemplo claro es la caña social.
  • Una vez se afianzan las confianzas, hay que definir qué actividades hacer para concretar la acción, para definir un producto o un servicio.
  • Generar compromiso con un proyecto, comunidad o red es lo más difícil de mantener, por tanto es clave sentirse identificado con el propósito y causa de una comunidad. 
  • Dentro de una comunidad es necesario tener actividades en el tiempo que contribuyan a fomentar los aspectos sociales de una comunidad, es decir, que atraigan a los CLEHES. 
  • El articulador es clave en la construcción de espacios para generar conversaciones.
  • El proceso de divergir y converger es fundamental en la construcción de comunidades. 
  • Cuando conversamos desde el clehes sabemos que un aspecto importante es conocer la historia de las personas. 
  • Compartir con las personas es lo que nos ayuda a conocerlas, saber qué le gusta qué no, qué hace, cuál es su historia, etc., por tanto, es importante desarrollar actividades que permitan conocernos y conectar.
  • En la construcción y el diseño de comunidades es clave el CLEHES.
  • Los objetivos de una comunidad tiene que tener un tiempo para su realización, y estos también deben ser flexibles.
Esto es solo un resumen de lo que fue esta sesión si quieres saber más aquí te compartimos el vídeo. 

24.4.13

El emprendedor Social Cultural o de las ICC: Perfiles y Experiencias


Definiendo el Emprendimiento Social Cultural (2)



Taller tejeRedes+Basurama+SomosMás, Barrio San Cristóbal de Madrid

Esta es la segunda entrega de los textos elaborados por tejeRedes a partir de la Investigación "Emprendedores Sociales Culturales o de las ICC". Siguiendo con la definición del Emprendedor Social Cultural, iniciamos esta segunda parte con las palabras de Sebastián Gatica, profesor y director del Laboratorio de Innovación Social de la Universidad Católica de Chile, quien nos aclara que es importante separar dos elementos en la definición de emprendedor, en particular, cuando su apellido es social. El primero, es el emprendedor como persona, que tiene todas las características del que busca la oportunidad, se inspira, derrocha amor por lo que hace, etc., y el segundo, se relaciona con el proceso y la oportunidad de emprendimiento que el emprendedor es capaz de visualizar y accionar. El espacio común donde convergen el emprendedor y el emprendimiento es el territorio poblado por la comunidad que colabora desde el impulso del emprendedor para definir, darle valor social y de uso al proceso, en relación a transformar conocimientos en tangibles e intangibles (producto o servicios de la cultura). 

Para continuar, retomemos algo que se dejó en el tintero la semana pasada: el emprendimiento social cultural se encuentra definido por iniciativas de carácter social que no esperan necesariamente un retorno monetario positivo para los emprendedores, pero sí un alto valor de bienestar social. Sin embargo, cualquiera se preguntaría "¿y entonces de qué viven estos emprendedores sociales culturales?¿cómo se sostienen?"; la pregunta es válida y encontramos que para ello, estos emprendedores realizan actividades u oficios paralelos (que pueden o no estar relacionadas al sector de la cultura o del cual crean) que les proporcionen una fuente de ingresos solvente para mantenerse e incluso para sostener su iniciativa. 

No obstante, consideramos que lo anterior es solo una etapa o escenario que puede vivenciar un emprendedor social cultural, pues éste visiona alcanzar un escenario óptimo en el cual logra vivir de su proyecto social cultural dedicándose de lleno al mismo y a su vez hacerlo autosostenible. Son pocos los casos en que una iniciativa o emprendimiento Social por sí solo es sostenible, como es el ejemplo del Centro Cultural Graffito de Cali, Colombia o la Fundación Quito Eterno de Ecuador. Javier Cevallos, gestor cultural y Director de Quito Eterno,  explica que toda organización, por más social que sea su misión, debe prever y tener un área comercial, trazarse metas viables y estrategias claras, esto es lo que permitirá que se pueda autogestionar un proyecto y vivir de él. Sostiene su argumento con la necesidad de dejar de lado los prejuicios de que el dinero no tiene nada que ver con este tipo de proyectos sociales culturales, no obstante, aclara que no es el fin último. Tal como señala Rubén Lorenzo de Basurama, es importante tener una estructura económica coherente con el proyecto y que esa estructura económica sea la base sobre la cual sentar un proyecto cultural y social, más no como el objetivo final. Es decir, el emprendimiento social debe contar con una estructura económica que sirva como un respaldo para lograr levantarlo, que perdure, sea sostén de los emprendedores y provoque el impacto social que se busca, pero no como el objetivo o fin último. En este orden de ideas, podemos afirmar que el emprendimiento social cultural es aquel que se realiza con el ánimo de generar un impacto social y de bien común trabajando desde la base de una comunidad y en colectivo, a diferencia del "emprendimiento empresarial", que se caracteriza por trabajar desde lo “individual” y buscar fundamentalmente la generación de valor económico produciendo bienes y servicios destinados al mercado y en función del mismo.

Ahora bien, Juliana Barrero, economista y experta en ICC, define a los emprendedores sociales culturales como emprendedores que focalizan sus proyectos en función a una comunidad. Sus productos y servicios no están enfocados en primera instancia al mercado, sino más bien a la comunidad, para generar en primer lugar valor social y colaborativo y después valor monetario. De esta forma Juliana nos explica que dentro de las Industrias Creativas y Culturales existen dos tipos de emprendedores culturales. El uno es un emprendedor inclinado hacia las ICC, con un enfoque más productivo y de mercado. Genera bienes y servicios en torno a la cultura pero bajo parámetros de utilidad y rentabilidad, pues su interés es la generación de valor económico y no necesariamente generar un capital social directo. Aquí se encuentran productoras de música, cine, editoriales, revistas, etc.  El otro es un emprendedor social con tendencia a una producción más social, con un fin más cercano a la comunidad y más enfocado hacia la parte creativa con otros colectivos. La motivación no está basada en la producción de bienes y servicios culturales dirigidos al mercado, sino en la generación de un capital social directo; por ejemplo, radios comunitarias, festivales de música, festivales de arte, etc.

Conclusiones de esta segunda entrega:  el emprendedor social cultural en red entiende los procesos y acciones desde una base colectiva, por su lado, el emprendedor convencional dirige sus operaciones a partir de una base individual. En otras palabras, el emprendimiento social cultural busca encontrar atender las carencias que una comunidad plantea, trabajando de la mano con la misma, y el empresarial crea “necesidades” a la sociedad para que ésta la solvente a través de un producto o servicio que se comercializa en el mercado. Por otra parte, el emprendedor social cultural es capaz de generar recursos a través de procesos de creación, provocando trueques, participación colectiva, trabajo colaborativo, etc. sin necesidad de pasar por el mercado.  En consecuencia, una habilidad innata de estos emprendedores es la creación de valor social a través de lo colectivo y su beneficio está en generar capital social para la comunidad. Si bien un emprendedor cultural productivo también puede generar capital social, el emprendedor cultural social lo hace de manera directa y rápida, estableciendo altos grados de confianza al trabajar en conjunto y estrechamente con una comunidad. Cabe resaltar que estos emprendimientos sociales y culturales son validados por la comunidad y también se sostendrán en la medida que ésta responda y colabore en torno a ellos. No obstante, no se puede olvidar que es oportuno y conveniente sacar adelante un proyecto social cultural que sea solvente y perdurable, a partir de un enfoque productivo, estableciendo estrategias administrativas y directrices comerciales, sin que esto signifique que pierda su esencia y fin último. 


Google Analytics

Licencia compartida