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2.9.18

La magia del propósito en la colaboración


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En el corazón de las organizaciones, éste nos permite decir “chao, jefes” y darle la bienvenida a los liderazgos más horizontales.


Las organizaciones que apuestan por un cambio de esquema y comienzan a navegar en las aguas de la colaboración, a menudo se centran en la definición de metas inspiradoras o de objetivos concretos, fundamentando su avance con los distintos desafíos que este modelo de gestión propone.

Sin embargo, hay un elemento que articula lo intangible de las metas de largo plazo y las visiones institucionales con los resultados esperados desde la operación. Este elemento es el propósito, que funciona como punto medio y empuja a quiénes forman parte de una estructura colaborativa.

¿Por qué fijar un propósito?

A diferencia de la misión y visión institucional, el propósito actúa con mayor flexibilidad y varía de acuerdo a las necesidades que la comunidad detecta y desea abordar. En la práctica, su misión es cristalizar los valores, ideales y paradigmas que mueven a la organización en un determinado momento.

Un sistema de gestión colaborativo mantiene distintas comunidades que interactúan, cada una con sus propósitos, la visión de la organización. Es decir, se alimentan de las conversaciones y acciones con objeto de sumar valor al resto de participantes.

Los ciclos y sus propósitos

De hecho, los diferentes ciclos de una institución alberga diferentes propósitos. A través de ellos, se puede conservar lo medular de la organización sin perder la posibilidad de adaptación de sus focos. Por ejemplo, los propósitos que una organización considera en su etapa de expansión no son los mismos a la hora de consolidar su crecimiento.
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Esta apuesta por la horizontalidad (cómo están y qué siente cada una de las personas) es un imput de suma importancia para conseguir el ansiado equilibrio entre el caos y el orden. Por ello, los propósitos deben acomodarse al momento en que se encuentran los participantes. 

Por ejemplo, cuando una persona con perfil relevante en la organización sale, ésta se resiente. También durante los períodos complicados, como cuando emerge alguna crisis interna. En estos casos, el propósito debe orientarse para que “el sistema descanse” y dejar que las emociones decanten.

En cambio, en los períodos donde las comunidades están en plena ebullición creativa -llamado “tiempos de brotes”- lo ideal es potenciar la comunicación y empatía a favor del propósito común.

Para que los propósitos de la organización sean útiles, deben estar en amplio conocimiento, construcción y aceptación entre quienes forman cada núcleo. Solo con esta interrelación e interdependencia de propósitos, se podrán tejer las conversaciones para impulsar un sistema más horizontal y colaborativo y que no dependa de la mirada de un jefe, sino que potencie liderazgos sostenibles en el tiempo.

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Este y otros consejos están disponible en nuestro libro TejeRedes, que puedes descargar acá: Libroymanuales.tejeredes.net

7.8.18

#TeatroRed: Tecnología social para facilitar relaciones

TeatroRed Tecnología social para facilitar relaciones tejeredes



Actividades lúdicas como el teatro pueden transformar a un grupo de personas en una red de conversaciones comunes.


Las relaciones humanas son un intangible. No pueden medirse en un informe financiero, pero son una de las claves más importantes para la sostenibilidad de una organización. Sin su gente, las empresas e instituciones sin fines de lucro no pueden funcionar. Desde esta perspectiva, resulta muy distinto tener a un conjunto de personas que se sientan juntas a trabajar en equipo. De ahí que, por ejemplo, haya empresas que consideran estos indicadores dentro de sus informes de gestión.

La cultura colaborativa implica, básicamente, extraer lo mejor de las personas para generar sinergias que apunten al cambio social en las organizaciones. Esto, en pocas palabras, es transformar a un grupo de personas en una red de conversaciones comunes.

Para lograrlo, existen tecnologías sociales muy valiosas que potencian los espacios de confianza social y sirven de filtro para quienes buscan en las redes mecanismos para potenciar sus intereses individuales. El TeatroRed es una tecnología física que tiene como objetivo representar los resultados o cosecha de una conversación (TeatroRed Mímica) o elaborar un plan de trabajo y acción a través de la puesta en escena (TeatroRed Prototipo).

TeatroRed: Tecnología social para facilitar relaciones tejeredes
Teatro Red Mímica:

Duración aproximada: de 5 a 7 minutos (máximo), incluyendo planificación y presentación.

En qué consiste: Es una forma didáctica de mostrar procesos de trabajo.
Cómo se desarrolla: Después de alguna actividad (café redes, 4x4x4, etc) el facilitador le pide a los grupos que presenten sus reflexiones y resultados a través de una mímica. Es importante que no tengan mucho tiempo ni que lo planifiquen demasiado para que la actividad fluya con éxito.
Una vez finalizada, las personas pueden tener un espacio para compartir sus impresiones y realizar su feedback.

TeatroRed Prototipo:

Duración aproximada: entre 3 y 4 horas. El tiempo total de cada presentación es de una hora (entre preparación de escenas, puesta en escena y retroalimentación).

En qué consiste: Es una tecnología social que permite visibilizar cómo se diseña y evalúa el trabajo en red, pues permite analizar en escena el desarrollo de la acción y proponer los ajustes necesarios para potenciarla. Es útil para presentar de manera concreta un plan de acción en torno al desarrollo de una iniciativa en red.

Cómo se desarrolla: Es importante que el facilitador esté presente sobre el diseño de esta presentación y apoye con lo que sea necesario (en cuanto a logística, materiales, equipos y espacios), sin intervenir en las decisiones y orientación del diseño del prototipo Redes. Además, debe medir los tiempos para que las actividades no extiendan demasiado el cronograma.

En primer lugar, cada grupo escoge a un articulador (tiene el rol de la actividad se cumpla en tiempo y forma). Cada grupo escogerá una situación que refleje el trabajo en red y deberá desarrollarla a través de tres actos: enunciado del propósito y el equipo de trabajo con roles; presentación de la iniciativa concreta con fechas y resultados; desenlace y conclusiones develando obstáculos y dificultades.

Durante la jornada, cada persona deberá elegir su personaje, interpretarlo y responder desde su perspectiva. Se presentarán al resto a través de un monólogo, explicando sus pensamientos y sentimientos desde las distintas perspectivas. Con los personajes introducidos a la audiencia, comienza la puesta en escena (máximo 15 minutos).

Una vez finalizada la obra, el resto de las personas pueden hacer preguntas. Si la situación se desarrolló de manera clara, se pasa a las entrevistas. De lo contrario, se abre un foro relámpago de discusión para buscar aspectos de mejora.

Una vez terminadas las entrevistas/foro, se inicia la retroalimentación final en grupo. Se promueven discusiones para conocer cómo percibió cada grupo la elaboración del prototipo, el compromiso de los compañeros y la planificación del trabajo en red.

¿Quieres saber más sobre estas tecnologías sociales? Puedes seguirnos a través de los boletines periódicos y en nuestras RRSS: Facebook, Twitter e Instagram.

Este y otros consejos están disponible en nuestro libro TejeRedes


Equipo TejeRedes

11.7.18

Agradecer, parte esencial para aprender a colaborar

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Conoce cómo reconocer tus logros te pueden salvar de la frustración de sentirte solo en el trabajo.


En general, nuestra vida personal está llena de rituales: celebramos cumpleaños, aniversarios. Recordamos nuestro primer día de clases o cuando terminamos la universidad. Nuestro primer viaje e incluso nuestros nervios antes de iniciar un proyecto personal. Hoy, incluso, las redes sociales como Facebook lo hacen más visible y cercano a través de sus recordatorios.

Sin embargo, cuando se trata de trabajo, pocas veces conmemoramos momentos que son importantes para la organización a la que pertenecemos. Quizás sea el apuro del día a día o la necesidad de apegarnos a la planificación, pero lo cierto es que no es muy común ver que, al menos desde las estructuras tradicionales, los logros colectivos se celebren como tales.

La experiencia que hemos desarrollado en TejeRedes nos prueba que, cuando dejamos de mirar en individuos y empezamos a velar por las comunidades y las redes de conversaciones, descubrimos también otros ciclos de gestión. Estos son importantes para la circulación y evolución de la comunidad y su sistema de articulación. Bajo esta premisa (así como sembrar) toma importancia la cosecha como espacio en el que se recogen los resultados conseguidos y se hace una pausa para mirar y asimilar los logros alcanzados en conjunto. Agradecer y celebrar es también parte de los rituales en los que reconocemos avances y compartimos que somos parte de una misma comunidad.

Éste es también un ejercicio de sostenibilidad: revisar qué funcionó y por qué. De esta forma, nacen buenas prácticas que se pueden incorporar, se revisan los propósitos que mantienen a la red cohesionada y se reacomodan los roles, de manera de cumplir con los nuevos desafíos que presenta cada cosecha.

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Tendero social: tecnología social para “cosechar”

Dentro de las tecnologías sociales que hemos desarrollado para transformar estas ideas en acciones concretas está el tendedero social. Éste consiste en un mecanismo -presencial o digital- para visualizar necesidades y ofertas respecto de algún tema o verificar los agradecimientos de las personas.

¿Qué se necesita? Lo más importante, es contar con un espacio físico. Luego, sólo se necesita un par de marcadores, hojas blancas, post-it, pinzas e hilo para colgar.

¿Cómo se desarrolla? El tendedero es una aproximación física a las redes sociales. El primer paso, es que cada quien exhibe una hoja con sus datos personales y la cuelgue sobre el hilo (utilizando para ello las pinzas de ropa).

Luego, cada participante cuelga alguna idea, que en este caso puede ser un logro. Dependiendo de lo que éste genere, los demás pueden responder con “me gusta” o complementar este hito, pedir información u ofrecer apoyo, utilizando post-it de distintos colores para diferenciar la interacción.

En el Tendedero (Ver Manual Nº 3) quedan materializados los avances y son compartidos entre los miembros de la red. El tendedero puede sumar fotografías para ilustrar las acciones (a partir de las “publicaciones”). De esta forma, a través de un soporte se pueden visualizar los logros y cómo se perciben al interior de la organización.

Se recomienda que, una vez terminado el tendedero, el facilitador de cabida a la discusión para así comprender los logros y poder asimilarlos dentro del colectivo. ¿Te gustó este artículo? Compártelo sigue nuestras conversaciones a través de los boletines periódicos y nuestras cuentas en Facebook, Twitter e Instagram.

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