18.10.16

Bienvenida primavera: el brote en la comunidad

Brote de la comunidad: tejeRedes



Tal como las estaciones del año, las comunidades colaborativas viven ciclos que van cumpliendo etapas en su evolución.


Al igual que la naturaleza, las comunidades colaborativas viven procesos orgánicos que marcan estaciones o etapas en su evolución. 

Si lo equiparamos a un jardín, en el ecosistema colaborativo podemos encontrar un hábitat o ecosistema con animales, árboles y todo tipo de seres vivos; aromas, colores y un jardinero que va articular algunos de los procesos que ahí ocurren. 

“En el jardín las estaciones permiten que el ecosistema se renueve” Extracto del libro tejeRedes. 

Si seguimos con este ejemplo, las personas constituirían parte del primer grupo. Y a ellos se suma el jardinero, que corresponde al articulador o persona que teje en pos de la colaboración en el sistema. 

Es que tal como te explicamos en nuestro post sobre qué es la cultura colaborativa, no debemos olvidar que las personas y su calidad de vida son el centro de todo en este tipo de gestión. 

Las estaciones 



El invierno, primavera, verano y otoño sirven como analogía para los ciclos de evolución de una comunidad en relación a su objetivo central. 

Y ocurre lo mismo que pasaría si un jardinero quisiera plantar algún tipo de planta fuera de temporada: si la comunidad no respeta los ciclos, se generan crisis. 

Por ello, es imprescindible respetar los periodos de lluvias, brote, abundancia y descanso. 

La primavera 


Una vez haya pasado el invierno, estación en la que las personas de un equipo o comunidad se exponen al agua y viento para limpiar energías, es hora de fomentar los espacios de aprendizaje en relación al pasado y la escucha activa. 

Este periodo viene acompañado de innovación y creatividad dentro del grupo de personas que formar parte del ecosistema, por lo que es el momento ideal para potenciar el propósito o razón de ser central de la comunidad, abarcando todos los ideales y valores que la mueven. 

¿En qué se traduce todo esto? 


Con la dinámica generada en este ciclo, la comunidad o equipo de trabajo logra una mayor cercanía y una mejor comunicación tanto a nivel interno como en relación a personas externas que interactúan con ella, como podrían ser por ejemplo los clientes o proveedores. 

Pasará algún tiempo hasta que, inevitablemente, nos adentremos en el verano, donde será la abundancia la palabra clave. 

¿Quieres saber más sobre cultura colaborativa? Puedes descargar el libro tejeRedes en nuestro sitio web. 


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