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1.4.26

Huella Colaborativa: mirar lo que no siempre se ve en las organizaciones

 En el último capítulo de Radio tejeRedes Play abrimos una conversación necesaria: cómo observar aquello que muchas veces no aparece en los informes, pero afecta profundamente la vida de los equipos.

Junto a Johana Ciro, Isabel Miralles y Cristián Figueroa, exploramos la Huella Colaborativa como una nueva manera de leer vínculos, tensiones, silencios, patrones y posibilidades de transformación en las organizaciones.

Lo importante no siempre aparece en los indicadores

Hay cosas que en una organización no salen en un Excel, no quedan escritas en un acta y no siempre se nombran en una reunión formal.

Están en cómo nos miramos.
En lo que decimos.
En lo que evitamos decir.
En esas tensiones que se sienten, aunque nadie las ponga sobre la mesa.

Ese fue el punto de partida de este primer capítulo de la temporada de Radio tejeRedes Play: detenernos a observar esa huella invisible que vamos dejando en los vínculos, en las formas de trabajar y en la cultura que construimos, muchas veces sin darnos cuenta.

La Huella Colaborativa no nace para medir por medir

Uno de los elementos más interesantes de la conversación fue dejar claro que la Huella Colaborativa no se propone como una herramienta fría ni como un simple sistema de medición.

No aparece para clasificar organizaciones ni para reducir la complejidad humana a un gráfico.

Aparece, más bien, como una forma de abrir conversaciones.

Como explicó Cristián Figueroa, la búsqueda nace de una pregunta muy concreta: cómo acompañar procesos de transformación organizacional sin quedarnos solo en el diseño formal de estructuras, roles o modelos de gestión. La necesidad era encontrar una referencia que ayudara a las organizaciones a detenerse, observar y leer mejor lo que realmente está ocurriendo en su manera de colaborar.

Por eso la Huella se entiende más como un telar de conversación que como una simple herramienta. Un telar que ayuda a tejer preguntas difíciles a partir de dolores, incidencias y patrones que afectan la vida de los equipos.

así como existe la huella de carbono, también existe la Huella Colaborativa.  La huella de carbono mide el impacto que dejamos en el planeta. La Huella Colaborativa mide el impacto que dejamos en las relaciones, en los equipos y en la organización cada vez que trabajamos juntos.

Así como existe la huella de carbono, también existe la Huella Colaborativa. La huella de carbono mide el impacto que dejamos en el planeta. La Huella Colaborativa mide el impacto que dejamos en las relaciones, en los equipos y en la organización cada vez que trabajamos juntos.

Cuando hablar de colaboración no basta

Otro de los hilos más potentes del capítulo fue este: hablar de colaboración es fácil; practicarla de verdad no lo es.

Muchas organizaciones desean ser más horizontales, más abiertas, más participativas o más coherentes con sus propósitos. Pero entre esa intención y la experiencia concreta suele haber una brecha.

La colaboración puede ser un discurso bonito.

Puede ser incluso un valor declarado.

Pero eso no significa que esté ocurriendo realmente.

Johana Ciro lo expresó con mucha claridad: la colaboración no es solo una intención, sino una práctica que deja huella en los vínculos, en las decisiones y en la cultura organizacional. Y precisamente por eso no basta con preguntarse si una organización “es colaborativa o no”. La pregunta más fértil es otra:

¿Qué patrones estamos sosteniendo hoy?

Las incidencias: eso que afecta y no siempre se nombra

En la conversación apareció una palabra central: incidencias.

No como sinónimo de problema puntual, sino como una forma de nombrar aquellos elementos que van afectando la vida organizacional: dolores de equipo, tensiones no resueltas, dinámicas heredadas, decisiones poco claras, silencios persistentes, microquiebres en la confianza.

Cristián compartió algo importante: las incidencias no son universales ni se pueden leer igual en todas partes. Cambian según la historia del grupo, el territorio, la cultura organizacional y el tipo de institución.

Eso vuelve muy valiosa esta mirada, porque evita caer en recetas genéricas.

Cada organización tiene su propia historia.
Cada equipo tiene sus propios patrones.
Cada huella necesita ser leída en contexto.


Lo invisible también informa

Uno de los aportes más sugerentes de Joana tuvo que ver con lo que empezó a aparecer en los primeros pilotos.

Por ejemplo:

  • la autocensura,
  • el miedo a decir lo que realmente se piensa,
  • las respuestas condicionadas por jerarquías,
  • los sesgos de responder “lo correcto” en vez de lo verdadero,
  • y la influencia invisible de estructuras de poder sobre lo que una persona se atreve o no a expresar.

Lo interesante es que nada de eso fue leído como “ruido”.

Al contrario: fueron señales fundamentales del sistema.

La incomodidad, el silencio, la mirada esquiva, la dificultad para hablar… todo eso también entrega información. Y muchas veces es precisamente ahí donde una organización puede empezar a comprender lo que no estaba viendo.

Medir como pretexto para conversar

Isabel Miralles dejó otra idea clave: la medida no es el fin. La medida es el pretexto para conversar.

La Huella puede incluir dimensiones observables, contrastes, polaridades y formas de representación. Pero su valor no está solo en producir datos, sino en ayudar a afinar qué está pasando de fondo.

No se trata únicamente de saber si algo está “bien” o “mal”.
Se trata de comprender qué se mueve por debajo.
Qué duele.
Qué se repite.
Qué está pidiendo ser nombrado.
Qué posibilidades de transformación se abren si nos atrevemos a mirar.

No todo se resuelve con protocolos

Otra reflexión importante del capítulo fue que, aunque los protocolos y las normativas son necesarios, no alcanzan por sí solos.

Hoy sabemos mucho más sobre bienestar, salud laboral, riesgos psicosociales y prevención. Pero también estamos viendo que no hay transformación real si no cambia el fondo de las relaciones.

No basta con normar.
No basta con declarar valores.
No basta con diseñar estructuras más modernas.

Hace falta aprender a mirar la organización como un espacio humano, relacional y vivo.

Y desde ahí, la Huella Colaborativa propone algo profundamente actual: pasar del control y la reacción tardía a una lectura más preventiva, compartida y consciente.

Una herramienta situada, no una etiqueta

También hubo espacio para una pregunta delicada y muy pertinente: el riesgo de que este tipo de enfoque termine responsabilizando individualmente a las personas por problemas que tienen causas estructurales.

La respuesta fue muy clara.

La Huella Colaborativa no está pensada como una herramienta genérica ni como una etiqueta aplicable desde fuera. Su sentido está en construirse desde la historia del grupo, desde el contexto concreto y desde una lectura colectiva de lo que emerge.

Eso no elimina todos los riesgos. Pero sí marca una diferencia importante: no busca culpables, sino comprensión compartida y capacidad preventiva.

Una nueva manera de mirar la transformación

Quizás una de las frases más importantes que dejó la conversación fue esta idea: las organizaciones no se transforman solo con estrategia o estructura, sino con la calidad de las relaciones que las sostienen.

Ahí está el corazón de la Huella Colaborativa.

No como una moda.
No como una fórmula cerrada.
No como una herramienta aislada.

Sino como una nueva lente para observar lo que está pasando de verdad en personas, equipos y organizaciones.

Una lente que permite ver no solo tensiones y silencios, sino también posibilidades, aprendizajes y caminos de transformación.

La pregunta que queda abierta

Al cerrar el capítulo, quedó resonando una pregunta simple, pero muy profunda:

¿Qué huella está dejando hoy tu manera de colaborar?

Tal vez no podamos controlar todo lo que ocurre en una organización.
Pero sí podemos empezar a mirar con más conciencia lo que habilitamos, lo que limitamos, lo que sostenemos y lo que desgastamos en nuestra forma cotidiana de trabajar con otros.

Y quizás ahí empieza una transformación más honesta.

No en el gran cambio declarado.
Sino en la huella concreta que dejamos cada día.

15.10.25

Cultura Colaborativa: La Guía Completa para Transformar tu Organización

 


Actualizado octubre 2025 | 8 minutos de lectura


Las crisis organizacionales que enfrentan hoy empresas, ONGs, gobiernos locales y organizaciones de todo tipo tienen algo en común: estructuras jerárquicas rígidas donde unos mandan y muchos obedecen. Este modelo tradicional de gestión genera equipos fragmentados, decisiones centralizadas y, finalmente, organizaciones incapaces de adaptarse a la complejidad del mundo actual.

La cultura colaborativa propone algo radicalmente distinto: poner al ser humano en el centro y distribuir el poder para que las decisiones emerjan desde la inteligencia colectiva.

En esta guía completa descubrirás qué es la cultura colaborativa, por qué importa y cómo implementarla en tu organización.


Qué es la Cultura Colaborativa

La cultura colaborativa es un modelo organizacional donde las personas trabajan juntas desde la fraternidad, la confianza y un propósito compartido, en lugar de desde órdenes jerárquicas y roles verticales.

No se trata de "trabajar en equipo" ocasionalmente. Se trata de transformar las relaciones de poder para que la colaboración sea el sistema operativo de la organización, no una actividad esporádica.

Características de una cultura colaborativa

Las organizaciones que operan desde la cultura colaborativa comparten estos rasgos:

1. Propósito compartido Todos están unidos en torno a una agenda común clara. No es el objetivo del jefe, es el objetivo de la comunidad.

2. Fraternidad real Las personas se aceptan mutuamente, cuidan los vínculos y sostienen las tensiones sin fragmentarse. La unidad mínima de cambio es el cuidado del vínculo con el otro.

3. Éxito colectivo El triunfo no es individual. Todos desean que el propósito se cumpla, porque todos están comprometidos con él.

4. Distribución del poder Las decisiones colectivas no se toman por votación (donde gana "la mayoría"), sino por discernimiento colectivo: crear las condiciones para que emerja la decisión correcta desde la escucha profunda.


Por Qué la Cultura Colaborativa Importa Ahora

Vivimos en un mundo de complejidad creciente: cambio climático, migraciones forzadas, polarización social, crisis económicas. Los problemas que enfrentamos no tienen soluciones técnicas simples. Son retos adaptativos que requieren inteligencia colectiva.

Las organizaciones jerárquicas tradicionales fracasan ante esta complejidad porque:

  • Centralizan el conocimiento en pocas personas (cuellos de botella)
  • Excluyen voces diversas que tienen información clave
  • Generan resistencia al cambio porque las decisiones se imponen desde arriba
  • Agotan a los líderes que cargan con toda la responsabilidad

La cultura colaborativa, en cambio:

Distribuye la inteligencia - todos aportan desde su expertise 

Incluye diversidad - más perspectivas = mejores decisiones 

Genera compromiso - las personas sostienen lo que co-crean 

Comparte la carga - liderazgo horizontal sostenible


Cultura Colaborativa vs Cultura Jerárquica


 


Los 4 Pilares de la Cultura Colaborativa: Las "4 CO"

En TejeRedes hemos identificado cuatro elementos fundamentales que construyen cultura colaborativa. Los llamamos las "4 CO":

1. COmunicación

Conversaciones enriquecidas que coordinan acciones antes imposibles.

No se trata de "comunicar más", sino de crear espacios conversacionales donde las personas puedan:

  • Expresar lo que realmente piensan (no lo políticamente correcto)
  • Escuchar profundamente (no solo esperar turno para hablar)
  • Co-crear desde el diálogo (no imponer posiciones)

Ejemplo práctico: En lugar de reuniones donde el jefe habla y los demás asienten, crear círculos de conversación donde todas las voces tienen el mismo peso.


2. COlaboración

Trabajar juntos desde sinergias motivacionales y relacionales.

La colaboración real genera:

  • Mayor productividad (porque todos están comprometidos)
  • Mejores relaciones (porque se cuida el vínculo)
  • Liderazgo compartido (porque no todo depende de uno)

Importante: La colaboración no se impone. Se cultiva creando las condiciones para que emerja naturalmente.

Ejemplo práctico: Proyectos donde varios equipos co-crean soluciones juntos, en lugar de "pasar la pelota" entre áreas.


3. COnfianza

Resultado de acciones colectivas sostenidas en el tiempo.

La confianza no se pide. Se construye cuando:

  • Las personas cumplen lo que prometen
  • Los conflictos se abordan con transparencia
  • Los éxitos se celebran colectivamente
  • Los errores se asumen sin culpabilizar

La confianza es el pegamento invisible que sostiene las redes colaborativas.

Ejemplo práctico: Espacios de cuidado del equipo (no solo reuniones de gestión) donde las personas comparten cómo están y qué necesitan.


4. COacción

Procesos de acción conjunta que hacen sostenible la colaboración.

No basta con colaborar una vez. Necesitas metodologías colaborativas que permitan:

  • Planificar juntos
  • Ejecutar en red
  • Evaluar colectivamente
  • Ajustar continuamente

La coacción es lo que transforma la colaboración esporádica en sistema operativo organizacional.

Ejemplo práctico: Usar tecnologías sociales específicas (herramientas, metodologías, espacios) diseñadas para la acción colectiva.



Cómo Implementar Cultura Colaborativa en tu Organización

Transformar una organización jerárquica en una organización colaborativa no ocurre de la noche a la mañana. Requiere acompañamiento organizacional sostenido y disposición a experimentar.

Paso 1: Reconoce dónde estás

Pregúntate:

  • ¿Las decisiones importantes las toma una persona o un grupo pequeño?
  • ¿Los conflictos organizacionales se evitan o se abordan?
  • ¿Las personas sienten que su voz importa realmente?
  • ¿Tu equipo está fragmentado o unido?

Si respondiste "sí" a las preguntas negativas, tu organización necesita transformación cultural.


Paso 2: Empieza por el metro cuadrado

No esperes cambiar "toda la organización" de golpe. La fractalidad del cambio funciona así:

Unidad mínima de cambio = cuidado del vínculo con el otro

Empieza por:

  • Tu equipo inmediato
  • Un proyecto específico
  • Un espacio piloto

Los cambios pequeños y profundos irradian hacia el resto del sistema.


Paso 3: Crea espacios conversacionales seguros

Para que la cultura colaborativa emerja, las personas necesitan sentirse seguras para:

  • Decir lo que piensan
  • Cuestionar lo establecido
  • Proponer ideas nuevas
  • Cometer errores

Herramienta práctica: Círculos de conversación, metodologías de facilitación, acuerdos de convivencia co-creados.


Paso 4: Redistribuye el poder

La cultura colaborativa no se logra "siendo más participativo". Requiere redistribución real del poder:

  • ¿Quién decide qué?
  • ¿Quién tiene acceso a qué información?
  • ¿Quién puede vetar decisiones?
  • ¿Quién define las prioridades?

Si el poder sigue concentrado arriba, no hay cultura colaborativa real.

Herramienta práctica: Redarquía (distribución de autoridad en red, no en pirámide).


Paso 5: Sostén la tensión

El cambio cultural genera resistencia al cambio. Es normal. Todas las personas (incluidos los facilitadores) tenemos resistencia a salir de la zona de confort.

El reto es crear un espacio lo suficientemente seguro para sostener la tensión necesaria que genera aprendizaje, sin pasarse al punto donde la organización se cierra completamente.


Paso 6: Acompáñate

La transformación organizacional profunda no se hace solo. Necesitas:

✅Acompañamiento especializado (no consultoría que se va, sino acompañamiento que se queda)

Comunidad de práctica (otras organizaciones en el mismo camino)

Metodologías probadas (no inventar la rueda cada vez)

Formación continua (desarrollar capacidad organizacional propia)




Errores Comunes al Intentar Cultura Colaborativa

❌Error 1: "Hacemos talleres de team building"

La cultura colaborativa no se construye con actividades esporádicas. Requiere transformar las estructuras de poder cotidianas.

Error 2: "Ahora todos deciden todo"

Cultura colaborativa ≠ anarquía. Hay roles claros y distribución inteligente de autoridad. No todos deciden todo, pero todos inciden en lo que les afecta.

Error 3: "El jefe se vuelve 'horizontal' pero sigue mandando"

Si la distribución del poder es solo discurso, la gente lo nota. La cultura colaborativa requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Error 4: "Evitamos conflictos para mantener la armonía"

Los conflictos organizacionales bien transformados son oportunidad de crecimiento. Evitarlos genera fragmentación invisible que explota después.


Beneficios Reales de la Cultura Colaborativa

Las organizaciones que logran esta transformación experimentan:

Mayor innovación - más ideas emergen desde la diversidad

Mejor retención de talento - las personas se quedan donde se sienten parte 

Decisiones más sostenibles - todos las sostienen porque todos las co-crearon 

Mayor resiliencia - ante crisis, la red responde mejor que la jerarquía 

Impacto social real - el propósito se cumple porque todos están alineados 

Líderes menos agotados - la carga se distribuye


¿Tu Organización Puede Transformarse?

Si llegaste hasta aquí, probablemente es porque algo de esto resuena con tu experiencia.

Quizás trabajas en una ONG donde las decisiones se centralizan aunque el discurso sea participativo.

Quizás lideras un gobierno local que quiere ser más participativo pero no sabe cómo sostener ese cambio.

Quizás formas parte de una cooperativa o empresa consciente que creció y perdió la horizontalidad original.

Quizás diriges un hospital o universidad donde los conflictos entre áreas impiden la colaboración real.

La transformación es posible. 

Pero requiere:

✔ Disposición a experimentar sin tener todas las respuestas

✔ Valentía para revisar sistemas de poder, no solo procedimientos

 Compromiso con el cuidado del vínculo como prioridad

 Paciencia para trabajar desde lo pequeño hacia lo sistémico

✔ Humildad para pedir acompañamiento organizacional especializado




Aprende Más: Escuela TejeRedes 2026

Si tus líderes, tus equipos, tu comunidad  necesita acompañamiento para transformar su cultura organizacional, la Escuela TejeRedes 2026 ofrece un acompañamiento de 9 meses en donde los 20+1 agentes de cambio de la Escuela acompañan tu desafío y cocrean junto a tu equipo prototipos de solución.

No es consultoría tradicional donde alguien llega, diagnostica y se va dejándote un PDF.

Es un primer paso valiente y una toma de consciencia.Al final del proceso, tu organización no tiene un documento bonito. Tiene músculo organizacional para sostener la cultura colaborativa.

Convocatoria a organizaciones hasta 22 octubre 2025.

Ahora el 6 de noviembre abrimos el proceso de postulación a la Escuela tejeRedes 2026. 

Ese es un viaje de Liderazgo colaborativo. Ya contaremos más...

👉 Más información: https://retos2026.tejeredes.net  


Recursos Gratuitos TejeRedes

Creemos en el conocimiento libre y puedes acceder a todos nuestros materiales en nuestra página web 

Conclusión: La Colaboración es Nuestra Naturaleza

Aunque a veces no lo parezca, por naturaleza las personas somos colaborativas. El sistema educacional, económico y social nos ha llevado hacia el individualismo, pero ese no es nuestro estado natural.

Regenerar la colaboración es posible. Desde personas, comunidades locales o comunidades globales.

Cada acción que pones el acento en la fraternidad, construye colaboración. Cada vez que aparece el ego, la colaboración se deteriora.

La elección es tuya. Todos los días.

¿Has participado de espacios con cultura colaborativa? Cuéntanos en comentarios tus experiencias.


Palabras clave: cultura colaborativa, liderazgo colaborativo, transformación organizacional, conflictos organizacionales, acompañamiento organizacional, liderazgo horizontal, metodologías colaborativas, distribución del poder, decisiones colectivas, equipos fragmentados, redarquía, inteligencia colectiva, agentes de cambio, Escuela TejeRedes, desarrollo organizacional


Equipo tejeRedes | Octubre 2025









14.12.16

Tecnologías sociales para planificar tu año de manera colaborativa (II parte)

En esta segunda edición, compartimos ideas para que puedas enfrentar los desafíos del 2017 y lograr un propósito común dentro de tu organización. 


Como compartimos en el post anterior, estamos llegando a fin de 2016 y es tiempo de hacer balances, proyectar cómo vendrá 2017 e impulsar cambios para lograr nuestros objetivos. En esta  segunda versión, te proponemos algunas metodologías que forman parte de nuestras tecnologías sociales y que pueden ayudarte a desenredar tu “lista de deseos” y transformarla en una proyección compartida a través de la co-creación.


Maquilómetro: 


Cada año, intentamos partir de cero, pero hay compromisos que adquirimos y que, con el tiempo, forman parte de nuestro quehacer. Con esta tecnología social, podrán identificar cómo se distribuye el tiempo del equipo.

¿En qué consiste? Es una matriz de 4 a 5 columnas que busca la siguiente información: “Proyecto/iniciativa”, “Actividades por Realizar”, “Actividades en Realización (Desarrollo)”, “Actividades Realizadas” y “Actividades no Realizadas”. Acompañados de post-it, se dividen los proyectos para identificar cuáles están pendientes, qué compromisos siguen vigentes y cuáles ya pueden salir de la lista.

¿Por qué es importante? Para poder planificar, es importante soñar, pero también es necesario ser realistas. Es decir, tener claro qué seguirá formando parte del trabajo del equipo y qué compromisos se pueden desprender para seguir avanzando en conjunto.


Priorización de intereses: 


Sabemos que los procesos participativos y horizontales fomentan la creatividad y potencian las energías de un equipo. Esta tecnología social facilita la conversación, pues ayuda a determinar el nivel de facilidad o complejidad de un proyecto (además del impacto que puede tener).

¿En qué consiste? Se dibuja, en una cartulina, un rectángulo con 4 áreas interiores y se marcan dos ejes de facilidad - a +) v/s impacto (- a +). Posteriormente, se pega en la pared o en el medio del círculo. A través de una dinámica facilitada por un Articulador, cada participante toma un post-it con un proyecto y lo identifica en uno de los cuadrantes.

¿Por qué es importante? Si bien es desafiante y adrenalínico poner metas ambiciosas, la organización también debe medir qué tan factible será realizar un proyecto durante un tiempo determinado. A través de esta tecnología social, pueden priorizar cuáles serán los focos estratégicos a trabajar de manera coordinada, a la vez que existe un consenso sobre los temas a abordar por la organización.


¿Te sirvieron nuestros consejos? Todas estas tecnologías sociales forman parte del Kit tejeRedes. Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

8.12.16

Tecnologías sociales para planificar tu año de manera colaborativa (I parte)

En tejeRedes compartimos ideas para que puedas enfrentar los desafíos del próximo año y lograr un propósito común dentro de tu organización. 


Estamos llegando a fin de 2016 y es tiempo de hacer balances. También, es el momento para proyectar cómo vendrá 2017 y qué cambios impulsaremos para lograr nuestros objetivos.

Uno de los desafíos, si buscas promover una cultura horizontal y colaborativa, es sumar a otras personas al proyecto colectivo ¿Cómo hacerlo? En tejeRedes hemos visto que existe un cambio importante cuando los equipos se comprometen con un desafío común.

Para esto, te proponemos algunas metodologías que forman parte de nuestras tecnologías sociales y que pueden ayudarte a desenredar tu “lista de deseos” y transformarla en una proyección compartida a través de la co-creación.

 ¿Te apuntas? 


1. Collage red: 

Es importante que las personas que forman parte del equipo se sientan parte y miembros fundamentales de una red. Esta tecnología social permite poner en común ideas que circulan dentro del equipo, para luego consensuar cuáles formarán parte sustancial de la organización.

¿En qué consiste? A través de tres preguntas disparadoras (¿Cuál es el Propósito de la comunidad?, ¿Cuáles son las cualidades culturales?, ¿Cuáles son los ideales colaborativos?) los equipos comparten sus ideas y la plasman a través de distintas técnicas. Para acompañar la dinámica, es importante contar con pinturas, lápices, revistas, recortes o cualquier otro insumo que pueda despertar la creatividad del equipo a la hora de construir esta historia e ideario colectivo.

¿Por qué es importante? Es clave para determinar reglas comunes del juego. De esta forma, existe un entendimiento compartido para hacer fuerza común ante los acuerdos que emanen del proceso de planificación.


2. Enredómetro: 

Como señalamos en otro post, esta herramienta permite levantar ideas colaborativas, saberes y experiencias en tu comunidad.

¿En qué consiste? Esta tecnología social permite mapear relaciones sociales y los intereses que existen entre los miembros de la comunidad. En un círculo sobre papel, se van tejiendo las redes de los participantes, quienes desean extenderla. A través de preguntas simples como ¿Con quién te gustaría juntarte la próxima semana? y ¿Qué les gustaría hablar durante el encuentro? Podrás revisar qué temas están despertando interés dentro del equipo.

¿Por qué es importante? Al conocer cuáles son las preocupaciones y desafíos, se puede encauzar una planificación hacia focos comunes y cada miembro tendrá una idea de su rol, para alcanzar, por cierto, las metas que se definan.


¿Te sirvieron nuestros consejos? Todas estas tecnologías sociales forman parte del Kit tejeRedes, que puedes descargar acá. 

Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

6.6.16

Próxima reunión online #tejeRedes - ¿Rol y buenas prácticas de un Articulador de la colaboración? - 13 junio 2016



Invitamos cordialmente a todos los multiplicadores y amigos de tejeRedes a nuestra próxima reunión mensual (lunes 13 de junio). En la ocasión tendremos como invitado al pedagogo y coordinador general de la organización Urtxintxa, Atzio Orexa con quien dialogaremos sobre el articulador de equipos colaborativos ¿Rol y buenas prácticas de un Articulador de la colaboración?

Cuándo: Lunes 13 junio

Hora: 08:00 hrs (Colombia, Perú y Ecuador); 10:00 hrs (Chile y Argentina.) y 15:00 hrs. (España y Europa)

Cómo participar: A través de estos link puedes unirte a nuestra reunión-conversación:
1) https://plus.google.com/events/c8ls76ijtr3jfd1cnas9nu18p04
2) http://www.youtube.com/watch?v=gWvFvxeBy40

Breve descripción del invitado


Atzio Orexa, lleva más de dos décadas trabajando como coordinador general en Urtxintxa, la cual es una asociación formadora de educadores, profesores y familias, a la vez que implementa programas educativos multidisciplinares con niños y jóvenes en el ámbito del ocio y tiempo libre. El equipo y la organización se rige por el denominado Nuevo Estilo de Relaciones (NER). La función principal de Atzio es "articular los equipos internos, cohesionar la relación y equilibrio entre los mismos, mantener en todo momento la mirada periférica de la organización, dotar a la organización de una mirada de futuro y colaborar en mantener los valores y principios sobre los que nos regimos".

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