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15.5.14

La #economíasocial y la #culturacolaborativa como dinamizadores del #desarrollolocal



En este mes de mayo, desde Tejeredes, queremos tratar dos temas bien enlazados con el trabajo en red y la cultura de la colaboración: la economía social y el desarrollo local.

El concepto de desarrollo local inicia, ligado al mundo rural, ante la problemática del desigual desarrollo en los territorios donde la equidad de las zonas rurales no era equiparable a la de las zonas urbanas, y surge con la finalidad de dar apoyo a esos entornos rurales para que alcancen el tan ansiado desarrollo.

Cuando hablamos de Economía Social estamos haciendo referencia al conjunto de entidades diferenciadas del resto por su objeto o finalidad: siempre tratan de servir a los socios o la sociedad en general; por su modo de decisión: de carácter colectivo; y por su modo de distribución: según el trabajo o aportación realizada. Por tanto, estamos hablando de entidades que no son ni empresas públicas ni empresas privadas de capitales, sino que son entidades con preponderancia de las personas y el trabajo frente al capital y con una marcada finalidad social en sus acciones. 

El desarrollo económico local es "el proceso de crecimiento y cambio estructural que, mediante la utilización del potencial de desarrollo existente en el territorio, conduce a la mejora del bienestar de la población de una localidad o una región" ( Vázquez Barquero: 2000)

Por tanto, pensar el desarrollo de un territorio sólo en términos o estándares económicos es un error, creer que el desarrollo tienen una relación directa con la economía nos limita las posibilidades de acción sobre un entorno. No nos equivoquemos, el desarrollo de un territorio tiene relación con su economía pero también esta relacionado con elevar el bienestar social de sus habitantes asegurando la conservación del espacio y los recursos. "Lo social se integra con lo económico" (Arocana: 1995)

Desde una visión territorial, el entorno no es un espacio físico donde existen objetos, actividades y procesos económicos, es el agente transformador social en sí. Cada localidad o territorio tiene unas características sobre las que se articulan sus procesos de desarrollo. Pero para que estos procesos de desarrollo y de cambio se den, es necesario que existan una serie de condiciones que faciliten y refuercen estos progresos.

En primer lugar es necesario que exista un sistema de producción que haga uso de los recursos disponibles pero que al mismo tiempo sea capaz de introducir elementos innovadores tanto al producto y al proceso como a la organización. La capacidad de las empresas que residen en el territorio es fundamental para poder ser competentes en el mercado.

En segundo lugar un entorno social participativo y colaborativo que permita construir instancias de participación y responsabilidad ciudadana. Una identidad cultural propia y estructuras sociales que cohesionen a los ciudadanos. Que las personas del propio territorio sean los protagonista es importante, como decía Oswaldo Sunkel se trata de un “desarrollo desde dentro y no hacia dentro”. Por tanto, se trata de acciones que dinamicen la participación ciudadana para alcanzar crecimiento social y económico. 

En tercer lugar, es necesario disponer de una política administrativa que posibilite un entorno favorable para la producción y el desarrollo, sin obstáculos que desmotiven. 

Por tanto la activación de un territorio se articula en torno a tres ejes fundamentales interconexionados entre ellos: el desarrollo local, la economía social y la participación ciudadana.

La economía social incide en el desarrollo local porque genera nuevas formas de entender el empleo y la empresa, promueve actividades tanto para la producción como para la participación económica y social de la comunidad, y supone un complemento de la iniciativa privada y la gestión pública. Además, la cultura colaborativa intrínseca en las personas que conforman estas entidades o empresas sociales, están altamente ligadas a su entorno y sensibilizadas con él. Por tanto, no se entiende un desarrollo económico, social, cultural y medioambiental de un territorio sin sus empresas sociales y la cultura colaborativa y del trabajo en red de las personas que él conviven.

13.5.14

Taller #innovación desde el trabajo colaborativo para #empresas en @FdIVillena #Villena


Invitación
En un momento económico y social como el actual resulta imprescindible el trabajo en red y cooperativo. Sumar fuerzas, convenir ideas y proyectos, son elementos fundamentales también en las actuales empresas y para ello necesitaremos conocer conceptos y metodologías de trabajo que permitan impulsar procesos de innovación abierta en entidades y empresas. 
Para conocer todo ello y comenzar a ponerlo en marcha, el Centro de Excelencia de Villena ofrecerá el jueves 15 de mayo, a partir de las 16:30 h. y en el edificio de plaza Colache, una nueva actividad en abierto, en este caso bajo el epígrafe “Innovando desde el trabajo en red colaborativo” e impartido por Cristian Figueroa, experto en emprendimiento social. 
+ información en este link 




12.5.14

¿Eres un #emprendedor social? Descúbrelo!



El otro día conversado con una persona que estaba por dar una charla a emprendedores sociales, nos pusimos a conversar que era un emprendedor social.

"En particular un emprendedor social se caracteriza por trabajar en red con la comunidad"

Algunas de las reflexiones, salen de una investigación experimental que derivo en un articulo* en torno al sector de la cultura el 2013.

"Emprender o trabajar en red o ser un activistas en red, no es una moda o una solución como lo intentan posicionar las escuelas de negocio en relación al mercado o las instituciones públicas como políticas de autogeneración de empleo. Más bien la relación, redes, social y cultura, nos acerca a antiguas prácticas de generar acción y cambios en el territorio.  
Creemos desde tejeRedes, que estamos a las puertas o ya entrando a una forma distinta de ser ciudadanos. Si bien, siempre han existido instituciones del tercer sector tipo ONGs, fundaciones, mecenas o emprendedores sociales, hoy nos enfrentamos a un paradigma completamente distinto como nos explica Silvia Villar (artista y gestora de redes culturales): “Gracias a las tecnologías sociales en especial las digitales, (1) los procesos del emprendedor como agente provocador de cambio a través de expresiones culturales, (2) el territorio como contenedor de esos procesos de cambios y (3) la comunidad quien valida y participa para generar el cambio, generan aceleraciones de comunicación y colaboración en red que nunca antes existieron en la historia humana”.  
El sistema actual que explica la economía, la forma de educarnos, la forma de hacer política, fue fundado y madurado, a través de 2 siglos de historia humana, gracias a los avances dados en la llamada revolución industrial. Hoy, los procesos de redes en el territorio y la comunidad, gracias a la actual revolución tecnológica de internet y todos sus derivados de tecnologías sociales colaborativas, necesitan menos tiempo de vida y tienen una alta capacidad de rotación y adaptación. 
Las grandes guerras ya no serán de violencia con armas mortales, tendremos guerrillas de redes colaborativas para dominar y afianzar territorios. No es utópico pensar que los pasaportes y los límites territoriales perderán su hegemonía política para tener los límites que la sociedad y la cultura impulsen a partir del florecimiento de estos nuevos líderes en red o activistas en red, que buscarán en muchos casos, un mundo mejor en base a lo que la comunidad o colectivos establezcan.  Estamos viviendo una época de turbulencias en torno al poder político, ideológico, económico, etc., no son casualidad los movimientos en los países árabes o locales a través de las expresiones culturales.  Algunos más despiadados como respuesta a la misma opresión local y otros más pacíficos.  
A lo mejor las líneas anteriores parecieran sacadas de algún libro de Julio Verne, pero la verdad es que muchos activistas en red están rompiendo paradigmas en la relaciones y transacciones de la economía, el manejo del poder, la implicación social y de liderazgos. La lista es larga, no existe una ley que explique que si establecemos procesos colaborativos, como si de un boomerang se tratara, esa colaboración se devolverá a la persona y comunidad. 
En resumen, los emprendedores sociales en red o activistas en red, llegaron para quedarse y cambiar el sistema para un mundo mejor desde las bases de la colaboración y validadas por la comunidad en el territorio. El uso de Tecnologías Sociales en el siglo XXI, desde plataformas de código abierto y procomunes, van a acelerar procesos sociales, económicos, políticos, etc., que antes tardaban años y hasta décadas en generar cambios y revoluciones. 


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