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12.12.25

Cuidando el Tejido Organizacional: Cómo Crear Espacios donde las Personas Florecen sin Romperse

 

"En todas las organizaciones existe una pregunta crucial: ¿Cómo podemos crear espacios donde las personas puedan florecer sin romperse? Esta cuestión es esencial cuando hablamos de equipos colaborativos, ya que la verdadera innovación no solo depende de procesos, sino del cuidado y las relaciones humanas que los sostienen."


La invitada Constanza del Rosario ( en la parte inferior) y Helena Piacenza y Mariano Carniel
Así nace esta reflexión de una conversación en el contexto del tercer capítulo de Radio tejeRedes Play, nos sentamos a dialogar con Constanza del Rosario, psicóloga que lleva años acompañando procesos de bienestar y creación de espacios seguros en empresas y organizaciones jerárquicas y aquellas que bucan encaminarse a lo cplaborativo.

La conversación forma parte del Ciclo tejeRedes: Tejer el Cuidado, donde nos preguntamos algo esencial que atraviesa todas las organizaciones:

¿Cómo cuidar a las personas en un equipo colaborativo?

Es una pregunta simple en apariencia, pero que toca la médula de lo que nos convoca. Porque todos hablamos de cuidado, pero pocas organizaciones logran sostenerlo en el tiempo. Y cuando el cuidado falla, no es por mala voluntad. Es porque no sabemos cómo tejer el tejido conversacional que lo hace posible.


Imagina una tela antigua que ha sostenido muchas vidas. Durante años la han cuidado, remendado cuando aparecían agujeros, lavado con delicadeza. Pero un día notas algo: no es que haya roturas visibles, sino que los hilos empiezan a soltarse desde adentro. La tela está ahí, cumple su función, pero ha perdido su fortaleza. Y si sigues jalando con cuidado, eventualmente se deshace entre tus manos.

Las organizaciones son como esa tela. Pero el tejido que las sostiene no está hecho de procesos ni de organigramas. Está hecho de conversaciones, de vínculos humanos, de la capacidad de las personas para reconocerse mutuamente sin anularse.

En nuestra conversación con Constanza, ella nombró algo que todos sentimos pero pocos nos atrevemos a decir en voz alta:

"Una de las cosas que más me sorprende cuando entro a las organizaciones es cómo se comunican. Casi no logran hacerlo porque no tienen sistemas de comunicación."

Es una red dónde cada NODO es un CLEHES ( una persona)

No hablaba de falta de reuniones o correos electrónicos. Hablaba de algo más hondo: la incapacidad de conversar de verdad. De sostener conversaciones donde las personas puedan nombrar lo incómodo sin ser castigadas, donde el conflicto no se evite sino que se habite, donde la vulnerabilidad no sea debilidad sino puerta de aprendizaje.

Y ahí está el nudo que queremos desatar en este artículo: no es que las organizaciones no quieran cuidar. Es que el modelo de liderazgo que sostenemos —el jerárquico, el del control— excluye la vulnerabilidad. Y sin vulnerabilidad, no hay tejido que sostenga.

Este no es un texto de recetas ni de fórmulas mágicas. Es una invitación a mirar con humildad algo que sabemos pero olvidamos: que antes de ser organizaciones, somos personas. Y que antes de buscar herramientas de gestión, necesitamos comprender cómo es que nos tejemos o nos destejemos en el encuentro con otros.

Te invitamos a escuchar la conversación completa con Constanza del Rosario en Radio tejeRedes Play, y a seguir leyendo para profundizar en estas reflexiones que conectan su experiencia práctica con la metodología TejeRedes y el CLEHES.

Aquí te dejamos la conversación en You Tube: Quiero escuchar


La Vulnerabilidad como Fortaleza en las Organizaciones

Hay una parábola antigua que resuena con fuerza en tiempos de organizaciones que buscan cuidar sin saber cómo. Es la historia del buen samaritano. En el camino aparecen tres personajes centrales:

La samaritana (que en nuestra relectura es mujer, porque el cuidado no tiene género): representa el liderazgo sensible que se detiene frente a la vulnerabilidad. No es el liderazgo que controla desde arriba, sino el que aparece en el momento justo porque está atento.

El posadero: encarna la estructura que sostiene en el tiempo. No basta el gesto heroico de un instante; hace falta quien cuide que el proceso continúe, que la compasión se vuelva institución viva.

La persona herida: refleja nuestra humanidad compartida. Fragilidades, egos, cicatrices que todos llevamos y que, al hacerse visibles, nos recuerdan que somos interdependientes.

Pero en la parábola también aparecen dos figuras que pasan de largo: el sacerdote y el levita. Ambos simbolizan las viejas estructuras de autoridad que, aunque cargadas de prestigio, se alejan de la realidad concreta del dolor humano. En el camino organizacional, representan esos sistemas jerárquicos que priorizan la norma o el estatus antes que el cuidado.

Este contraste nos deja una pregunta esencial que Constanza también nombra desde su experiencia:

¿Seguiremos organizándonos como el sacerdote y el levita, atrapados en estructuras rígidas que miran de lejos las heridas? ¿O aprenderemos a organizarnos como la samaritana y el posadero, capaces de detenernos, cuidar y sostener en comunidad?

*Puedes leer más sobre esta reflexión en el próximo libro que estamos sobre los roles y como los entendemos en tejeRedes.


Por qué las organizaciones no nos cuidan ( lo que conversamos)

1. Porque el modelo de liderazgo que sostenemos excluye la vulnerabilidad

Constanza lo dice con claridad:

"Casi no logran comunicarse porque no tienen sistemas de comunicación."

Pero, ¿qué significa realmente conversar?

El biólogo chileno Humberto Maturana nos da una pista fundamental: conversar es el entrelazamiento del lenguaje y la emoción. Las palabras no flotan en el vacío; nacen en un estado de ánimo —miedo, alegría, calma, desconfianza— y al decirse, modulan ese ánimo en nosotros y en los demás.

No es igual decir "lo vemos mañana" con curiosidad que con resignación. El mismo lenguaje, emoción distinta, resultado diferente.

Colaboración, Coacción, Camunicación y Confianza
Las organizaciones están llenas de reuniones donde se habla mucho pero se conversa poco. Donde el lenguaje es técnico pero la emoción está bloqueada. Donde se pide feedback pero castigamos la honestidad.

¿Por qué pasa esto?

Porque el modelo de liderazgo que sostenemos —el jerárquico, el del control— excluye la vulnerabilidad. La lee como debilidad. Como incompetencia. Como algo que "no tiene lugar en lo profesional".

Y cuando excluimos la vulnerabilidad, las personas se agotan. No por trabajar muchas horas, sino porque tienen que fingir una fortaleza que nadie puede sostener sola.

El tejido se deshilacha cuando las conversaciones se vuelven transacciones en vez de encuentros humanos.

2. Porque el cuidado quedó en manos de "un área"

Constanza observa algo que en tejeRedes vemos una y otra vez:

"La innovación en bienestar no debería venir solamente de talento o del área de recursos humanos, debería ser un canal constante que está levantando los problemas."

Cuando centralizamos el cuidado en RRHH, lo que estamos diciendo (sin decirlo) es: "El resto de nosotros no tenemos que ocuparnos de esto."

Pero el cuidado del tejido humano no es tarea de un área. Es responsabilidad de cada persona desde su lugar en la red.

Cada persona es un CLEHES (Cuerpo, Lenguaje, Emociones, Historia, Eros y Silencio)
Soledad Saavedra, co-creadora del CLEHES junto a Osvaldo García, trabajando con el concepto de amor de Maturana (la aceptación del otro/a como legítimo otro/a), nos dice algo profundo sobre nuestra vulnerabilidad:

"Los seres humanos somos muy vulnerables tanto al momento de nacer como el resto de nuestra vida. Esta vulnerabilidad nos hace ser muy abiertos a los demás, ya que nos necesitamos. Desde esa vulnerabilidad es que nace la intimidad como un acto natural de conexión."

El amor —el Eros— no se delega. O está presente en cada vínculo o no está.

El tejido se deshilacha cuando creemos que
alguien más va a cuidar por nosotros.

3. Porque decimos una cosa y hacemos otra

Constanza trabaja algo medular en las organizaciones:

"Trabajamos la coherencia entre el propósito que declaran, la cultura que construyen y la estrategia que ejecutan."

¿Cuántas organizaciones declaran colaboración pero premian la competencia? ¿Cuántas hablan de horizontalidad pero las decisiones son verticales? ¿Cuántas promueven el bienestar pero normalizan el burnout?

Maturana lo expresaba así: "Vivimos lo que conversamos, no lo que decimos que conversamos." La realidad social se construye en la relación, no en la declaración.

El tejido se deshilacha cuando nuestras prácticas contradicen nuestro propósito.


El Eros es el pegamento de la Red conversacional

4. Porque los silos nos separan (estructurales y culturales)

Constanza señala algo devastador:

"Porque los jefes no se hablan, los equipos tampoco se comunican. Están los silos estructurales del organigrama, pero lo peor son los silos culturales."

Los silos culturales son invisibles pero mortales para el tejido. Nacen del ego mal ejercido, de los micro-poderes, de la desconfianza institucionalizada.

Y aquí Maturana nos ayuda de nuevo: el ego es la negación del otro. Es poner barreras, rechazar, anular. Lo contrario del amor-eros que sostiene las redes.

Soledad añade:

"Cuando nos cerramos al acto biológico de la intimidad, nos olvidamos del Eros que es parte de nuestra naturaleza. La intimidad tiene que ver con aceptar al otro como un legítimo otro."

El tejido se deshilacha cuando el ego ocupa más espacio que el reconocimiento mutuo.

5. Porque solo actuamos cuando ya explotó

Constanza señala algo crítico que vivimos en Chile y otros países latinoamericanos:

"Tenemos la Ley Karin para denunciar acoso, pero todavía falta mucho en la educación de cómo hacer realmente prevención."

En tejeRedes hemos mapeado cómo las incidencias organizacionales escalan en silencio:

Estructurales (silos, jerarquías rígidas)

Psicosociales (tensiones, rumores, desconfianza)

Interpersonales (conflictos abiertos, acoso, violencia)

Cuando solo actuamos en la fase interpersonal, ya llegamos tarde. El daño está hecho.

El tejido se deshilacha lentamente, mucho antes de que veamos el agujero.

6. Porque esperamos la crisis para despertar

Constanza lo dice con una mezcla de tristeza y esperanza:

"Tienen que pasar cambios disruptivos como la pandemia para que entiendan la importancia de la salud mental."

Las organizaciones reactivas cuidan después del daño. Las regenerativas crean condiciones para la vida antes de la crisis.

El tejido se deshilacha porque no lo miramos con atención hasta que ya no sostiene.

7. Porque olvidamos que somos tejido (no máquinas)

Una organización es una red de conversaciones.
Constanza cierra con algo esencial que conecta con todo lo que venimos diciendo:

"El cuidado de las personas es clave para construir equipos realmente robustos, con posibilidades de crear, de construir, de transformar."

Sin cuidado del tejido relacional, no hay equipo. Hay individuos agotados trabajando en paralelo.

El tejido se deshilacha cuando olvidamos que somos seres interdependientes, no piezas intercambiables.


El CLEHES: La Célula Viva de Toda Red

Si queremos cuidar el tejido, primero tenemos que entender de qué está hecho.

En tejeRedes trabajamos con una comprensión del ser humano que viene de los maestros Soledad Saavedra y Osvaldo García: CLEHES.

No es una sigla más. Es una forma de mirar lo humano que sostiene cualquier red.

Imagina que cada persona es como una célula viva en un organismo mayor. Y esa célula tiene seis dimensiones entrelazadas:

C - Cuerpo

la C del CLEHES: tecnologia social ontológica( del SER)
No es un accesorio de lo que decimos; es parte del mensaje. Tu postura, tu respiración, tu mirada, el ritmo con el que te mueves... todo eso comunica.

Un cuerpo encorvado transmite cansancio. Uno erguido abre confianza. En el cuerpo se inscriben nuestras memorias, nuestros hábitos, nuestros límites.

El cuidado de la red empieza por la disposición corporal de cada persona para estar con otras.

L - Lenguaje

Con él no solo describimos: creamos realidad.

Cuando declaras algo, abres o cierras futuros. Cuando pides u ofreces, generas compromisos. Cuando juzgas, revelas los criterios con los que miras el mundo.

No es lo mismo nombrar a alguien como "extraño" que como "aliado". La palabra crea identidad y distribuye dignidad.

E - Emoción

Son predisposiciones para la acción. La alegría abre confianza, el miedo repliega, la rabia confronta.


A veces creemos que las emociones son privadas, pero atraviesan cada vínculo: afectan la escucha, predisponen al encuentro o al cierre.

Reconocerlas no es dramatizar; es alfabetizarnos en lo afectivo para entender por qué avanzamos o nos trabamos.

En la foto vemos ersonas con distintas emocionales. Las emociiones son predispocisiones a la acción

H - Historia

Cada persona es una biografía hecha de hitos, heridas, aprendizajes y legados. Es lo que explica por qué un propósito te importa o cómo eliges confiar.

Y no solo hay historia individual: también hay memoria compartida, los sucesos y personas que nos han entrelazado.

Una red sin relato común se vuelve frágil.

E - Eros

Aquí está el corazón de lo que sostiene las redes. Soledad Saavedra, trabajando con el concepto de amor de Maturana, nos dice algo profundo sobre nuestra vulnerabilidad:

"Los seres humanos somos muy vulnerables tanto al momento de nacer como el resto de nuestra vida. Esta vulnerabilidad nos hace ser muy abiertos a los demás, ya que nos necesitamos. Desde esa vulnerabilidad es que nace la intimidad como un acto natural de conexión."

Y añade algo que transforma nuestra comprensión de las organizaciones:

En la foto Soledad Saavedra y Osvaldo García
"Cuando nos cerramos al acto biológico de la intimidad nos olvidamos del Eros que es parte de nuestra naturaleza. La intimidad tiene que ver con aceptar al otro como un legítimo otro."

Eros es la fuerza vincular que nos atrae, la ternura que habilita intimidad social, el deseo de crear juntos. Es el pegamento invisible que permite colaborar sin borrarnos.

Cuando está presente, la red se vuelve deseable. Cuando falta, todo se reduce a trámite.

S - Silencio

No es ausencia; es espacio fértil.

Nos permite escuchar lo propio y lo común, decantar lo dicho y lo no dicho, abrir perspectiva.

Sin silencio, el lenguaje se vuelve ruido y la emoción, impulsividad.




Cuando miramos a cada persona como CLEHES
, algo cambia. Ya no vemos "recursos humanos" ni "capital humano". Vemos células vivas con biografía, emoción, lenguaje que crea realidad.

Y entendemos que cuidar el tejido significa cuidar estas seis dimensiones en cada encuentro.

En la imagen distintas personas que habitandesde su CLEHES


Cómo Tejer un Cuidado Sostenible en las Organizaciones

La conversación nunca se trato de fórmulas de éxito, pero si giró en torno a algo clave: cada organización es un organismo vivo único. Fuimos compartienso algunos principios que hemos aprendido caminando durante los años que llevamos caminando con organizaciones.

Principio 1: El cuidado es prevención, no reacción

Las incidencias no aparecen de golpe. Escalan en silencio.

Por eso necesitamos:

  • Espacios conversacionales donde se pueda nombrar lo incómodo antes de que explote
  • En tejeRedes utilizamos una Tecnología Social que llamamos Círculos de escucha sin juicio. En donde podemos dar un espacio para escuchar esas tensiones sin ocultarlas bajo la alfombra. Aquí tienes la ficha Quiero verla 
  • Tecnologías sociales como el Animómetro (lectura emocional colectiva) o las Interiorizaciones (pausas conscientes antes de cada encuentro)

Principio 2: El cuidado es corresponsable, no centralizado

Como dice Constanza:

"La innovación en bienestar no debería venir solamente de talento o del área de recursos humanos, debería ser un canal constante que está levantando los problemas."

Cada persona, desde su lugar, cuida el tejido.

Por eso necesitamos:

  • Distribuir roles (no cargos fijos)
  • Reconocer talentos y sus lados luminosos y oscuros.
  • Crear acuerdos flexibles que se revisan periódicamente

Principio 3: El cuidado es coherente con el propósito

No se puede declarar colaboración y premiar competencia.

Como trabaja Constanza:

"Trabajamos la coherencia entre el propósito que declaran, la cultura que construyen y la estrategia que ejecutan."

Por eso necesitamos:

  • Revisar la coherencia entre propósito-cultura-estrategia
  • Hacer visible lo que se reconoce como valioso
  • Reparar cuando algo se quiebra

Principio 4: El cuidado sostiene paradojas vivas

No se trata de eliminar la tensión, sino de volverla habitable:

  • Cercanía con límites
  • Pertenencia sin perder autonomía
  • Resultados sin sacrificar descanso
  • Conflicto con respeto

Como diría el posadero de nuestra parábola: la red madura no teme al conflicto, lo convierte en oportunidad de aprendizaje.


 El Ciclo que sostiene la vida

En tejeRedes hablamos del Ciclo para el desarrollo de iniciativas colaborativas. No es lineal; es una espiral que se recorre una y otra vez:

1. Articulación inicial → ¿Quiénes somos y desde dónde nos convocamos?

2. Buscar propósito → ¿Para qué nos reunimos? (Generar valor social: confianza, participación)

3. Visualizar propósito → ¿Qué imaginamos construir? (Generar valor de conocimiento: aprender juntos)

4. Dialogar y conversar → ¿Cómo nos organizamos? (Generar valor de uso: resultados concretos)

5. Realizar → ¿Qué generamos juntos? (Acompañar y sostener)

Y luego se vuelve a empezar, porque las redes vivas no se rigidizan ni se disuelven: se renuevan.

Este ciclo es caórdico (caos + orden). Equilibra la confianza (que necesita caos fértil) con la estructura (que necesita orden mínimo).


Volver al camino: la Pregunta

Esta conversación forma parte del Ciclo tejeRedes: Tejer el Cuidado, un espacio de reflexión donde nos preguntamos algo esencial:

¿Cómo cuidar a las personas en un equipo colaborativo?

Volvamos al inicio.

Ese momento en que te das cuenta de que algo no encaja. Que tu organización habla de cuidado pero llegas a casa agotado/a igual. Que hay programas de bienestar pero el tejido sigue deshilachándose.

Ahora sabemos por qué.

No es porque falten buenas intenciones. No es porque falten talleres o políticas.

La propuesta de TejeRedes —probada en años de práctica— es esta:

Poner el cuidado en el centro. No como un programa. Como la infraestructura invisible que sostiene toda transformación.

Porque sin cuidado del tejido conversacional y relacional:

  • No hay colaboración real
  • No hay innovación sostenible
  • No hay resultados que no agoten

Como la samaritana, necesitamos detenernos cuando vemos la herida.
Como el posadero, necesitamos sostener el proceso en el tiempo.
Como la persona herida, necesitamos reconocer nuestra vulnerabilidad compartida.

Y dejar de organizarnos como el sacerdote y el levita: estructuras que pasan de largo porque la norma importa más que lo humano.

La pregunta ya no es: "¿Por qué no funciona el cuidado en mi organización?"

La pregunta es: "¿Estoy lista/o para mirar con humildad cómo conversamos, cómo nos tejemos, cómo cuidamos el CLEHES propio y ajeno?"

Si la respuesta es sí, este es el momento.

Para profundizar

🎧 Escucha la conversación completa:
Radio tejeRedes Play - Episodio con Constanza del Rosario
Link a YouTube

📖 Lee más sobre:

  • CLEHES: La célula de las redes
  • Ciclo tejeRedes para iniciativas colaborativas
  • Mapa de incidencias organizacionales
Metodología tejeRedes
Handbook tejeRedes Play

🌿 Vive el cuidado desde la práctica:

La Escuela tejeRedes 2026 es un viaje de 9 meses donde:

  • Trabajas un desafío organizacional real
  • Aprendes desde el cuerpo, no solo desde la cabeza
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  • Vives las metodologías antes de llevarlas a tu organización

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Este artículo es parte del Ciclo tejeRedes: Tejer el Cuidado
Pregunta orientadora: ¿Cómo cuidar a las personas en un equipo colaborativo?
Conversación con: Constanza del Rosario (Radio tejeRedes Play)

✅ Esta publicación fue revisada con ayuda de inteligencia artificial para mejorar la redacción y facilitar su comprensión. Sin embargo, no reemplaza las ideas ni lo que deseamos expresar.

15.10.25

Cultura Colaborativa: La Guía Completa para Transformar tu Organización

 


Actualizado octubre 2025 | 8 minutos de lectura


Las crisis organizacionales que enfrentan hoy empresas, ONGs, gobiernos locales y organizaciones de todo tipo tienen algo en común: estructuras jerárquicas rígidas donde unos mandan y muchos obedecen. Este modelo tradicional de gestión genera equipos fragmentados, decisiones centralizadas y, finalmente, organizaciones incapaces de adaptarse a la complejidad del mundo actual.

La cultura colaborativa propone algo radicalmente distinto: poner al ser humano en el centro y distribuir el poder para que las decisiones emerjan desde la inteligencia colectiva.

En esta guía completa descubrirás qué es la cultura colaborativa, por qué importa y cómo implementarla en tu organización.


Qué es la Cultura Colaborativa

La cultura colaborativa es un modelo organizacional donde las personas trabajan juntas desde la fraternidad, la confianza y un propósito compartido, en lugar de desde órdenes jerárquicas y roles verticales.

No se trata de "trabajar en equipo" ocasionalmente. Se trata de transformar las relaciones de poder para que la colaboración sea el sistema operativo de la organización, no una actividad esporádica.

Características de una cultura colaborativa

Las organizaciones que operan desde la cultura colaborativa comparten estos rasgos:

1. Propósito compartido Todos están unidos en torno a una agenda común clara. No es el objetivo del jefe, es el objetivo de la comunidad.

2. Fraternidad real Las personas se aceptan mutuamente, cuidan los vínculos y sostienen las tensiones sin fragmentarse. La unidad mínima de cambio es el cuidado del vínculo con el otro.

3. Éxito colectivo El triunfo no es individual. Todos desean que el propósito se cumpla, porque todos están comprometidos con él.

4. Distribución del poder Las decisiones colectivas no se toman por votación (donde gana "la mayoría"), sino por discernimiento colectivo: crear las condiciones para que emerja la decisión correcta desde la escucha profunda.


Por Qué la Cultura Colaborativa Importa Ahora

Vivimos en un mundo de complejidad creciente: cambio climático, migraciones forzadas, polarización social, crisis económicas. Los problemas que enfrentamos no tienen soluciones técnicas simples. Son retos adaptativos que requieren inteligencia colectiva.

Las organizaciones jerárquicas tradicionales fracasan ante esta complejidad porque:

  • Centralizan el conocimiento en pocas personas (cuellos de botella)
  • Excluyen voces diversas que tienen información clave
  • Generan resistencia al cambio porque las decisiones se imponen desde arriba
  • Agotan a los líderes que cargan con toda la responsabilidad

La cultura colaborativa, en cambio:

Distribuye la inteligencia - todos aportan desde su expertise 

Incluye diversidad - más perspectivas = mejores decisiones 

Genera compromiso - las personas sostienen lo que co-crean 

Comparte la carga - liderazgo horizontal sostenible


Cultura Colaborativa vs Cultura Jerárquica


 


Los 4 Pilares de la Cultura Colaborativa: Las "4 CO"

En TejeRedes hemos identificado cuatro elementos fundamentales que construyen cultura colaborativa. Los llamamos las "4 CO":

1. COmunicación

Conversaciones enriquecidas que coordinan acciones antes imposibles.

No se trata de "comunicar más", sino de crear espacios conversacionales donde las personas puedan:

  • Expresar lo que realmente piensan (no lo políticamente correcto)
  • Escuchar profundamente (no solo esperar turno para hablar)
  • Co-crear desde el diálogo (no imponer posiciones)

Ejemplo práctico: En lugar de reuniones donde el jefe habla y los demás asienten, crear círculos de conversación donde todas las voces tienen el mismo peso.


2. COlaboración

Trabajar juntos desde sinergias motivacionales y relacionales.

La colaboración real genera:

  • Mayor productividad (porque todos están comprometidos)
  • Mejores relaciones (porque se cuida el vínculo)
  • Liderazgo compartido (porque no todo depende de uno)

Importante: La colaboración no se impone. Se cultiva creando las condiciones para que emerja naturalmente.

Ejemplo práctico: Proyectos donde varios equipos co-crean soluciones juntos, en lugar de "pasar la pelota" entre áreas.


3. COnfianza

Resultado de acciones colectivas sostenidas en el tiempo.

La confianza no se pide. Se construye cuando:

  • Las personas cumplen lo que prometen
  • Los conflictos se abordan con transparencia
  • Los éxitos se celebran colectivamente
  • Los errores se asumen sin culpabilizar

La confianza es el pegamento invisible que sostiene las redes colaborativas.

Ejemplo práctico: Espacios de cuidado del equipo (no solo reuniones de gestión) donde las personas comparten cómo están y qué necesitan.


4. COacción

Procesos de acción conjunta que hacen sostenible la colaboración.

No basta con colaborar una vez. Necesitas metodologías colaborativas que permitan:

  • Planificar juntos
  • Ejecutar en red
  • Evaluar colectivamente
  • Ajustar continuamente

La coacción es lo que transforma la colaboración esporádica en sistema operativo organizacional.

Ejemplo práctico: Usar tecnologías sociales específicas (herramientas, metodologías, espacios) diseñadas para la acción colectiva.



Cómo Implementar Cultura Colaborativa en tu Organización

Transformar una organización jerárquica en una organización colaborativa no ocurre de la noche a la mañana. Requiere acompañamiento organizacional sostenido y disposición a experimentar.

Paso 1: Reconoce dónde estás

Pregúntate:

  • ¿Las decisiones importantes las toma una persona o un grupo pequeño?
  • ¿Los conflictos organizacionales se evitan o se abordan?
  • ¿Las personas sienten que su voz importa realmente?
  • ¿Tu equipo está fragmentado o unido?

Si respondiste "sí" a las preguntas negativas, tu organización necesita transformación cultural.


Paso 2: Empieza por el metro cuadrado

No esperes cambiar "toda la organización" de golpe. La fractalidad del cambio funciona así:

Unidad mínima de cambio = cuidado del vínculo con el otro

Empieza por:

  • Tu equipo inmediato
  • Un proyecto específico
  • Un espacio piloto

Los cambios pequeños y profundos irradian hacia el resto del sistema.


Paso 3: Crea espacios conversacionales seguros

Para que la cultura colaborativa emerja, las personas necesitan sentirse seguras para:

  • Decir lo que piensan
  • Cuestionar lo establecido
  • Proponer ideas nuevas
  • Cometer errores

Herramienta práctica: Círculos de conversación, metodologías de facilitación, acuerdos de convivencia co-creados.


Paso 4: Redistribuye el poder

La cultura colaborativa no se logra "siendo más participativo". Requiere redistribución real del poder:

  • ¿Quién decide qué?
  • ¿Quién tiene acceso a qué información?
  • ¿Quién puede vetar decisiones?
  • ¿Quién define las prioridades?

Si el poder sigue concentrado arriba, no hay cultura colaborativa real.

Herramienta práctica: Redarquía (distribución de autoridad en red, no en pirámide).


Paso 5: Sostén la tensión

El cambio cultural genera resistencia al cambio. Es normal. Todas las personas (incluidos los facilitadores) tenemos resistencia a salir de la zona de confort.

El reto es crear un espacio lo suficientemente seguro para sostener la tensión necesaria que genera aprendizaje, sin pasarse al punto donde la organización se cierra completamente.


Paso 6: Acompáñate

La transformación organizacional profunda no se hace solo. Necesitas:

✅Acompañamiento especializado (no consultoría que se va, sino acompañamiento que se queda)

Comunidad de práctica (otras organizaciones en el mismo camino)

Metodologías probadas (no inventar la rueda cada vez)

Formación continua (desarrollar capacidad organizacional propia)




Errores Comunes al Intentar Cultura Colaborativa

❌Error 1: "Hacemos talleres de team building"

La cultura colaborativa no se construye con actividades esporádicas. Requiere transformar las estructuras de poder cotidianas.

Error 2: "Ahora todos deciden todo"

Cultura colaborativa ≠ anarquía. Hay roles claros y distribución inteligente de autoridad. No todos deciden todo, pero todos inciden en lo que les afecta.

Error 3: "El jefe se vuelve 'horizontal' pero sigue mandando"

Si la distribución del poder es solo discurso, la gente lo nota. La cultura colaborativa requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Error 4: "Evitamos conflictos para mantener la armonía"

Los conflictos organizacionales bien transformados son oportunidad de crecimiento. Evitarlos genera fragmentación invisible que explota después.


Beneficios Reales de la Cultura Colaborativa

Las organizaciones que logran esta transformación experimentan:

Mayor innovación - más ideas emergen desde la diversidad

Mejor retención de talento - las personas se quedan donde se sienten parte 

Decisiones más sostenibles - todos las sostienen porque todos las co-crearon 

Mayor resiliencia - ante crisis, la red responde mejor que la jerarquía 

Impacto social real - el propósito se cumple porque todos están alineados 

Líderes menos agotados - la carga se distribuye


¿Tu Organización Puede Transformarse?

Si llegaste hasta aquí, probablemente es porque algo de esto resuena con tu experiencia.

Quizás trabajas en una ONG donde las decisiones se centralizan aunque el discurso sea participativo.

Quizás lideras un gobierno local que quiere ser más participativo pero no sabe cómo sostener ese cambio.

Quizás formas parte de una cooperativa o empresa consciente que creció y perdió la horizontalidad original.

Quizás diriges un hospital o universidad donde los conflictos entre áreas impiden la colaboración real.

La transformación es posible. 

Pero requiere:

✔ Disposición a experimentar sin tener todas las respuestas

✔ Valentía para revisar sistemas de poder, no solo procedimientos

 Compromiso con el cuidado del vínculo como prioridad

 Paciencia para trabajar desde lo pequeño hacia lo sistémico

✔ Humildad para pedir acompañamiento organizacional especializado




Aprende Más: Escuela TejeRedes 2026

Si tus líderes, tus equipos, tu comunidad  necesita acompañamiento para transformar su cultura organizacional, la Escuela TejeRedes 2026 ofrece un acompañamiento de 9 meses en donde los 20+1 agentes de cambio de la Escuela acompañan tu desafío y cocrean junto a tu equipo prototipos de solución.

No es consultoría tradicional donde alguien llega, diagnostica y se va dejándote un PDF.

Es un primer paso valiente y una toma de consciencia.Al final del proceso, tu organización no tiene un documento bonito. Tiene músculo organizacional para sostener la cultura colaborativa.

Convocatoria a organizaciones hasta 22 octubre 2025.

Ahora el 6 de noviembre abrimos el proceso de postulación a la Escuela tejeRedes 2026. 

Ese es un viaje de Liderazgo colaborativo. Ya contaremos más...

👉 Más información: https://retos2026.tejeredes.net  


Recursos Gratuitos TejeRedes

Creemos en el conocimiento libre y puedes acceder a todos nuestros materiales en nuestra página web 

Conclusión: La Colaboración es Nuestra Naturaleza

Aunque a veces no lo parezca, por naturaleza las personas somos colaborativas. El sistema educacional, económico y social nos ha llevado hacia el individualismo, pero ese no es nuestro estado natural.

Regenerar la colaboración es posible. Desde personas, comunidades locales o comunidades globales.

Cada acción que pones el acento en la fraternidad, construye colaboración. Cada vez que aparece el ego, la colaboración se deteriora.

La elección es tuya. Todos los días.

¿Has participado de espacios con cultura colaborativa? Cuéntanos en comentarios tus experiencias.


Palabras clave: cultura colaborativa, liderazgo colaborativo, transformación organizacional, conflictos organizacionales, acompañamiento organizacional, liderazgo horizontal, metodologías colaborativas, distribución del poder, decisiones colectivas, equipos fragmentados, redarquía, inteligencia colectiva, agentes de cambio, Escuela TejeRedes, desarrollo organizacional


Equipo tejeRedes | Octubre 2025









17.6.19

¿Cómo desarrollar una comunidad? Metodología para iniciar el trabajo en red colaborativo


Este mes continuamos con la invitación para que realices el curso online de tejeRedes, ahora te invitamos conocer los diferentes temas que te permiten diseñar, desarrollar el trabajo en red y la construcción de comunidades.


En el vídeo podrás profundizar sobre la cultura colaborativas y los pasos necesarios para desarrollar una organización que trabaje en red.


Sigue este vídeo con las lecturas del Libro tejeRedes (páginas 52 a 65). puedes descargarlos en Libro.tejeRedes.net

También puedes escuchar el vídeo y desarrollar las preguntas a través de la siguiente cápsula en este link http://bit.ly/Cursos1Video4Seccion3CHAT

Te queremos compartir algunos feedback de personas que ya han visto este vídeo.
"En el proceso de la compañía en la que estoy inmersa, hemos construido un propósito común de mejora de nuestro ambiente y procedimiento de trabajo. Desarrollamos las conversaciones en torno al propósito en reuniones mensuales, en las cuales el sentido del humor nos ayuda a conservar la buena energía en el grupo, y hacer que todo fluya. No obstante, podríamos aumentar el contenido lúdico en torno al propósito." 
"La metodología tejeredes me ha ayudado a estructurar y a comprender los procesos que se estaban sucediendo en el equipo de trabajo del que hablo y formo parte. Dicha comprensión me permite actuar de una manera más eficiente y consciente para articular conversaciones y cambios, y solucionar quiebres. La cultura tejeredes me ha ayudado a comprender que, cosas que yo venía haciendo y considerando de forma intuitiva (como que en el entorno empresarial las personas también se relacionan desde el Eros, o desde el no-Eros),  tienen una razón de ser, aunque parezca que mi entorno no lo comparta." 
"Hacer parte de un emprendimiento requiere de humildad, saber retroceder y darle un rumbo diferente a las cosas. Hemos aprendido a dar un paso a u lado y ver como podemos trabajar juntos para proponer alternativas creativas. Podríamos conectarnos con otras comunidades de emprendimiento que nos apoyen y a las que podamos apoyar."   
"Sin duda es una de las acciones que más llevamos a cabo en nuestra organización. Para ello buscamos y respetamos espacios en los que nos reunimos en escenarios diferentes al laboral y participamos de conversaciones o actividades que nos generan curiosidad y en los que todos estamos interesados. Estos espacios permiten abrir espacio para conocer un poco más acerca de nuestro CLEHES puesto que nos permitimos compartir acerca de nuestras emociones, nuestra historia e incluso desde lo aprendido en nuestro propio silencio. Otra de nuestras prácticas fraternales son los inicios de sesiones de ideación; con alguna frecuencia hacemos meditaciones conjuntas que nos permiten relajar nuestro cuerpo y nuestra mente para dar inicio a actividades que van a demandar de creatividad, confianza y de mantener la alineación con nuestro propósito. " 
En el entorno corporativo que conozco hasta la fecha, he animado (desde el ejemplo) a hablar de y desde el CLEHES. Este tipo de conversaciones crea un ambiente de confianza y rebaja las diferencias entre diferentes puestos y jerarquías, aunque es un proceso lento. Quizá esto se podría profundizar con más acciones además de las conversaciones. Por lo mínimo tengo esperanzas ver donde va eso!!! " 
"La cultura y la metodología Tejeredes me ayudo a enfocar mi propósito y sintonizar con el propósito del Grupo, entender que constantemente estamos en conexión , que estamos en la dirección correcta, que nos une una energía muy linda, que nos respetamos y cuidamos mutuamente y que se potencia cuando estamos juntas. Solo falta que empecemos a movernos." 
"Muchas personas con cargos jerárquicos creen saberlo todo y se olvidan que cada día aprendemos algo nuevo y quizás de las personas que menos lo esperamos. Cuando con “veintipico” años empecé a colaborar con ONGs pensé que lo sabia todo, que estaba mucho mejor preparada que las personas a las que ayudaba y que no podía aprender nada de “marginados”; esa fue mi primera enseñanza que uno aprende de todo lo que le rodea pero para ello ha de mirar al mundo con humildad. Desde entonces escucho tanto al jefe como hasta el último miembro del escalafón laboral/social, les observo y analizo y de ello he sacado los mayores aprendizajes. Para emprender es necesario escuchar. Podemos tener la mejor idea del mundo pero si no escuchamos nuestro entorno (sociedad, organización,…) seguramente nos equivocaremos y no podremos adaptar la idea para satisfacer las necesidades de nuestro cliente potencial. Para emprender debemos dejar nuestro ego a un lado y “bajar al barro” para tomar contacto con los dos pilares principales: con nuestro “cliente interno”, empleados o equipo de trabajo que nos va a ayudar a desarrollar la idea, y también con nuestro “cliente externo” que es aquel a quien va dirigido nuestro negocio. En el caso de la empresa donde trabajo creo que es fundamental la comunicación directa y sincera con los clientes, de ellos debemos aprender para rectificar lo que estamos haciendo mal y potenciar lo que estamos haciendo bien. El otro pilar son los empleados, pues en ellos recae la importante labor de mantener la calidad y método que es lo que nos hace diferentes."

Si quieres leer otras respuestas a esta cápsula visita el siguiente link:  http://bit.ly/VERRespuestasCurso1

Nota: En los próximos meses vamos a ir publicando las cápsulas del curso de la EscuelaOnline.tejeRedes.net *

*También puedes acceder a otros vídeos y sugerencias de lecturas en EscuelaOnline.tejeRedes.net, donde también tendrás un espacio para responder algunas preguntas que guían un proceso para observarnos y buscar el sentido para cambiar los modelos bajo los cuales nos relacionamos y queremos experimentar.

10.8.17

La importancia del espacio (físico) dentro de la cultura colaborativa

espacio cultura colaborativa tejeredes

Revisa qué cambios o consejos seguir para tener un espacio que facilite el trabajo en equipo.


Muchas veces pensamos y pasamos largas horas revisando cómo organizar mejor a nuestros equipos para potenciar modelos de gestión colaborativos. Utilizamos muchas horas planificando espacios de diálogo y formación, pero luego cada quien vuelve a su oficina, cierra la puerta y vuelve a sus tareas.

Estas situaciones se repiten en distintas organizaciones y nos llevan a pensar ¿Qué puede aportar el espacio (físico) para facilitar la colaboración?

La experiencia de otras organizaciones nos motivan a revisar esta trascendental variable. Rasgos como la creatividad, la facilidad (con que una información es comunicada) o el trabajo en equipo son causas importantes (entre otras muchas) a la hora de diseñar el espacio.

En el espacio se desarrolla “la cultura de la comunidad”. Si bien estos se forman por la interacción entre los CLEHES, el área física puede jugar un rol trascendental. Por ello, compartimos algunos consejos para que revises tu oficina o área de trabajo:

Las jerarquías se notan cuando se marcan: Procura que el espacio no considere demasiadas diferencias entre posiciones. Las estructuras tradicionales se reconocen porque el jefe está arriba, “vigilando” que todo marche en orden. Rompe con ese privilegio. Utiliza espacios comunes, donde la información pueda transitar sin problemas.

La “inspiración” llega en espacios que la propician: Para reforzar el trabajo en equipo y los procesos creativos, busca espacios que sean exclusivos para esto. Si pueden contar con soportes para dibujar, como pizarras u hojas, harás una invitación tácita a crear. También, las formas circulares en mesas o salones, facilitan la integración.

La transparencia se ve: Los lugares que se muestran transparentes y abiertos permiten horizontalizar los diálogos. Organizaciones y empresas han probado, por ejemplo, privilegiar ventanas por sobre murallas, para estimular el intercambio y dejar fluir la información.

Diversifica los espacios: No todas las personas interactúan de la misma forma con el territorio. Una respuesta podría ser, por ejemplo, habilitar espacios de intercambio, otros de trabajo más silencioso y de reuniones. De esta forma, las distintas culturas y aproximaciones al trabajo pueden armonizarse dentro del espacio laboral.

Apuesta por lo virtual: En muchas ocasiones, la rigidez horaria o espacial es una traba para facilitar, por ejemplo, jornadas de equipo. Para evitarlo, la flexibilidad se puede demostrar implementando tecnologías sociales que permitan el trabajo virtual, a través de tecnologías integradas, como Google for Work.

Deja espacio para celebrar: Es importante que las oficinas, fábricas u otros espacios laborales, puedan contar con un lugar común donde las personas puedan compartir, relajarse o tomar una pausa para volver a lo suyo.

Dentro de este proceso, la participación para detectar las necesidades colectivas debe pasar por el equipo. Quienes forman parte de la estructura son quienes mejor saben cómo pueden interactuar mejor y cómo ciertos ajustes pueden permitir ensamblar mejor sus ideas y potenciar sus resultados.

Te invitamos a recibir éste y otros consejos para construir una cultura más abierta y participativa.


Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

14.6.17

¿Sabemos colaborar? Por Cristián Figueroa


*Artículo de Cristián Figueroa

(Publicación Inspirada en los planteamientos del Libro: SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES : Autor YUVAL NOAH HARARI, 2015).

Hoy estamos sobrevendidos con la colaboración y sobreabundan los conceptos asociados a la palabra: economía colaborativa, equipos colaborativos, trabajo colaborativo, espacios colaborativos, etc. Pareciera que la llegada de internet, el uso intensivo de las tecnologías y otras realidades actuales, están cambiando las prácticas del individualismo a la colaboración. Pero, qué tan real es este cambio o qué tan preparados estamos para colaborar.


En nuestro ADN más histórico y ancestral, traemos la capacidad de colaborar, de compartir, de ser capaces de gestionar modos de vida que implica ir acompañados, esperar a los que van más lento, inspirarnos en quienes trabajan por un propósito común. La capacidad e identidad de colaborar se forja en el ser humano cuando necesitamos de otros y otras para vivir o a veces sobrevivir.


Pero hubo un momento en la historia de la evolución del ser humano, donde también en nuestro ADN se forjó y esculpió el individualismo. Aparecieron las religiones y las jerarquías junto a la agricultura. Pasar de ser recolectores a fundar territorios (aldeas, pueblos y ciudades) cambió drásticamente las costumbres del ser humano. Los granos y los animales domesticados fueron los primeros indicios del ser humano materialista, centralista, abocado a tener una mejor calidad de vida a cuesta de explotar los recursos que tenía a su alrededor.


La expresión más explosiva del fenómeno individualista llega con la revolución industrial y con las bases del capitalismo. El sistema tayloreano empezó a basar las relaciones de trabajo en torno al control y a los premios perversos de competitividad (incentivos) y, por otro  lado, se favoreció el consumismo por sobre las materias primas transformadas. Aquello, transformó la sinergia en un circuito sin salida. De esta forma, llegamos hoy a una crisis que afectan a diversas áreas sensibles de la humanidad: medio ambiente, económica social, etc.
sabemos colaborar tejeredes cristian figueroa
Ante este escenario, emergen personas y organizaciones que buscan una salida a la crisis, escudriñando en los orígenes de nuestro ADN una solución a la pérdida de los valores esenciales del ser humano. Es en este punto donde nos encontramos. La tecnología con base en la colaboración emerge como un fenómeno de lo colectivo. Nos referimos a los modelos basados en el compartir, el trueque, la circularidad en la producción de bienes, etc. Pero también asoman los modelos bajo los cuales nos organizamos y gestionamos los seres humanos. Será este último punto donde nos detendremos, ya que puede ser el punto de inflexión para regresar a nuestro ADN nómada y colaborativo.


Se dice, que el ser humano mientras fue nómada fue más inteligente, emprendedor y astuto, que las generaciones actuales (donde casi todo está dado). El ser humano nómada tuvo que aprender a comer, relacionarse, inventar medios para sobrevivir. Hoy el ser humano tiene en la mayor parte de los casos resuelto estos temas. Lo interesante, es que ninguno de los aprendizajes iniciales del ser humano nómada, los realizó de forma individual. Al contrario, los llevó a cabo con otros pares, ya que sobrevivir -enfrentarse al desafío de alimentarse o reproducirse- no los podía realizar solo.


Entonces ¿Qué nos pasa en nuestra sociedad actual que todo pareciera tan difícil, si lo básico ya lo tenemos resuelto? ¿Por qué nos empeñamos en estirar el elástico de la vida si la naturaleza ya nos dio lo esencial?

Hoy son tiempos complejos. Hay más de siete mil millones de habitantes que alimentar, millares de enfermedades, miles de culturas que compaginar. Pero cómo podemos avanzar sin tener que recurrir a las jerarquías, a los líderes impuestos o a la propia mecánica desenfrenada del mercado.


Existe un secreto escondido en cada ser humano. Algunos ya lo descubrieron mucho tiempo atrás, otros están en la búsqueda y otros tantos aún necesitan que alguien se los muestre. Ese eslabón medio conocido y medio perdido es la colaboración, algo intrínseco a nuestra biología, que se conecta con nuestros parientes más lejanos y con nuestra capacidad de estar en red o articulados.

Te queremos invitar a descubrir la forma en que podemos hacer de la colaboración nuestra aliada, desentrañar los mitos de la propia capacidad social de los seres humanos para generar bienestar y desarrollar modelos de gestión organizacional basados en el conjunto para llegar más lejos.

22.3.17

Cómo cultivar y mantener sistemas colaborativos

tejeredes sistemas colaborativos

Una vez impulsada la cultura colaborativa se debe nutrir para no rendirse a los viejos hábitos.


Las reglas del juego son claras: cada quien tiene un rol que lo trasciende y que apuesta por un fin común. Los equipos se vuelven más horizontales y colaborativos y la organización empieza a vencer las barreras iniciales de la verticalidad y la gestión tradicional.


Después de esta etapa -que conlleva una serie de acuerdos y compromisos de todos quienes conforman el sistema- viene la etapa de consolidación. En ella, una vez señalados los códigos de funcionamiento, es necesario que la propuesta se nutra de mecanismos para afianzarse dentro de la cultura organizacional. Una vez abiertos al cambio, tenemos el desafío más potente: mantenerlo en el tiempo.


En otras ocasiones hablamos de lo caórdico y cómo éste puede facilitar lazos colaborativos. Recordemos, que lo caórdico se funda en la confianza y debe mantener un equilibrio entre la cercanía que facilita lo emocional con propuestas que apunten a la eficiencia en el trabajo.


Para que un sistema de gestión colaborativo se mantenga en el tiempo, las organizaciones deben velar por mantener por delante su propósito original: ¿Qué cualidades, ideales y valores nos hacen únicos? De esta propuesta inicial -la definición colectiva de hacia dónde vamos- derivan compromisos que son asumidos por sus miembros. Por ello, recordar el propósito permite hacer exigibles las responsabilidades que cada uno asume para seguir adelante.


A su vez, si este propósito no tiene una bajada específica en actividades y normas comunes, la organización corre el riesgo de retomar prácticas que facilitan la verticalidad, donde un jefe decide cómo seguir o qué decisión tomar ante determinadas situaciones. Por ejemplo, cuando hay un propósito común, pero no existen responsabilidades claras para pasar del papel a la ejecución, se pierde y puede conducir hacia técnicas de gestión tradicional, perdiendo los códigos de entendimiento común.


Lo anterior, se manifiesta en situaciones como el crecimiento organizacional, donde hay un horizonte lejano y otro a corto plazo. Sin embargo, cuando no existen los recursos mínimos para lograrlo, la sobrecarga a los equipos puede transformarse en un arma de doble filo. El resultado puede ser acorde con el objetivo, pero el desgaste al interior de los miembros del sistema puede ser irreversible.


Una organización que apuesta por la gestión colaborativa debe tener claro, ante cualquier proyecto, qué quiere lograr, pero también quién ejecutará cada parte de él. Debe considerar qué pedir, a quién, en qué cantidad y con qué plazo, a la vez que plantea un objetivo medible y un grado de satisfacción para la tarea asignada.


Este tipo de gestión debe cuidar tanto el proceso como el resultado, de manera que las personas puedan revisitar las normas del juego y reajustarlas si lo estiman necesario. Además, estas normas deben estar compartidas y respetadas en “en los buenos y en los malos momentos”.


Para que el cambio de sistema (hacia uno colaborativo) se consolide, las estructuras tienen que afianzar el dinamismo como política de acción, sistematizar las buenas prácticas y reconocerlas para agilizar su camino sin perder su esencia.


Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

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