Seguir a tejeRedes en Facebook   Seguir a tejeRedes en Twitter   Seguir a tejeRedes en Linkedin   Seguir a tejeRedes en Instagram   Seguir a tejeRedes en Youtube   Suscribirse al Chat de  Telegram de tejeRedes   Suscribirse a la newsletter de tejeRedes

24.2.14

Invitación Articuladores tejeRedes: La Economía del Bien Común


Como ya lo hemos mencionado este mes decidimos dedicarlo a la Economía del Bien Común. Después de un formidable artículo sobre la EBC escrito por Natalia Santana, queremos complementar el tema con una sesión de Articuladores tejeRedes en la cual buscamos ahondar un poco más en el concepto y en las posibilidades reales de implantación del mismo.

Si te interesa la Economía del Bien Común, quieres compartir tus conocimientos al respecto y conocer más sobre este concepto que cada día cobra mayor peso, te invitamos a esta sesión de Articuladores que tendrá lugar este miércoles 26 de febrero a las 15 hrs. (ESP), 9hrs (COL) en formato virtual vía Hangout. 

Para participar virtualmente vía hangout (10 cupos máximo) te invitamos a ser parte de la Comunidad Escuela tejeRedes aquí.

No te lo pierdas! 

21.2.14

téjetEmpresa: May Escobar promoviendo iniciativas sociales de base tecnológica @mayescobar



Siguiendo con la línea de investigación téjetEmpresa: Empresas y Empresarios que trabajan en Red, hoy queremos compartirles la entrevista realizada a May Escobar, quien trabaja en la Red de Ciudades Inteligentes en España y asimismo dedica su tiempo y aplica su conocimiento y experiencia en UEIA, la primera aceleradora de proyectos sociales de base tecnológica, la cual busca apoyar y asesorar a emprendedores que usan la tecnología en sus proceso de emprendimiento social. 

A la pregunta de si ¿es posible desde la educación enseñar y generar desde la educación un modelo distinto de la economía? May explica que actualmente es muy difícil tratar de cambiar el sistema educativo y los planes de estudio para fortalecer a los emprendedores desde edades tempranas, sin embargo hoy los niños tiene acceso a conversaciones sociales que antes no tenían tan cercanas y que permiten sensibilizar los procesos de formación en temas sociales, trabajando estas cuestiones desde el interior de la familia.

May explica que trabajar en Red tiene múltiples beneficios, uno de ellos es compartir. En el ADN de los emprendedores sociales fluye la capacidad de compartir experiencias, conocimientos, casos de buenas y malas prácticas. En el trabajo en Red resulta clave poner en valor ideas; en este caso Internet está favoreciendo el compartir ideas entre emprendedores y empresas sociales. Internet ha resultado ser un catalizador para que los emprendedores y empresas sociales aceleren sus procesos e impacto en las comunidades y territorios. 

"Los emprendimientos sociales de base tecnológica tiene un potencial muy grande debido a su capacidad de alcance y escalabilidad, pueden generar transformación social de una manera global y exponencial. Por lo tanto internet es clave en el impacto de los emprendimientos y empresas en red en relación a la eficacia y costos que quizá no generan en la misma línea las empresas de sectores tradicionales".

En palabras de May el trabajo en Red sí puede generar una transformación social muy importante; hace referencia a Afables, un portal web que compara servicios de asistencia de domicilio con el fin de mejorar la calidad el mismo, para demostrar que "la gente tiene gran capacidad de crear cosas que apuesten por la transformación social y que generen mejores situaciones para lograr un mundo mejor para todos"

13.2.14

La Economía del Bien Común

En tejeRedes este mes decidimos dedicarlo a la Economía del Bien Común, concepto o movimiento que hoy por hoy ha cobrado un peso relevante ante el cuestionamiento global de la economía capitalista en su vertiente más neoliberal. Natalia Santana, politóloga y doctoranda en economía por la Universidad Complutense de Madrid, nos acerca a una aproximación bastante acertada sobre lo que significa este concepto y las posibilidades reales de implantación del mismo. 



Por 
Natalia Santana

La crisis financiera y económica que atraviesa Europa y Estados Unidos en los últimos años, ha llevado tanto a movimientos sociales (entre ellos el 15M) como centros de investigación, universidades y analistas económicos a debatir sobre las bases de la economía capitalista, las formas en las que las dinámicas económicas y financieras se han establecido, y en últimas, los parámetros bajo los cuales se presentan las cadenas de producción, el consumo y su impacto con el medio ambiente. Aspectos como cooperativismo, trabajo colaborativo, producción ecológica, economía sostenible, economía local y decrecimiento, se instauran como argumentos de análisis resultado de la sed de un cambio desde la sociedad.   

Desde octubre de 2008, Christian Felber, un austriaco inquieto por entender las particularidades del mundo económico, decide estudiar junto con un grupo pequeño de empresarios el concepto del Bien Común, un concepto que aunque es familiar a los oídos de cualquier ciudadano esconde las complejidades propias de cualquier construcción social. Felber, partiendo del estudio de las actividades económicas se suma a aquellos analistas que cuestionan el término de éxito económico y bienestar y las varas bajo las cuales los gobiernos y las empresas realizan sus mediciones (PIB y Balances Financieros-Económicos). En 2009, Felber funda el Movimiento Austria (Bewegungsstiftung Österreich) posterior a la declaración Frieden mit dem Kapital? y anterior al proyecto Banca Democrática en donde se comienzan las primeras actividades relacionadas con el Bien Común. Para este analista si se cambia la manera bajo la cual se miden los resultados económicos, tanto las empresas como consumidores podrán tomar decisiones informadas en armonía con las necesidades reales del mundo en el que vivimos. Aspectos como la Dignidad Humana, la Solidaridad, la Justicia Social, la Sostenibilidad Ecológica y la Democracia deben ser las herramientas básicas dentro de las matrices de medición (Balance del Bien Común) pues permiten evaluar el alcance ético y justo de los productos que se fabrican.

Uno de los aspectos más interesantes de este novedoso enfoque (novedoso en el sentido en que recicla las concepciones del bien común inscritas en las constituciones y en las épocas anteriores al capitalismo) es que se presenta como un modelo alternativo abierto a la composición de ideas, es decir, insta a que se impulse un proceso democrático desde la base social de las sociedades para la construcción de lineamientos que deriven en actividades en beneficio del bien común; proceso que propende por el desarrollo de la relaciones que tenemos con nosotros mismos, con los demás seres humanos, con los demás seres vivos y con el todo. Si bien, pareciera una idealización de la actividad económica vista desde una armónica democratización de los procesos productivos, la alta viabilidad de instaurar, por ejemplo, la economía colaborativa  y las metodologías de trabajo en red acercan aún más el modelo a la realidad. 

Por otro lado, es claro que  la Economía del Bien Común como modelo alternativo fruto de un acuerdo abierto y colectivo, requiere periodos de largo plazo para su desarrollo, elemento que puede ser un arma de doble filo pues aunque se vayan sumando más empresas y comunidades al modelo y adopten medidas solidarias, ecológicas, sociales y democráticas a sus procesos de producción, la competitividad y el afán de lucro que legitiman los productos baratos y de mala calidad bajo el esquema “comprar y tirar” hacen que las producciones de corto plazo tengan mucho poder en el mundo económico. Es decir, la Economía del Bien Común se enfrenta al gran desafío del tiempo en donde la eficiencia del trabajo en cooperación y en red juegan un papel protagonista. 

Ahora bien, a pesar de lo prioritario que resulta debatir sobre las bases bajo las cuales se construyen los conceptos de la Economía del Bien Común, con el fin de acercar la teoría a la realidad se hace necesario dar cuenta de varios ejemplos que han adoptado los principios básicos a sus cadenas de producción. 

El primero de ellos es CAN CET, una empresa creada en 1995 como Centro Especial de Trabajo (CET)  dedicada al sector servicios (limpieza, mantenimiento de parques y jardines, limpieza forestal) la cual promueve el desarrollo personal, social y laboral de personas con algún tipo de discapacidad con el fin de garantizar el trabajo digno y remunerado a este tipo de población.  

Un segundo y tercer ejemplo son Oceanográfica y Limoniumcanarias, ambas situadas en Canarias, han sido consideradas por la Asociación Federal Española del Bien Común como empresas pioneras en la implementación del Balance del Bien Común en el año 2012. La primera de ellas dedicada a la divulgación del conocimiento científico y la segunda al turismo de aventura. (Aquí la lista completa de las empresas que han implementado el Balance del Bien Común). 

Los elementos comunes de estos ejemplos aparte de los balances del bien común implementados en estas empresas, son las actividades que se desarrollan a través del trabajo colaborativo en donde se potencian las capacidades individuales de cada uno de los trabajadores que componen las empresas.  A su vez, los beneficios al interior de la actividad económica comprenden no sólo una mejor relación con los proveedores y los clientes sino además, la incorporación de la sociedad en las decisiones empresariales junto con el reconocimiento diferenciado de cada empresa dentro del devenir económico, es decir, se rompe con la idea de libre competencia entre iguales para pasar a competencia diferenciada entre desiguales.  

Otros Links de Interés: 



Bibliografía Consultada y Adicional

Economía del Bien Común, 2012. Manual Básico sobre el Balance del Bien Común
Economía del Bien Común, 2014. La Matriz del Bien Común 4.1 
Economía del Bien Común, 2014. La Economía del Bien Común, Un modelo económico con futuro, Resumen en 20 puntos. 
Economistas Sin Fronteras, 2014. Economía en Colaboración. Dossier No. 12, Enero. 

Google Analytics

Licencia compartida