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22.3.17

Cómo cultivar y mantener sistemas colaborativos

tejeredes sistemas colaborativos

Una vez impulsada la cultura colaborativa se debe nutrir para no rendirse a los viejos hábitos.


Las reglas del juego son claras: cada quien tiene un rol que lo trasciende y que apuesta por un fin común. Los equipos se vuelven más horizontales y colaborativos y la organización empieza a vencer las barreras iniciales de la verticalidad y la gestión tradicional.


Después de esta etapa -que conlleva una serie de acuerdos y compromisos de todos quienes conforman el sistema- viene la etapa de consolidación. En ella, una vez señalados los códigos de funcionamiento, es necesario que la propuesta se nutra de mecanismos para afianzarse dentro de la cultura organizacional. Una vez abiertos al cambio, tenemos el desafío más potente: mantenerlo en el tiempo.


En otras ocasiones hablamos de lo caórdico y cómo éste puede facilitar lazos colaborativos. Recordemos, que lo caórdico se funda en la confianza y debe mantener un equilibrio entre la cercanía que facilita lo emocional con propuestas que apunten a la eficiencia en el trabajo.


Para que un sistema de gestión colaborativo se mantenga en el tiempo, las organizaciones deben velar por mantener por delante su propósito original: ¿Qué cualidades, ideales y valores nos hacen únicos? De esta propuesta inicial -la definición colectiva de hacia dónde vamos- derivan compromisos que son asumidos por sus miembros. Por ello, recordar el propósito permite hacer exigibles las responsabilidades que cada uno asume para seguir adelante.


A su vez, si este propósito no tiene una bajada específica en actividades y normas comunes, la organización corre el riesgo de retomar prácticas que facilitan la verticalidad, donde un jefe decide cómo seguir o qué decisión tomar ante determinadas situaciones. Por ejemplo, cuando hay un propósito común, pero no existen responsabilidades claras para pasar del papel a la ejecución, se pierde y puede conducir hacia técnicas de gestión tradicional, perdiendo los códigos de entendimiento común.


Lo anterior, se manifiesta en situaciones como el crecimiento organizacional, donde hay un horizonte lejano y otro a corto plazo. Sin embargo, cuando no existen los recursos mínimos para lograrlo, la sobrecarga a los equipos puede transformarse en un arma de doble filo. El resultado puede ser acorde con el objetivo, pero el desgaste al interior de los miembros del sistema puede ser irreversible.


Una organización que apuesta por la gestión colaborativa debe tener claro, ante cualquier proyecto, qué quiere lograr, pero también quién ejecutará cada parte de él. Debe considerar qué pedir, a quién, en qué cantidad y con qué plazo, a la vez que plantea un objetivo medible y un grado de satisfacción para la tarea asignada.


Este tipo de gestión debe cuidar tanto el proceso como el resultado, de manera que las personas puedan revisitar las normas del juego y reajustarlas si lo estiman necesario. Además, estas normas deben estar compartidas y respetadas en “en los buenos y en los malos momentos”.


Para que el cambio de sistema (hacia uno colaborativo) se consolide, las estructuras tienen que afianzar el dinamismo como política de acción, sistematizar las buenas prácticas y reconocerlas para agilizar su camino sin perder su esencia.


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13.3.17

tejeRedes celebró sus Jornadas 2017: en Barcelona (@Nexus24) y Madrid (@Sannas)

Jornada innovado desde la colaboracion nexus24 tejeredes























Barcelona

A principios del mes de febrero tejeRedes se embarcó como coorganizador junto a Nexus24 (UPC) en la Jornada "Innovando desde la colaboración". El evento tuvo por objeto materializar una jornada de intercambio de experiencias y conocimientos para los servicios públicos, impulsada por personas de diferentes instituciones del mismo sector que comparten una misma inquietud.

La gestión de servicios públicos, como se explicó en el comunicado de la actividad, se encuentra en un momento apasionante, con dificultades enormes, pero también con nuevas posibilidades. En este contexto, es que emergen espontáneamente respuestas colaborativas.
Participantes Jornada Nexus24 tejeredes
Los asistentes comparten minutos antes de la Jornada
Por ello, se compartieron metodologías y experiencias sobre la innovación en el sector público desde la colaboración, y "así co-construir nuevas visiones de futuro para ayudar al cambio en la administración pública desde la conexión de personas inquietas y comprometidas". En la Jornada participaron destacados expositores como los ingenieros y creadores del CLEHES Osvaldo García y Soledad Saavedra de la Universidad de Santiago (Chile), María Hortensia Álvarez del programa Nexus 24 (UPC), Dominico di Siena de CivicWise, Ana Manzanedo de OuiShare, Cristián Figueroa de tejeRedes y muchos más.

Te dejamos invitado para que veas la presentación de la Jornada y cada una de las intervenciones de los exponentes (algunas están en catalán y otras en español). Corre vídeo!   


Madrid

Junto a Sannas (Asociación de Empresas del triple Balance), realizamos a mediados de febrero el lanzamiento del nuevo libro de tejeRedes. En la ocasión desarrollamos un interesante conversatorio que llevó por título "El desafío de innovar con equipos colaborativos".

El propósito de la jornada fue explorar las claves y buenas prácticas de las experiencias de trabajo en torno a equipos colaborativos. Por ello, se definieron dos preguntas que guiaron el debate: ¿A qué retos nos enfrentamos al desarrollar procesos de trabajo colaborativos? y ¿La colaboración implica tener organizaciones más poderosas para cambiar el sistema tradicional? 
Jornada Madrid tejeredes Sannas
A tablero lleno fue la actividad en Madrid en donde se lanzó el libro de tejeRedes
La actividad que se desarrolló en el Espacio Ecooo fue liderada por diversos expositores quienes nos relataron sus experiencias de gobernanza y modelos de gestión: Mario Sánchez de ECOOO; Marta Kayser de CivicWise Madrid; Luis Tamayo de OuiShare España; y Atzio Orexa de Urtxintxa (Ner Group). 

Si no pudiste asistir o deseas revisar las intervenciones de los expositores te invitamos a escuchar sus propuestas y reflexiones en el siguiente vídeo:


Queremos agradecer mil veces a quienes nos invitaron, ayudaron y colaboraron en ambas Jornadas. De ellas, nos llevamos lo mejor para potenciar este 2017. Muchas gracias.

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7.3.17

¿Cómo podemos llegar a construir una comunidad?

tejeredes construir comunidad

Te presentamos las diversas facetas que debe desarrollar el Articulador de la comunidad. Un papel clave a la hora de mantener unido y cohesionado a un grupo de personas.


Si miramos a nuestro alrededor, veremos que estamos insertos en distintas comunidades. Cada una de ellas tiene códigos, un entorno y dinámicas particulares. Además, fueron construidas en el tiempo a partir de la interacción de nuestros CLEHES. Así, podremos recordar las amistades del colegio, los equipos de trabajo, las personas con las que practicamos cierto deporte, el fan club al que pertenecemos, entre tantas otras expresiones.


¿Cómo llegamos a tejer esta comunidad? Si revisamos cada uno de estos grupos, veremos que detrás hubo alguien que asumió el rol de Articulador. Su trabajo fue -y es- navegar por el caos y orden (lo “caórdico”) para mantener al grupo cohesionado. Para cumplir dicho objetivo, es decir, ese “desorden planificado” que representa lo caórdico, el Articulador (que puede ir variando de acuerdo a la situación) debe mantener las siguientes facetas:


Por una parte, se requiere de la capacidad “artística” del articulador, con objeto de poner al servicio del bien común sus propias capacidades y así incentivar el tejido social (relacionando y conectando personas para fomentar una cultura colaborativa). Está vinculado con las capacidades que tenemos para conectar y generar confianza con otro. En la práctica, esos rasgos los defiende quien facilite a que la gente dialogue, busque puntos en común y se relacione desde “lo humano”. Es el aspecto que nos permite acercarnos como individuos, para darle vida y movimiento a la comunidad.


Por otra parte, está su capacidad “arquitectónica”, que es la cara técnica para “guiar” a la comunidad y sus conversaciones, a través de conceptos y metodologías que se ponen en común para darle continuidad. Permite que las conversaciones que nacen de la interacción interpersonal no se pierdan dentro de un “agujero negro”. La idea es que vayan siguiendo un proceso que le permita recoger conclusiones y que, en algunos casos, se traducirán en lecciones aprendidas, metodologías nuevas o una serie de otras acciones que mantendrán a la comunidad vigente y fresca. Para esto, las tecnologías sociales son claves como instrumentos para guiar las conversaciones.  


El Articulador debe tejer estas conversaciones y luego enredarlas. De esta forma, se consigue que las comunidades no solo se mantengan vivas, sino que interactúen y evolucionen en el tiempo.


Para esto, debe mantener un equilibrio entre ambas facetas (alertando sus sentidos al máximo), es decir, balancear las sensibilidades sociales y la capacidad para leer qué sucede dentro de la red. Sin este “punto medio” las conversaciones y procesos pueden enredarse en demasía y, por lo tanto, volverse infértiles. En el otro extremo, la conversación puede ser pragmática y eficiente, pero debe afianzar, claro está, las relaciones humanas que faciliten la colaboración.


¿Has tenido que asumir el rol de Articulador? ¿Cómo ha sido tu experiencia?


Para mantenerte actualizado sobre éste y todos nuestros contenidos, sobre gestión colaborativa, te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes

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