En el marco de un ciclo de charlas Qué sigue para Jalisco, nos invitaron a presentar el tema: "redes de colaboración y tecnologías sociales". Les dejamos el video donde hablamos de algunos conceptos y prácticas alrededor de tejeRedes, pero también de modelos organizacionales y sobre la realidad social y oportunidades que emergen en relación con la crisis del Covid-19.
Gracias a Secretaría de planeación y participación ciudadana de Jalisco por la invitación.
Reconocer la necesidad de un cambio es el primer paso. Después de eso, parte el verdadero desafío: implementarlo con éxito.
El camino a la horizontalidad en las estructuras de trabajo es largo y sinuoso. Requiere de una labor de sensibilización interna y de personas que puedan asumir el rol de facilitadores dentro de estos procesos. Implica soltar egos, confiar y estar dispuestos a no tener “verticalazos”, como acostumbrábamos, entre muchas otras adaptaciones.
Este tipo de estructuras es una apuesta a lo diferente, por lo que no está exenta de dificultades. En su proceso se quiebran y se desmantelan viejas costumbres, lo que puede llevar a conflictos e incluso, la salida de algunas personas que hayan sido clave para la organización. No obstante, existen factores que pueden favorecer a la organización para que su transición parta con el pie derecho y se desarrolle respondiendo a las necesidades colectivas.
Los aspectos más importantes a partir de nuestra experiencia, son:
1. Confianza y un marco de entendimiento común: En otras ocasiones, hemos hablado sobre la importancia de la confianza como “pegamento social”. A partir de esta premisa, las personas que participan, como miembros de una comunidad, pueden definir las reglas del juego. Esta definición preliminar define líneas centrales para entender luego cómo actúan y trabajan las personas.
2. Estructuras de red de las organizaciones: Puede parecer obvio, pero es necesario que la estructura organizacional refleje la intención de abrir conversaciones a más actores. De nada sirve tener un proceso de sensibilización interno, y una voluntad manifiesta de cambio si ésta no se trasluce en el organigrama. Esto repercute directamente en cómo se repartirán las responsabilidades y el peso de las decisiones a la hora de enfrentar el cambio.
3. Espacio y tecnologías sociales (presenciales/virtuales): Las tecnologías sociales son un medio para facilitar las discusiones y el proceso de cambio organizacional. Varían dependiendo del momento de la organización y el grado de confianza que existe dentro de sus participantes, pero canalizan las necesidades de los colaboradores de manera lúdica y simple.
4. Propósito y contenidos de interés común: Al igual que la confianza, el propósito tiene un objetivo aglutinador dentro de la organización. En sí mismo, tiene flexibilidad suficiente para adecuarse a los distintos momentos de la organización y acompañar su transición hacia un esquema colaborativo sin necesidad de “amarrarse” a una meta demasiado amplia, como propone la misión. Así, a partir de pequeños acuerdos y consensos, los miembros de la organización pueden ir cohesionándose a partir de una bandera común.
5. Roles y actores de la comunidad: Una organización que pretende apuntar a la colaboración debe reconocer en la diversidad su capital más importante. Un cambio organizacional requerirá de distintos perfiles, que nutran las discusiones para poder avanzar hacia un objetivo común. Habrá quienes tomen un rol facilitador o quienes participen cuestionando, operando, buscando balances y poniendo paños fríos ante situaciones más complejas.
Para que este proceso sea claro y despeje posibles conflictos, es importante que haya claridad en las reglas comunes. A partir de lo anterior, quienes participan de este cambio de cultura deberán trazar un mapa apoyándose en herramientas que puedan concretizar el proceso, atendiendo a la diversidad de roles y habilidades de los integrantes.
¿Qué crees que es lo más difícil a la hora de optar por el tránsito hacia estructuras colaborativas? Comparte tu experiencia y suscríbete a nuestro boletín para recibir ésta y otras historias de nuestro ecosistema tejeRedes.
Recuerda que todos nuestros contenidos están insertos en el nuevo libro tejeRedes.
Escuchar sin perder el tiempo: esa es nuestra meta ¿Cómo lograrlo? Acá te lo contamos.
Los sistemas de articulación colaborativos son muy exigentes: requieren que pongamos todos nuestros sentidos y capacidades al servicio de la comunidad. Implica que la información circule de un lado a otro y las decisiones se abran al escrutinio del colectivo.
El camino a esta construcción más horizontal tiene implicancias directas en nuestras tareas cotidianas. Colaborar requiere hablar, reunirse, debatir, argumentar y fundamentar propuestas. ¿Cómo podemos lograr esto sin perder la capacidad de operar?
Existe un falso mito de que, mientras más extensas y tediosas, sean las reuniones, se obtiene un mayor provecho.
En tejeRedeste compartimos algunas claves para invertir tu tiempo y energías en reuniones de mayor impacto para el desarrollo de tu organización:
1. Fija un objetivo concreto para cada reunión. Si es posible, el “entregable” o producto deseado a partir del espacio de diálogo.
Hay reuniones que son informativas; en otras ocasiones, necesitas que el equipo vuelque todas sus reflexiones y cuestionamientos, para dar vida a una idea o solucionar una preocupación que está rondando. En otros casos, nada más debes darle seguimiento a los puntos acordados para que no se pierda la continuidad de un proyecto. Tener claro por qué convocas y qué quieres obtener, te permitirá abordar mejor el espacio.Recuerda: el tiempo de tu equipo es tan valioso como el tuyo.
2. Cuida el espacio. Es importante que la colaboración no solo se enuncie, sino que se viva y se facilite dentro de la organización. Para esto, escoge un lugar que sea cómodo, que permita conversar sin tener que alzar la voz y donde todas las personas se sientan igual de importantes a la hora de expresar sus ideas. Las salas con espacios para rayar son ideales para reuniones de brainstorming, mientras que en otros casos nada más basta una mesa circular para discutir un punto de agenda. 3. Escoge y comparte lastecnologías socialesque ayudarán a encauzar la conversación. Procura que tú o alguien asuma el rol de Facilitador para acompañar la discusión y considera qué herramientas puede ser más útiles.
Valora la posibilidad de incluir tecnologías como el World Café o la conversación 4x4x4 para grupos más grandes u opta por incentivar prácticas consensuadas para tomar la palabra, mantener silencio o regular los tiempos de intervención en espacios más reducidos.
4. Garantiza la participación para que el espacio alcance su máximo potencial. Para esto no basta con que cada quien llene su asiento, sino que, desde la óptica de la colaboración, todos tenemos algo que aportar.
Existen tecnologías sociales, como el tótem de la palabra, que cede el turno a quien quiera hacer una intervención, para que cada persona pueda expresar su parecer. Así, las conversaciones no se monopolizan y pueden enriquecer los avances con las distintas perspectivas presentes en estos espacios colectivos. Promover la capacidad de escuchar con atención y hablar con intensión no es fácil, pero es indispensable para el éxito de tu reunión.
5. Procura que exista algún sistema de registro durante el desarrollo de la reunión.Desde el más clásico y atemporal papelógrafo, hasta sistemas más sofisticados como Trello o Google Drive pueden ser buenos aliados para que lo que resulte de la reunión se pueda materializar en acuerdos. Puedes revisar nuestras recomendaciones sobre tecnologías sociales en el entorno digital.
6. Comparte los resultados y sé transparente con la información que se haya acordado una vez finalizada la reunión. El secretismo solo sirve para inflar egos y dividir al equipo, así que te recomendamos dejar siempre un registro y una hoja de ruta que se pueda consultar, rediscutir o seguir en otros espacios de chequeo periódico.
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Conoce cómo este facilitador peruano utiliza herramientas tejeRedes en sus cursos y talleres.
Hace casi 2 años conoció la metodología tejeRedes y, desde entonces, la utiliza periódicamente en su trabajo como docente facilitador en el Instituto de Emprendedores de la Universidad San Ignacio de Loyola -donde dirige 3 cursos- o en los talleres que dicta en una institución sin fines de lucro.
Edwin López (45) no tiene dudas: hay temas que podrían ser abordados eficazmente a través del trabajo en red: “Existen problemas mundiales y sociales serios como la escasez de agua, el desempleo, la mayor longevidad de la población y problemas de educación, para los que se requiere de personas y organizaciones dispuestas a colaborar en red”.
Por ello, es que tras participar en un taller organizado por DH Facilitadores, decidió empezar a utilizar elementos tejeRedes. “Cada una de las herramientas que componen la metodología complementan o ayudan a explicar temas como ‘Trabajo en Equipo’, ‘Clima Laboral’ e ‘identificación de líderes’”, asegura Edwin.
En ese sentido, le pareció atractiva la aplicación de herramientas que involucran a los participantes en la construcción de su propio conocimiento y experiencia.
Uno de los aprendizajes al utilizar lastecnologías sociales de tejeRedes, según nos cuenta el académico latinoamericano, radica en la importancia de la evidencia visual y la reflexión grupal, lo que, a su entender, “ayuda a generar nuevas ideas, perspectivas, posibilidades y/o aprendizajes”.
En esta línea, relata que ha utilizado el Tendedero Social, el Enredómetro, el Animómetro y el Confianzómetro, así como también la explicación y aplicación de los roles de equipo.
Y aunque confiesa que aún está leyendo el último libro de tejeRedes, recomienda que personas del mundo docente y facilitadores se atrevan con esta nueva manera de ver el mundo de las organizaciones. “La metodología tejeRedes tiene efectos muy positivos al involucrar a los participantes, controlar el tiempo, practicar el aprendizaje activo buscando alcanzar los objetivos de la sesión, generar un ambiente de confianza, agradable y ameno para todos”, afirma.
¿Qué te parece la experiencia de Edwin? Comparte con nosotros tus ideas.
Estamos a fin de año y se vienen los cierres de ciclo y presentación de resultados.
Si durante 2016 has empezado a implementar cambios dentro de tu organización. ¿Cuál es la mejor manera de darlos a conocer al equipo?
Las reglas del juego, o marco común de entendimiento, condiciona el desarrollo de las confianzas entre las personas dentro de una comunidad o equipos de trabajo que utilizan sistemas de articulación colaborativos.
Por ello, es necesario que las reglas estén identificadas y que sean -a diferencia de las organizaciones tradicionales- conocidas y compartidas por todos. Además:
Debe existir transparencia y disponibilidad de acceso a los números como, por ejemplo, presupuestos, contabilidad, cuentas bancarias, etc.
Se debe conocer qué facturación se necesita, margen de maniobra y otros temas económicos relevantes: utilidades, créditos, etc.
Objetivos económicos claros y conocidos por todos.
Números y mensajes sencillos. Visión económica y horizonte claro y definido.
Reuniones informativas semanales, asambleas mensuales y/o otras reuniones informativas y de decisión. Resumen de la información numérica de forma didáctica.
Fiscalidad y contabilidad al día. Estar al corriente y proactivamente en las cuentas y relación con la autoridad fiscal como también con la gestión contable y el chequeo permanente.
Qué conseguimos
Con todo ello, logramos que todos sepan a dónde queremos ir (planificación), dónde estamos (estado real) y cómo vamos a llegar (sumar y restar: estratégia).
Para conseguir el objetivo, es importante que la contabilidad se muestre en reuniones periódicas de manera didáctica y participativa, con el fin de que todos entiendan los números.
Desde tejeRedes te proponemos la utilización del Colaborómetro y Animómetro, dos herramientas que puedes encontrar en nuestro Manual de Tecnologías Sociales.
¿Cómo se muestran actualmente los números en tu organización?
En esta segunda edición, compartimos ideas para que puedas enfrentar los desafíos del 2017 y lograr un propósito común dentro de tu organización.
Como compartimos en el post anterior, estamos llegando a fin de 2016 y es tiempo de hacer balances, proyectar cómo vendrá 2017 e impulsar cambios para lograr nuestros objetivos. En esta segunda versión, te proponemos algunas metodologías que forman parte de nuestras tecnologías sociales y que pueden ayudarte a desenredar tu “lista de deseos” y transformarla en una proyección compartida a través de la co-creación.
Maquilómetro:
Cada año, intentamos partir de cero, pero hay compromisos que adquirimos y que, con el tiempo, forman parte de nuestro quehacer. Con esta tecnología social, podrán identificar cómo se distribuye el tiempo del equipo.
¿En qué consiste? Es una matriz de 4 a 5 columnas que busca la siguiente información: “Proyecto/iniciativa”, “Actividades por Realizar”, “Actividades en Realización (Desarrollo)”, “Actividades Realizadas” y “Actividades no Realizadas”. Acompañados de post-it, se dividen los proyectos para identificar cuáles están pendientes, qué compromisos siguen vigentes y cuáles ya pueden salir de la lista.
¿Por qué es importante? Para poder planificar, es importante soñar, pero también es necesario ser realistas. Es decir, tener claro qué seguirá formando parte del trabajo del equipo y qué compromisos se pueden desprender para seguir avanzando en conjunto.
Priorización de intereses:
Sabemos que los procesos participativos y horizontales fomentan la creatividad y potencian las energías de un equipo. Esta tecnología social facilita la conversación, pues ayuda a determinar el nivel de facilidad o complejidad de un proyecto (además del impacto que puede tener).
¿En qué consiste? Se dibuja, en una cartulina, un rectángulo con 4 áreas interiores y se marcan dos ejes de facilidad - a +) v/s impacto (- a +). Posteriormente, se pega en la pared o en el medio del círculo. A través de una dinámica facilitada por un Articulador, cada participante toma un post-it con un proyecto y lo identifica en uno de los cuadrantes.
¿Por qué es importante? Si bien es desafiante y adrenalínico poner metas ambiciosas, la organización también debe medir qué tan factible será realizar un proyecto durante un tiempo determinado. A través de esta tecnología social, pueden priorizar cuáles serán los focos estratégicos a trabajar de manera coordinada, a la vez que existe un consenso sobre los temas a abordar por la organización.
¿Te sirvieron nuestros consejos? Todas estas tecnologías sociales forman parte del Kit tejeRedes. Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes.
En tejeRedes compartimos ideas para que puedas enfrentar los desafíos del próximo año y lograr un propósito común dentro de tu organización.
Estamos llegando a fin de 2016 y es tiempo de hacer balances. También, es el momento para proyectar cómo vendrá 2017 y qué cambios impulsaremos para lograr nuestros objetivos.
Uno de los desafíos, si buscas promover una cultura horizontal y colaborativa, es sumar a otras personas al proyecto colectivo ¿Cómo hacerlo? En tejeRedes hemos visto que existe un cambio importante cuando los equipos se comprometen con un desafío común.
Para esto, te proponemos algunas metodologías que forman parte de nuestras tecnologías sociales y que pueden ayudarte a desenredar tu “lista de deseos” y transformarla en una proyección compartida a través de la co-creación.
¿Te apuntas?
1. Collage red:
Es importante que las personas que forman parte del equipo se sientan parte y miembros fundamentales de una red. Esta tecnología social permite poner en común ideas que circulan dentro del equipo, para luego consensuar cuáles formarán parte sustancial de la organización.
¿En qué consiste? A través de tres preguntas disparadoras (¿Cuál es el Propósito de la comunidad?, ¿Cuáles son las cualidades culturales?, ¿Cuáles son los ideales colaborativos?) los equipos comparten sus ideas y la plasman a través de distintas técnicas. Para acompañar la dinámica, es importante contar con pinturas, lápices, revistas, recortes o cualquier otro insumo que pueda despertar la creatividad del equipo a la hora de construir esta historia e ideario colectivo.
¿Por qué es importante? Es clave para determinar reglas comunes del juego. De esta forma, existe un entendimiento compartido para hacer fuerza común ante los acuerdos que emanen del proceso de planificación.
2. Enredómetro:
Como señalamos en otro post, esta herramienta permite levantar ideas colaborativas, saberes y experiencias en tu comunidad.
¿En qué consiste? Esta tecnología social permite mapear relaciones sociales y los intereses que existen entre los miembros de la comunidad. En un círculo sobre papel, se van tejiendo las redes de los participantes, quienes desean extenderla. A través de preguntas simples como ¿Con quién te gustaría juntarte la próxima semana? y ¿Qué les gustaría hablar durante el encuentro? Podrás revisar qué temas están despertando interés dentro del equipo.
¿Por qué es importante? Al conocer cuáles son las preocupaciones y desafíos, se puede encauzar una planificación hacia focos comunes y cada miembro tendrá una idea de su rol, para alcanzar, por cierto, las metas que se definan.
¿Te sirvieron nuestros consejos? Todas estas tecnologías sociales forman parte del Kit tejeRedes, que puedes descargar acá.
Sus características únicas y milenarias lo hacen una tecnología social vital para las conversaciones grupales.
Quedar al otro extremo de la persona con quien deseas conversar; ir al teatro para escuchar y ver a quiénes realizan el espectáculo; cancelar el evento social de turno para poder establecer un diálogo con alguien frente a frente. Estas son situaciones cotidianas en las que utilizamos los espacios de acuerdo a las necesidades del momento y características del lugar.
¿Pero, qué pasa cuando queremos hablar y escuchar por igual?
En el Manual de Tecnologías Sociales de tejeRedes, te entregamos una serie de herramientas para poner en práctica el trabajo en red colaborativo y los sistemas de articulación colaborativos.
En un post anterior, hablamos sobre el Enredómetro. Hoy te contaremos acerca del Círculo.
Sus características
El círculo es una forma ancestral de reunión. Desde los inicios de la humanidad, la figura del círculo ha invitado a las personas a observarse, conversar y escuchar.
Esta forma de utilizar el espacio, transmite una voluntad (de quienes lo integran) de socialización informal en una conversación y escucha profunda.
Por ello, si entre tus actividades crees importante juntar a un equipo para conversar, te proponemos utilizar el círculo, siguiendo, por cierto, estos principios, prácticas y acuerdos:
Principios
La jerarquía queda fuera de la conversación. Por ende, el liderazgo recaerá en todos los integrantes del círculo.
La responsabilidad de la experiencia es compartida. Es decir, será tarea de todos, el buen funcionamiento.
Más allá de cualquier agenda, lo que se obtenga tras la realización del círculo, dependerá de la inspiración que se logre en el grupo.
Prácticas
No todo debe ser discutido. Es importante ser consciente y elegir qué es relevante en la conversación.
Escucha con atención y respeta el proceso de aprendizaje del resto.
Ubícate en el círculo de forma que puedas mirar a todos y que tus compañeros puedan observarte a ti.
Para entender cómo influyen las contribuciones individuales, te recomendamos hacer una observación entre el CLEHES y la red.
Acuerdos
Para que el círculo realmente funcione, todos deben ser capaces de escuchar sin juzgar.
¡Como en Las Vegas! Lo que pasa en el círculo, queda en el círculo.
Cada participante debe ofrecer aquello que pueda aportar al grupo y pedir lo que necesita.
Por último, hay que entender el silencio como parte de la conversación.
Esta herramienta simple y efectiva la puedes encontrar en nuestro Manual de Tecnologías Sociales. Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes.
Con la ayuda de algunas simples herramientas puedes conectar y colaborar con otros ¡Aprende cómo lo hacemos en tejeRedes!
Hemos hablado mucho sobre las tecnologías sociales y cómo ellas pueden ayudar a gestionar sistemas de trabajo colaborativos (en un post anterior ya te comentamos sobre el Enredómetro). ¿Pero qué son y cuál es su razón de ser? En tejeRedes te lo explicamos.
Qué son
Las tecnologías sociales son cualquier tipo de artilugio presencial o virtual que permite a los miembros de una comunidad gestionar las complejidades de la comunicación. En simple, son las herramientas que nos ayudan a trabajar en red con otros miembros de la organización o comunidad.
Y aunque puede parecer fácil, en la práctica no lo es. Imagínate que quieres conectar con otra comunidad, por ejemplo, con un departamento o área de tu empresa al que no perteneces. En este caso, se mezcla tu complejidad y la de la comunidad local, es decir, con quien deseas establecer el contacto. Y si pensamos en la compañía como comunidad global, añadimos otra capa de complejidades. Ademas, todas ellas tienen distintos pesos.
En estas situaciones -presentes en la vida cotidiana de las personas- es necesario encontrar filtros y amplificadores que permitan equilibrar estos desbalances.
Es aquí donde entran las tecnologías sociales.
Físicas o virtuales
Desde la oficina y la sala de reuniones hasta Google Drive y Facebook. Estos son sólo algunos ejemplos de las herramientas que pueden ayudar a mejorar la conexión de la comunidad, acortando las desigualdades o desbalances.
Siguiendo con el ejemplo de la empresa: si para interactuar y conocer el mercado hacemos encuestas y estudios (filtros) o planes de marketing y comunicaciones (amplificadores) ¿Por qué no hacer lo mismo con otras comunidades?
La clave: sostenibilidad
Si las tecnologías sociales son bien utilizadas, entonces, se debería generar importantes grados de sostenibilidad en la comunidad.
Por último, vale recordar que, más allá de todo lo externo, el cuerpo del ser humano lleva incorporada la principal tecnología social: el CLEHES (Cuerpo + Lenguaje + Emociones + Historia + Eros + Silencio), que nos permite filtrar y amplificar las complejidades de cada persona a la hora de interactuar con otros.
Atrévete con estas ideas para mejorar la colaboración en tu equipo u organización.
Llegas todas las mañanas a trabajar al mismo lugar y, sin embargo, no podrías presentarle a un nuevo miembro de la empresa a todas las personas que trabajan contigo.
¿La razón? Vivimos tan centrados en el individualismo que, salvo algunas excepciones, tendemos a trabajar sin gestionar espacios de colaboración con quiénes nos rodean, a pesar de los beneficios que esto trae en el rendimiento laboral y en nuestra calidad de vida.
Pero si crees, al igual que nosotros, en el cambio en los sistemas de gestión ¡No te preocupes! En tejeRedes te ayudamos con 3 ideas, obtenidas desde nuestro libro tejeRedes (si aún no lo descargas, puedes hacerlo desde aquíen Chile o desde este link en el resto del mundo), para transformar a los “cercanos desconocidos” en verdaderos compañeros de ruta:
1. Animómetro
Conoce y mide el estado de ánimo de tus compañeros de trabajo antes y luego de realizar algún tipo de formación.
Con esta herramienta podrás observar la situación tanto a nivel individual como colectivo, pudiendo además comparar los resultados al inicio y al final de la actividad.
¿Te animas? Reúne a tu equipo y entrégale a cada uno un post-it y lápiz. Allí debes pedirle a cada participante que escriba la palabra que describe su estado de ánimo, agregando, por cierto, su nombre y porcentaje (%) de ánimo.
Una vez hecho este ejercicio, deben ubicar su nota en la cartulina (que contendrá una línea del 0% al 100% ), la cual estará a la vista del equipo.
Este simple ejercicio se repite una vez finalizada la actividad de formación para que los participantes observen claramente cómo pequeñas actividades pueden mejorar su estado de ánimo.
2. El círculo
Aunque a primeras puede sonar bastante obvio, el círculo queda muchas veces relegado solo a instancias sociales, pese a que sus características aportan un sinnúmero de beneficios a los equipos de trabajo.
Es que esta forma de disposición transmite la voluntad de quienes lo integran a hacer una conversación y escucha profunda.
En el círculo:
La jerarquía queda fuera, por lo que el liderazgo debe pasar por todos los integrantes del círculo.
La responsabilidad de la experiencia es compartida. Así, es tarea de todos que funcione lo mejor posible.
Más allá de cualquier agenda, lo que se obtenga, tras la realización del círculo, dependerá de la inspiración que se logre en el grupo.
3. Conversación 4X4
Esta tecnología social sirve para promover los espacios de diálogo, escucha y reflexión en un grupo de personas, siendo ideal para tejer nuevas relaciones al interior de un equipo de trabajo.
La idea es simple. Cada integrante del equipo debe buscar una pareja para hablar y escuchar durante 8 minutos.
La conversación parte con la presentación de uno de los 2 interlocutores. Desde ese momento, aquella persona tendrá 4 minutos para hablar sobre lo que le ha pasado durante la jornada -si se han hecho otras actividades- o por ejemplo, sobre sí mismo, para que el otro pueda conocerle no sólo como miembro del equipo de trabajo, sino también en otros aspectos de su vida.
Luego se intercambian los roles de hablar con intención y escuchar con atención.
¿Qué se logra con esto? Ejercitar un elemento clave para la construcción de confianza: el poder decir y escuchar con precisión, activando el arte de conversar con otros de manera clara.
¿Cuál de estas 3 propuestas funcionaría mejor en tu equipo de trabajo? Comparte tus ideas.
Tres herramientas para obtener los mejores resultados a la hora de trabajar en equipo.
Reuniones, entregas, coordinación del trabajo, gestión de equipos y proyectos. La organización diaria de las labores puede ser un tema complejo para quienes se ven sobrepasados con la idea del multitasking y la organización.
Si eres uno de ellos, desde tejeRedes queremos darte una mano con tres tecnologías sociales que te ayudarán a ordenar tu trabajo:
El Enredómetro de Iniciativas es una variante que ilustra las conexiones de iniciativas y proyectos que ocurren al interior del trabajo.
CÓMO HACERLO. Dibuja un círculo en una cartulina y déjala a la vista de todo el equipo. Cada integrante deberá escribir en un post-it su nombre y una iniciativa que crea pueda ser trabajada en red. Una vez realizado aquello, cada participante deberá explicar lo que escribió y, a continuación, pegar la nota dentro del círculo (quedando distribuidas de forma homogénea).
Finalmente, cada persona unirá, con una línea, su iniciativa con la de los otros compañeros. Así, quedarán a la vista las conexiones, intereses y posibles sinergias de todos los participantes del equipo.
Maquilómetro
¡Que no te pille la máquina! El Maquilómetro (basado en el kanban) te ayudará a visualizar gráficamente y gestionar las tareas programadas, diferenciando claramente las que ya están terminadas de aquellas que aún están en proceso de trabajo.
CÓMO HACERLO. Dibuja en una cartulina una matriz con 4 a 5 columnas más 1 fila superior. En ésta última, debes poner el título de cada columna: Proyecto/iniciativa, Actividades por realizar, Actividades en realización o desarrollo, Actividades realizadas y Actividades no realizadas.
La idea es que, con post-it y lápices de colores, tú y tu equipo puedan identificar cada uno de los proyectos y su status, dejando visualmente explícitas las prioridades y responsabilidades de cada uno.
Priorización de intereses
Conversar con tu equipo sobre cada proyecto antes de tomar una decisión. Esta es la propuesta de la Priorización de intereses. Para ello, cada integrante del grupo de trabajo, deberá narrar a sus compañeros sus percepciones objetivas y/o cualitivas en relación con la iniciativa.
Teniendo esto sobre la mesa, la idea es encontrar consensos sobre el real impacto del proyecto versus el nivel de dificultad de materializarlo y, con ello, tomar decisiones.
CÓMO HACERLO. Dibuja en una cartulina un rectángulo con cuatro áreas interiores. La línea externa izquierda y la inferior actuarán como ejes. En ellas tendrán que ubicar, de menos a más, la facilidad por un lado y el impacto por otro.
Con esa guía, cada miembro del equipo deberá contestar qué tan fácil o complejo es desarrollar la iniciativa y qué impacto tendrá llevarla a cabo, ubicando, por cierto, el post-it en uno de los espacio de los 4 cuadrantes.
Una vez que todos hayan completado la actividad, es necesario mover las notas hasta que (en mayoría) puedan llegar a una idea común.
Es importante que tengas en cuenta que estas tres herramientas de trabajo colaborativo son compatibles y pueden ser complementadas entre sí.
Desde Latinoamérica a Europa, conoce la historia e ideas de nuestra multiplicadora en Barcelona.
Fanática de las series de Netflix –espera ansiosa la nueva temporada de Game of Thrones-, bailar y la cultura en todas sus formas. Así es Esther Camacho, una de las multiplicadoras de la metodología de tejeRedes.
Hace 19 años dejó México, su país natal, para embarcarse en una nueva aventura al otro lado del océano, en Barcelona.
En esta ciudad costera fue donde por casi 2 décadas siguió un camino tradicional, desarrollándose profesionalmente en departamentos de Marketing de grandes empresas multinacionales.
Y se podría decir que todo le había resultado perfecto: tuvo varias personas a su cargo y estabilidad económica. Sin embargo, no se sentía feliz. “Todo lo que me habían prometido acerca del éxito yo ya lo había tenido. Pero no me sentía realizada, estaba como desconectada del mundo. Cuando al final dejé la empresa en la que trabajaba, me quedé prácticamente sin nadie con quien hablar, y eso fue muy revelador para mí”, cuenta mientras se toma un café.
“Todo lo que me habían prometido acerca del éxito yo ya lo había tenido. Pero no me sentía realizada”
Fue entonces cuando decidió hacer un cambio en su vida. Volvió a la universidad a estudiar un Máster en Gestión Cultural y empezó a buscar qué hacer, dándose cuenta que lo suyo era hacer proyectos colaborativos. En este contexto, y ya habiendo creado su consultora Artticco (concepto creado a partir de las palabras Arte, Tecnologías de Información y el “Co” de colaborar, cooperar y co-construir), llegó por casualidad a su primer Circo tejeRedes. “Cuando terminé la formación hablé con Cristián Figueroa (fundador de tejeRedes) y desde ahí empezó mi formación como multiplicadora”, relata Esther.
En su trabajo con clientes, Esther aplica diariamente la metodología y sus tecnologías sociales: “La más práctica para mi es la tecnología del círculo con el tótem ¡Esto sirve para todo! Ahora bien, como dinámica de visualización de la colaboración, creo que el ejercicio de los triángulos es totalmente revelador para ver si aceptas o no a la gente y cómo se vive esto en las organizaciones”.
“La colaboración sin conexión es prácticamente imposible”
Pero aunque está convencida de sus beneficios, también es realista. “Es imposible generar un cambio en todas las organizaciones, pero sí que creo que en la mayoría vamos dejando una semilla”, asegura.
Además, desde su visión, cree que la transformación que más cuesta tiene que ver con la separación de la vida privada con la profesional: “Estamos tan acostumbrados a segmentar la vida laboral de la personal, que la gente realmente piensa que son dos. Con esta idea, casi nadie se toma el tiempo de conectar con sus compañeros de trabajo. Y la colaboración sin conexión es prácticamente imposible”.
Por eso es que Esther recomienda al 100% convertirse en multiplicadores a quienes les interesa cambiar el sistema de gestión tradicional. “Es una experiencia fantástica. La oportunidad que tienes de tocar las vidas de personas que pasan alrededor tuyo y compartir esta libertad compartida es valiosísimo”.
¿Te interesa contactar o conocer un poco más a Esther Camacho? Puedes seguirla en su cuenta de Twitter o Linkedin!
Tal como las estaciones del año, las comunidades colaborativas viven ciclos que van cumpliendo etapas en su evolución.
Al igual que la naturaleza, las comunidades colaborativas viven procesos orgánicos que marcan estaciones o etapas en su evolución.
Si lo equiparamos a un jardín, en el ecosistema colaborativo podemos encontrar un hábitat o ecosistema con animales, árboles y todo tipo de seres vivos; aromas, colores y un jardinero que va articular algunos de los procesos que ahí ocurren.
“En el jardín las estaciones permiten que el ecosistema se renueve” Extracto del libro tejeRedes.
Si seguimos con este ejemplo, las personas constituirían parte del primer grupo. Y a ellos se suma el jardinero, que corresponde al articulador o persona que teje en pos de la colaboración en el sistema.
Es que tal como te explicamos en nuestro post sobre qué es la cultura colaborativa, no debemos olvidar que las personas y su calidad de vida son el centro de todo en este tipo de gestión.
Las estaciones
El invierno, primavera, verano y otoño sirven como analogía para los ciclos de evolución de una comunidad en relación a su objetivo central.
Y ocurre lo mismo que pasaría si un jardinero quisiera plantar algún tipo de planta fuera de temporada: si la comunidad no respeta los ciclos, se generan crisis.
Por ello, es imprescindible respetar los periodos de lluvias, brote, abundancia y descanso.
La primavera
Una vez haya pasado el invierno, estación en la que las personas de un equipo o comunidad se exponen al agua y viento para limpiar energías, es hora de fomentar los espacios de aprendizaje en relación al pasado y la escucha activa.
Este periodo viene acompañado de innovación y creatividad dentro del grupo de personas que formar parte del ecosistema, por lo que es el momento ideal para potenciar el propósito o razón de ser central de la comunidad, abarcando todos los ideales y valores que la mueven.
¿En qué se traduce todo esto?
Con la dinámica generada en este ciclo, la comunidad o equipo de trabajo logra una mayor cercanía y una mejor comunicación tanto a nivel interno como en relación a personas externas que interactúan con ella, como podrían ser por ejemplo los clientes o proveedores.
Pasará algún tiempo hasta que, inevitablemente, nos adentremos en el verano, donde será la abundancia la palabra clave.
Aprende cómo conocer el tejido social dentro de tu equipo de trabajo para encontrar necesidades y nuevas oportunidades.
¿Hay algo más enredado que la vida misma? A medida que vamos creciendo, la generación de relaciones familiares, de pareja, amistad o laborales, van aumentando y desarrollando sus propios matices, haciéndose cada una única y especial.
Y cuando estás intentando integrar la cultura colaborativaen tu grupo de trabajo u organización, conocer estas relaciones, que podríamos llamar como el tejido social, se hace vital.
En tejeRedes te proponemos una manera lúdica y divertida de ilustrar todo esto junto a tu equipo, utilizando el “Enredómetro” como tecnología social.
En qué consiste
El Enredómetro permite graficar las distintas interacciones que se dan en un grupo determinado de personas.
Además, entrega un mapa de lo que cada integrante de esta comunidad hace de acuerdo a sus interacciones, permitiendo visualizar problemas o necesidades en las que enfocarse.
Manos a la obra
Para implementar elEnredómetro sólo necesitas una cartulina con un gran círculo dibujado , lápices y post-it de distintos colores.
Con todo esto reunido, es hora de congregar a tu equipo en un círculo (otra simple y eficaz tecnología social de la que hablaremos más adelante), explicarles de qué se trata la actividad y entregarles un lápiz y un post-it a cada uno de ellos.
Con la cartulina en el centro, cada participante debe escribir en su nota cómo se relaciona socialmente en su organización.
Una vez hecho esto, debes pedirles que conteste la siguiente pregunta:
1. ¿Con quién o quiénes has establecido una relación social a través de intereses comunes?
Pídeles que escriban la respuesta en el post-it -incluyendo su propio nombre y el de las personas elegidas- y que lo peguen alrededor del círculo dibujado en la cartulina.
Hecho esto, cada uno de los participantes deberá pasar al centro para conectar su nombre con las notas hechas por las personas que escogió para conectar socialmente.
Luego es el turno de contestar las siguiente 2 preguntas:
2. ¿Con quién o quiénes te gustaría juntarte la próxima semana? (esto puede ser de manera presencial o virtual).
3. ¿Qué temas conversarán durante su encuentro?
Para ello, debes entregar una segunda nota adhesiva (de distinto color), para que en la mitad del post-it cada persona pueda escribir su nombre y sus datos de contacto, mientras en la segunda mitad deberán escribir la persona con la que desean contactarse y el tema de interés.
Con esto listo, cada integrante debe pegar lo que escribió detrás de la persona elegida.
Lecciones
Una vez el Enredómetro está hecho, el equipo completo podrá ver ilustrado el tejido social de la organización o grupo de trabajo, teniendo a la vista quiénes tienen más o menos conexiones y citas para conversar.
Con esto, podrás distinguir a los "individuos atractores” que han desarrollado amplias conexiones -pudiendo ser interesante potenciar esta característica- y a quienes están “desconectados” por la falta de estas interacciones, donde quizás tengas que trabajar para ayudarlos a mejorar.
¿Qué te parece esta herramienta? ¡Déjanos tu comentario!
Enero se fue.... con muchas Alegrías y conexiones que nos permitieron iniciar un febrero que viene con varias sorpresas (que ya les vamos a ir contando en las próximas semanas).
En el taller se desarrollaron dos temas que son claves: la seducción y las tecnologías sociales, como catalizadores de procesos de participación y colaboración de las personas en los equipos de trabajo. De los cuales podemos compartir algunos aprendizajes.
1. La seducción desencadena proceso de participación colaborativa si y solo si, se fundamenta en la aceptación de las personas en la construcción de la fraternidad en las organizaciones.
2. La seducción es clave para aumentar la capacidad de escucha entre las personas, sobre todo, que no es lo mismo escuchar solo desde el lenguaje, que si incorporamos la interacción y cuidado del cuerpo y emociones en los proceso de escucha entre las personas. Es decir, la famosa frase de "ponernos en los zapatos del otros" o desarrollar la empatia, permite que los procesos de seducción generen mayor cohesión colaborativa en la organización.
3. Las tecnologías sociales se asimilan a un telar, ayudando a que las conversaciones entre personas que van entrelazadas de emociones y lenguaje, provoquen la participación activa de los seres humanos para tomar acción. De esta manera el telar, muestra todas las interacciones posibles que toman esas conversaciones.
4. Las tecnologías sociales son un poderoso filtro y amplificador de esas conversaciones, ya que además de permitir la observación de los seres humanos que inter-actúan, son capaces de simplificar y focalizar el propósito de la conversaciones, que pueden ser complejas en su fondo o forma en el contexto organizacional.
5. La base para que un equipo de trabajo tenga equilibrio y flow en sus conversaciones es el amor, eros o fraternidad. Es decir, antes de cualquier tecnología social que ayude al movimiento de las conversaciones entre los seres humanos de una organización, están las los espacios de seducción y aceptación de las personas que interaccionan.
Por su apoyo a Lorena Silvestri desde la lúdica y la comprensión de las personas.
A nuestros anfitriones del Centro de Innovación del BBVA,: Nacho, Celeste y Cristina, por darnos la confianza y colaboración para desarrollar estos talleres.
En junio de 2011 Google, lanza su proyecto Google+, el cual ha tenido un crecimiento considerable pues ya se ubica como la segunda red social más popular detrás de Facebook, con 500 millones de usuarixs registradxs aproximadamente. Sin embargo, el equipo de Google, señala que no se trata de una red social más que busca hacer competencia a Facebook, sino que se trata de una "capa social" -término acuñado por Google- puesto que no es un producto nuevo y aislado, sino que adicionalmente se integra con otros servicios líderes que ya emplean lxs usuarixs, como lo son gmail o youtube. De esta manera vemos que Google+ viene a integrar todas las herramientas que previamente ya usábamos o conocíamos y trae asimismo algunas mejoras o novedades.
Google+ nace bajo la idea de que tenemos una cantidad de amigxs o contactos en nuestra red, pero no con todxs nos interesa compartir la misma información. De esta manera, Google pone a nuestra disposición una red social para compartir todo lo que queramos pero a partir de la creación de círculos de relaciones, en los cuales podemos clasificar a nuestros contactos como amigxs, familia, contactos laborales, por comunidades, etc., y podemos incluir a todas las personas que queramos en nuestros círculos o ser incluidx en los círculos de otrxs sin autorización, en últimas parecido a twitter, dentro del cual seguimos a las personas que queramos y las personas que quieren nos siguen a nosotrxs.
En consecuencia, Google aprovecha esta interacción social para crear una herramienta que va más allá de los meros aspectos de una red social y a partir de la cual busca potenciar y fortalecer aún más sus servicios ya consolidados y de modo transversal, e implementar nuevas y mejores herramientas:
Hangouts: un servicio gratuito de videollamada que permite no solo "quedar" con nuestrxs amigxs, sino trabajar en equipo, tener reuniones de trabajo, atender clientes, hacer cursos interactivos, dar charlas acerca de un tema en concreto, etc., todo a modo de videoconferencia puesto que permite enseñar presentaciones o compartir pantalla, entre otras cosas más. Existen dos modalidades de hangouts: (1) Videoconferencias privadas que permite contar con hasta 10 personas, lo único es que los participantes deben tener una cuenta en Gmail-Google+ para que pueda recibir la invitación a unirse en el hangout y (2) Hangouts on air, videoconferencias públicas transmitidas en streaming a través de nuestro canal de youtube. La grabación se sube automáticamente a youtube una vez se finaliza la emisión.
El botón de +1: Parece la versión de "Me gusta" de Facebook, sin embargo, su función va más allá dado que cuando damos al +1, éste directamente influye en el posicionamiento de los sitios web.
Notificaciones: éstas aparecerán automáticamente en la barra de Google si tenemos iniciada nuestra sesión en Google; de esta forma cuando tengamos notificaciones relacionadas con nuestros contactos, comunidades, fotos, etc., aparecerá un botón rojo con el número de notificaciones no leídas.
Las comunidades de Google: Parecido a los grupos en Facebook o Linkedin, me permite crear comunidades con perfiles de fuera o dentro de mis círculos alrededor de intereses afines.
Como vemos Google ha logrado integrar todos sus servicios en uno, unificar la experiencia aportando valor y potenciando como dijimos, el uso de servicios ya consolidados como youtube, Calendar, Gmail y dando la bienvenida a drive (antes google docs), un servicio de almacenamiento, creación y edición de archivos que promueve el trabajo colaborativo e incluso con el que podemos trabajar sin estar conectados.
En resumen, G+ es más que una red social, es una herramienta con la que podemos potenciar nuestra marca personal, nuestro trabajo y organización, trabajar en equipo, realizar cursos, ser parte de comunidades y participar en sus videoconferencias, entre otras. Con un uso adecuado y completo de G+ podemos llegar a tener un alcance importante en el mundo 2.0.