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24.7.26

Decidir sin tener todas las respuestas

 ¿Qué hace un equipo cuando nadie tiene la respuesta correcta? Es la pregunta de fondo detrás de muchos equipos que no toman decisiones: no les falta inteligencia ni compromiso, les falta un marco para decidir cuando la certeza no está disponible.

Esa es la pregunta que abrimos en un nuevo episodio de Radio tejeRedes Play, en conversación con Marisol Menéndez y María G. Picatoste, integrantes de WITH, sobre cómo navegar la complejidad y la incertidumbre cuando nadie conoce de antemano la respuesta.

La conversación estuvo atravesada por una idea central:En un mundo complicado buscamos personas expertas. En un mundo complejo construimos relaciones.


Los desafíos complejos cambian mientras intentamos comprenderlos. Involucran múltiples actores, conocimientos incompletos, intereses diferentes y consecuencias difíciles de anticipar. Por eso, no siempre pueden resolverse desde una sola disciplina, una única organización o una persona que dirige desde arriba.

Marisol distinguió entre caos, incertidumbre y complejidad. El caos aparece cuando no logramos reconocer el patrón que organiza una situación. La incertidumbre surge cuando no podemos anticipar el resultado de una acción. La complejidad, en cambio, se relaciona con la cantidad de elementos interdependientes que necesitamos comprender y desenredar progresivamente.

No distinguir estas situaciones puede llevarnos a aplicar más control cuando necesitamos explorar, más velocidad cuando necesitamos observar o más procedimientos cuando necesitamos escuchar.

Reconocer que no sabemos también es una capacidad

Uno de los principales obstáculos para decidir en la complejidad es la creencia de que una persona competente debería tener respuestas. Esta expectativa pesa especialmente sobre quienes ocupan posiciones de liderazgo.

Decir "no sé", pedir ayuda o reconocer que un desafío excede nuestra experiencia puede sentirse como una señal de debilidad. Sin embargo, en entornos complejos, asumir el límite del propio conocimiento es el comienzo de una inteligencia más amplia.

El "yo sé que no sé" no supone renunciar a la responsabilidad. Significa abandonar la ficción de la autosuficiencia para abrirnos a otras perspectivas, experiencias y saberes.


De la planificación cerrada a la experimentación

Cuando no podemos anticipar todas las variables, tomar decisiones se parece menos a seguir una ruta perfectamente trazada y más a navegar.

Esto exige avanzar mediante ciclos breves: observar, decidir, probar, recoger información, aprender y ajustar. La decisión deja de ser una apuesta definitiva y se convierte en una hipótesis que entra en contacto con la realidad.

Experimentar no significa improvisar sin criterio. Requiere propósito, límites, responsabilidad y capacidad de aprendizaje. La pregunta ya no es únicamente cuál es la solución correcta, sino cuál es el siguiente paso que podemos dar para comprender mejor el sistema sin ponerlo todo en riesgo.



Del egosistema al ecosistema

En este contexto, la colaboración deja de ser un valor deseable y se convierte en una necesidad estratégica.

Un ecosistema se construye cuando personas y organizaciones diferentes conservan su singularidad, pero juntas generan más valor del que podrían producir por separado. Para ello no basta con reunir muchas voces: necesitamos diversidad real, confianza y capacidad para pasar de la conversación a la acción.

Cuando un equipo no logra tomar decisiones y queda atrapado en las mismas discusiones, quizá no necesite seguir conversando entre las mismas personas, sino incorporar oxígeno: una experiencia distinta, otro conocimiento o una mirada capaz de cambiar la pregunta.


Liderar sin tener todas las respuestas

El liderazgo que necesita la complejidad no es el del héroe solitario que decide y resuelve todo. Se parece más a una labor de orquestación: conectar capacidades, distribuir información y responsabilidades, crear condiciones para experimentar y establecer límites claros.

Distribuir liderazgo no significa diluir la responsabilidad ni convertir cada decisión en un consenso infinito. Significa combinar jerarquía y redarquía según el tipo de decisión, el conocimiento disponible y sus posibles consecuencias.

Tal vez no estemos esperando claridad porque seamos incapaces de decidir. Quizá estamos esperando una certeza que el mundo complejo ya no puede ofrecernos.


La pregunta, entonces, no es solamente quién tiene la respuesta, sino:

¿Qué relaciones necesitamos construir para poder observar, experimentar y decidir mejor en conjunto?


Artículo elaborado a partir de la conversación de Radio tejeRedes Play con Marisol Menéndez y María G. Picatoste. Si esta reflexión te resuena, podés seguir explorando la Huella Colaborativa en play.tejeredes.net.

✅ Esta publicación fue revisada con ayuda de inteligencia artificial para mejorar la redacción y facilitar su comprensión. Sin embargo, no reemplaza las ideas ni lo que deseamos expresar


20.3.15

"Modelos para la toma de decisiones en equipos de trabajo"

Modelo caórdico tejeRedes
Modelo Caórdico tejeRedes

Podemos observar que existen 3 modelos para la toma decisiones en equipos de trabajo. Este análisis se realiza tomando como referencia el Proceso Caórdico y las Estructuras de Red: Topologías (Centralizadas, Descentralizadas y Distribuidas) y Geometrías (Círcularidad, Triángularidad y Bi-linealidad).

Decisiones del tipo centralizadas o jefaturas 

Este es el caso más utilizado. Se refiere cuando una sola persona o grupo reducido de ellas, planifica una serie de acciones y toma de decisiones. En esta forma de gestión, el equipo de trabajo se da por comunicado sobre: los temas a trabajar; las metas que se tiene que lograr; o los plazos que se tiene que cumplir. El mecanismo de articulación es muy simple: una persona cita a reunión y comunica al resto lo que se tienen que realizar.  Existe muy poco espacio para replicar o cambiar las tareas o metas planificadas.

Esta forma de gestión centralizada resulta positiva cuando el grupo de trabajo esta muy desarticulado o está recién funcionando y, por lo tanto, no existe claridad en los temas a desarrollar o experiencia conjunta. Generalmente se considera este tipo de gestión cuando el equipo navega en los límites externos del caos (en el proceso caórdico).

También este tipo de gestión se asocia mucho a estructuras organizacionales jerárquicas.

Modelo caórdico tejeRedes

Decisiones del tipo Descentralizadas o Lobby

En este caso se buscan los consensos. A diferencia del anterior modelo, se busca un consenso previo con cada una de las personas que están involucradas con la decisión. Previamente, una persona o grupo reducido de personas definen un marco de referencia de planificación, metas, etc. Pero, posteriormente, se busca un consenso con el grupo de trabajo para negociar y adecuar las definiciones (para que la mayoría esté de acuerdo con los planteamientos). En este esquema se pueden modificar los planteamientos para buscar el acuerdo.

Esta forma de gestión descentralizada, resulta positiva cuando un grupo de trabajo ya se conoce y tiene experiencia trabajando, pero no necesariamente presenta altos grados de proactividad o liderazgo.

Generalmente se considera este tipo de gestión cuando el equipo navega en los límites externos del control en el proceso caórdico, buscando centrar o encaminar en el tiempo la autoorganización. También se asocia a estructuras organizacionales semi-jerárquicas.


Decisiones del tipo Distribuidas o colaborativas. 

En este caso se busca la co-creación. A diferencia de los modelos anteriores, no existe una planificación o metas preestablecidas. Se busca, más bien, un marco de referencia con propósitos y valores muy claros en el equipo.

Las Articuladoras definen la metodologías o prácticas a través de tecnologías sociales participativas para abrir conversaciones y definir planes y marcos de acción general y específicos. Los procesos de decisión son mucho más autoorganizados y resultan ser construidos desde las bases colaborativas del equipo.

Esta forma de gestión distribuida, tiene gran impacto cuando un grupo de trabajo busca un sistema de gestión basado en la colaboración. En la construcción de confianza y creatividad, necesita de liderazgos y personas proactivas que compartan sus conocimientos, experiencias y generen relaciones humanas fructíferas que busquen el desarrollo de un valor con impacto económico y social.

Generalmente se considera este tipo de gestión cuando el equipo de trabajo navega en entre el caos y el orden del proceso caórdico, buscando fortalecer los procesos  de autoorganización. Este tipo de gestión se asocia a estructuras organizacionales distribuidas.


¿Qué modelo utilizamos?

No hay un modelo único de gestión  para la toma de decisiones de equipos de trabajo. Por otro lado, estamos acostumbrados, por facilidad y por tendencias culturales, al tipo de gestión centralizadas o jefaturas. También por costumbre, creemos que el modelo más participativo es el lobby. Pero en la promoción de equipos en torno a decisiones colaborativas nos olvidamos diseñar espacios organizados para compartir y toma decisiones co-creadas.

Se recomienda, según las circunstancias, utilizar los tres modelos, pero en especial tender a promover procesos de colaboración o según las orientaciones que nos de el proceso caórdico de la organización. De esta forma tenemos tres alternativas claras:
  • Si la organización está en el desorden del caordico (más allá del caos), se tenderá a centralizar (jefatura) hasta volver al centro. 
  • Si la organización está en el control del caórdico (más allá del orden), se tenderá a distribuir (lobby)  hasta volver al centro. 
  • Si la organización está en el centro del caórdico se tenderá a colaborar. 

Equipo tejeRedes

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