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6.7.26

Cuando el equipo habla pero no decide: lo que la Huella Colaborativa revela

 

La Huella Colaborativa es un proyecto de investigación desarrollado por tejeRedes y la Florida Universitáría- Grupo INSONI (Valencia)

¿Qué se rompe en un equipo cuando todo se conversa, pero nada se decide?

Hay equipos donde todo se habla.
Se abren reuniones, se escuchan opiniones, se toman notas, se revisan matices, se pide una ronda más, se acuerda volver a pensarlo. A primera vista, podría parecer una organización muy colaborativa. Pero algo no avanza.

Las conversaciones se repiten. Las decisiones se aplazan. Las personas salen de las reuniones con una sensación difícil de nombrar: estuvimos juntas, hablamos mucho, incluso nos escuchamos… pero seguimos en el mismo lugar.
Entonces aparece una pregunta incómoda: ¿Estamos esperando claridad o estamos evitando hacernos cargo?

Esperar no siempre es prudencia

Porque no toda espera es prudencia. A veces esperar es necesario. Hay decisiones que requieren observar mejor el contexto, escuchar voces que no han sido incluidas y cuidar el impacto sobre las personas. Decidir sin mirar puede ser una forma de daño: se actúa rápido, pero se deja al sistema pagando las consecuencias.

Pero también existe otro daño, más silencioso: la decisión que nunca llega.

Cuando un equipo conversa todo, pero no decide nada, algo empieza a romperse. No siempre de golpe. No siempre con una crisis visible. Se rompe en pequeños gestos: en la pérdida de energía, en la ironía que aparece al final de una reunión, en la frustración de quienes empujan, en el cansancio de quienes esperan y en la desconfianza de quienes empiezan a sentir que participar no sirve.

La deuda que nadie registra

La falta de decisión también deja huella.

A veces creemos que no decidir mantiene abiertas las posibilidades. Pero muchas veces ocurre lo contrario: no decidir cierra entusiasmo, cierra confianza, cierra disponibilidad y cierra futuro.

Un equipo que no decide no se mantiene neutral. Se va llenando de deuda.

Deuda de conversaciones pendientes. Deuda de responsabilidades no asumidas. Deuda emocional. Deuda organizacional. Y tarde o temprano alguien la paga.

La pagan las personas que sostienen lo que nadie quiso ordenar. La pagan quienes necesitan una respuesta para avanzar. La pagan quienes sienten que su tiempo fue usado para conversar, pero no para transformar. La paga también el propósito, que empieza a quedar atrapado en una niebla amable donde todo parece importante, pero nada se vuelve prioritario.

Colaborar no es hablar indefinidamente

En muchas organizaciones, la conversación se confunde con colaboración. Pero colaborar no es hablar indefinidamente. Colaborar también es decidir cómo avanzar, quién se hace cargo, qué se va a probar, qué se deja de hacer, qué se cuida y qué riesgo estamos dispuestos a asumir.

Una conversación que nunca toca la acción puede convertirse en una forma elegante de evasión.

Y no porque las personas no quieran aportar. Muchas veces ocurre todo lo contrario. Hay compromiso, sensibilidad y deseo de hacerlo bien. Pero también hay miedo: miedo a equivocarse, miedo a imponer, miedo a perder legitimidad, miedo a que alguien se sienta fuera, miedo a que decidir rompa el clima del equipo.

Entonces se abre otra reunión. Y otra. Y otra. Hasta que la colaboración empieza a parecer una sala de espera.

En contextos de incertidumbre y extrema complejidad, este riesgo se vuelve aún mayor. Cuando el camino no está claro, la tentación de esperar certezas absolutas puede ser muy fuerte. Queremos más información, más datos, más garantías, más consenso. Pero las organizaciones vivas rara vez ofrecen claridad completa.

A veces decidir no significa tener razón. Significa formular una hipótesis de acción.

Probamos esto. Observamos. Aprendemos. Ajustamos. Volvemos a decidir.

Eso no es improvisar. Improvisar es actuar sin leer el sistema. Paralizarse es pretender leerlo todo antes de actuar. Entre ambos extremos hay un lugar más maduro: construir criterio suficiente para avanzar sin romper la confianza.

Decidir en red: el malentendido más frecuente

Ahí aparece una distinción importante: decidir en red no significa que todas las personas tengan que decidirlo todo, todo el tiempo.

Ese es uno de los grandes malentendidos de la colaboración. Creer que para ser colaborativos todas las decisiones deben pasar por todas las personas. Pero cuando todo requiere la validación de todo el mundo, el sistema se vuelve lento, pesado y agotador.

La red necesita conversación, pero también necesita roles. Necesita escucha, pero también responsabilidad. Necesita apertura, pero también foco. Necesita participación, pero también capacidad de cierre.


Lo que la Huella Colaborativa revela

Desde la mirada de la Huella Colaborativa, la toma de decisiones es una zona sensible porque muestra cómo está funcionando realmente una organización. No basta con decir que somos horizontales, participativos o colaborativos. Hay que observar cómo decidimos cuando aparece la presión.

¿Quién habla?
¿Quién calla?
¿Quién tiene poder real?
¿Quién carga con las consecuencias?
¿Qué decisiones se postergan porque incomodan?
¿Qué conversaciones se repiten porque nadie quiere cerrar?

La forma en que decidimos revela la cultura más que cualquier declaración de valores.

La valentía de hacerse cargo

Porque quizás el desafío no sea tener siempre mejores respuestas, sino aprender a decidir mejor cuando las respuestas todavía no están completas.

Tal vez la pregunta no sea solo qué decisión debemos tomar.

Tal vez la pregunta sea otra:

¿Qué se está rompiendo en nuestro equipo mientras seguimos esperando claridad?

A veces la organización no necesita otra reunión.

Necesita una conversación honesta sobre lo que no se está queriendo decidir.

Y necesita, sobre todo, la valentía de hacerse cargo.


26.5.26

Cuando quedarse empieza a doler: propósito, límites y colaboración en las organizaciones

 Hay momentos en la vida organizacional en los que algo empieza a moverse por dentro. No siempre aparece como una crisis evidente. A veces llega como cansancio, incomodidad, ironía, pérdida de iniciativa o una sensación difícil de nombrar: algo de lo que antes me vinculaba con este lugar ya no resuena igual.

30.4.26

¿Me quedo o me voy? Cuando el propósito organizacional duele

 En el entorno organizacional, uno de los mayores desafíos que enfrentamos es cuando sentimos que el propósito de la organización no resuena con nuestras creencias o valores personales. Esta desconexión, aunque dolorosa, puede ser una señal de que necesitamos tomar una decisión importante sobre nuestro futuro. La pregunta que surge es clara: ¿me quedo o me voy?

16.11.16

Cómo generar cambios en el mundo y en tu organización

Cómo convertirse en un agente de cambio

Cómo convertirse en un agente de cambio y liderar la transformación de tu comunidad.


Los liderazgos (ya sean individuales o colaborativos) emergen debido a una serie de factores como el disconformismo con el sistema global, los problemas de las migraciones forzadas (guerra o pobreza) o situaciones que mueven a las comunidades a favor del cambio

En el último tiempo, hemos sido testigos de diversos cambios, tanto a nivel local como universal, que traen consecuencias en nuestro entorno inmediato. Por ello, es interesante contar con agentes de cambio que sepan cómo desarrollar y planificar esas transformaciones hacia una dirección positiva y eficiente. 

En este contexto de continuas modificaciones, aparecen, como decíamos, los agentes de cambio, entendidos como emprendedores sociales y/o líderes de sus territorios, los cuales desarrollan procesos de transformación

Pero, además, cumplen con 5 ideas básicas que queremos destacar:


1. Transforman necesidades en oportunidades. Los agentes de cambio identifican problemas y, viendo el vaso medio lleno, los abordan con la mirada del reto.


2. Comunidad involucrada. Este tipo de líderes es capaz de impulsar directamente soluciones o equipos colaborativos que pueden enfrentar el reto.


3. Del desafío a la acción. Los agentes de cambio, al liderar los proyectos que se proponen en la comunidad, traducen los problemas en un negocio o acción de cambio social.


4. La transformación. A través del proyecto, que puede ser un producto o servicio, implementan el cambio dentro de la comunidad y de manera colaborativa.


5. Participación colectiva. La comunidad, al comprar el producto o servicio, valida y participa del proyecto o proceso de cambio.


¿Quieres aprender más? Descarga de manera gratuita el nuevo libro de tejeRedes en donde podrás encontrar todas las ideas y metodología para cambiar la cultura hacia una más colaborativa.


Te invitamos a descargar el libro y manuales tejeRedes e inscribirte en la escuela tejeRedes



7.2.14

téjeteEmpresa: María Jesús Salido, promoviendo el trabajo en Red para provocar cambios de cultura organizativa.


Continuando con la línea de investigación téjetEmpresa: Empresas y Empresarios que trabajan en Red, hoy queremos compartirles la interesante entrevista realizada a María Jesús Salido, consultora que ha desarrollado su profesión en torno a la gestión de equipos de trabajo experimentando y fomentando formas de trabajo "más planas y menos jerárquicas". A raíz de su descontento con la manera piramidal y unidireccional en que funcionan el común de las empresas, María Jesús decide crear su propia empresa: The Project. El objetivo es trabajar con equipos de profesionales que se conforman en torno a proyectos para provocar cambios de cultura organizativa dentro de las empresas. 

“The Project es como una red en sí misma, se dedica a impulsar el trabajo en red en las empresa o grandes corporaciones a través de comunidades de práctica (equipos de trabajo) para activar procesos de trabajo en red en las empresas que promuevan estructuras más planas, nuevos procesos de gestión del conocimiento, de innovación abierta y colaborativos”. 

María Jesús explica algo muy interesante y es que hay que partir por el hecho de que no todas las organizaciones requieren propiamente del trabajo en red, pues éste se empleará de acuerdo al propósito de la organización o a lo que ésta ofrezca; por ejemplo, una empresa que fabrica un producto commodity, es decir, con características muy concretas y definidas y que siempre funciona de la misma forma quizá no necesita un trabajo en red. Sin embargo, cuando el trabajo se aproxima a un mercado de servicios, por ejemplo la consultoría, donde es necesario entender las necesidades de cada cliente y los proyectos son distintos resulta necesario un trabajo en red, ya que éste permite adaptarse mucho mejor a lxs clientes y sus necesidades. 

El trabajo en red hace que nos centremos más en lxs clientes y sus necesidades, que en el stock y la fabricación continua de productos o servicios a los que luego difícilmente se les podrá dar salida. Las empresas que trabajan en red y en particular aquellas que ofrecen servicios no tienen estructuras organizacionales rígidas, por el contrario, éstas se conforman en grupos de trabajo de acuerdo a las necesidades de lxs clientes

En palabras de Ma. Jesús, no todas las empresas están preparadas para trabajar en red. Por ello, resulta clave realizar en primer lugar un trabajo de cambio cultural y hábitos colaborativos, así como cambios en los estilos de liderazgo, pero chequeando siempre y antes de iniciar cualquier proyecto, que la empresa realmente tiene disposición hacia una cultura de trabajo colaborativo o plantea trabajar en red simplemente por moda.

El trabajo en red se potencia cuando la materia prima principal es el conocimiento y los proyectos necesitan equipos diversos con distintos perfiles y puntos de vista que provoquen procesos de innovación abierta”.

Para Ma. Jesús, los beneficios de que una empresa trabaje en red es que se establecen estructuras colaborativas paralelas y complementarias que activan otro tipo de procesos de manera creativa a través de temas de innovación abierta, clima laboral, gestión del conocimiento, aprendizaje colaborativo, prospección de mercado, entre otros, y que permiten conectar el conocimiento interno con el externo generando diversidad en el intento de buscar y diseñar soluciones.

El trabajo en Red impulsa nuevos modelos de trabajo donde surgen nuevos perfiles profesionales; la colaboración es un activador de la productividad.

7.12.13

Cosecha de la sesión: Pasos para la Aplicación de la Metodología tejeRedes


¿Cuál es el proceso para aplicación de la metodología tejeRedes? ¿En qué consiste cada etapa del proceso? El trabajo en Red quizás es algo intrínseco a nosotrxs, a nuestra manera de generar conversaciones y relacionarnos y si después de estás conversaciones surge algo más ya sea por afinidad o por que resulta interesante y conveniente se inicia, muchas veces sin saberlo, un proceso de trabajo en red. Así pues, esto es algo que surge de manera natural y que "flota" en el diario vivir, pero si queremos realizar un trabajo en red que favorezca a una comunidad u organización, que tenga impacto y les permita perdurar se hace necesario conocer  más de cerca metodologías de trabajo en red y diseñar la aplicación que más se adapte a nuestros procesos o proyectos. 

La sesión pasada tuvimos la oportunidad de charlar acerca de estas etapas de aplicación con el enfoque de la metodología tejeRedes y desde una mirada práctica, a partir de las experiencias e inquietudes que compartieron quienes nos acompañaron. 

Aquí algunas ideas que se desprendieron de la conversación y de las experiencias de las participantes: 
  • Ahora mismo explorando la metodología tejeRedes para definir los pasos de su aplicación ow.ly/rre1q
  • Esther y Diana nos comentaron la experiencia de "El País De Las Ideas" según la metodología tejeRedes y cómo se refleja cada una de las etapas dentro de su trabajo.
  • "Este proceso es algo espontáneo y abierto". 
  • ¿Cómo detectar los roles que surgen? Bien, esto depende de qué tanto se participa en el proceso y qué tanto se involucra en él. 
  • El confianzómetro, una herramienta de trabajo en red que sirve para mapear confianzas, clientes interno y externos, etc., no es estático es cambiante; las personas van rotando, salen y entran en una Red.
  • La aplicación de la metodología tejeRedes se basa en el proceso de Indagación Apreciativa. 
  • Trabajar en red implica tener apertura a cierta lógica cultural distinta a la convencional. La cultura organizacional es fundamental para iniciar un proceso de trabajo en red, por ello hay que identificar cómo es la cultura en cada tipo de organización con el ánimo de saber cómo implementar e ir introduciendo conceptos y actividades de trabajo en red.
  • El propósito de una comunidad nunca es fijo, éste va evolucionando y es necesario definirlo para que una red o comunidad perdure en el tiempo.
  • Implementar el trabajo en red implica seguir una serie de pasos a tener en cuenta (ver gráfico arriba) y es un proceso en beta donde siempre hay lugar para la mejora.
  • Trabajo en red: sentido común de cómo nos relacionamos con otras personas. 
  • El trabajo en red representa un beneficio colectivo.
Esto es solo un resumen de lo que fue esta sesión si quieres saber más aquí te compartimos el vídeo. 

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